Toponimias, por Santiago Delgado

Aunque tiene un significado clarísimo, la palabra en singular tiene un significado gramaticalmente extraño. La RAE no contempla ese supuesto adjetivo: “revolcador/es”. Sí nos ofrece “volcar” o “revolcar”, verbos defectivos que no tienen participio de presente: “volcante” y “revolcante». Y, respecto al derivado que nos ocupa, el bastardo “revolcador”, cabe preguntarse dos cosas: ¿Es el elemento que se revuelca? ¿O es el lugar donde se revuelca quien corresponda? Respecto de la primera pregunta, está claro que se refiere a los animales libres, que por allí van a revolcarse: jabalíes, sobre todo.
—¿Y por qué se revuelcan, maestro?
Porque les pica el cuerpo, de insectos y demás fauna petita, muy ganosos ellos de la piel de la fiera. Y, claro, manchándose de barro, no emiten el debido olor de su especie, que tanto atrae a mosquitos y otros picudillos. Piel y pelaje embarrados camuflaje son para resguardarse de esas asechanzas. En el África profunda, los elefantes hacen lo mismo en las charcas de la sabana, y eso.
—¿Y a dónde está esa charca, jefe?
El macizo de Revolcadores está en la puntica occidental del término municipal de Moratalla. Más de 2.000 metros sobre el nivel del mar en Alicante. En realidad, es un circo, geológicamente hablando, llano más o menos redondo, rodeado de picos. El más alto de ellos es el Pico del Obispo (o de los Obispos). El llano, o así, entre esos picos es una zona un poco endorreica; esto es, que desagua escasamente, con ansia precaria. Aunque algo sí desagua, que salen de él muchas ramblas, todas secas la mayor parte del año. Mientras no, el agua apenas aflora en el mentado circo; y allá que van liebres, linces, arruíes, cabras montesas y tigres, osos, leones y otros parientes de aquellos, a darse baños de barro, como las señoras en Lo Pagán, mismamente.
Pero, volvamos a la cosa filológica. ¿Revolcadores son los que se revuelcan? Si la respuesta es sí, habría que diferenciar el sujeto del lugar. Y si es el lugar —que parece que sí—, el nombre está gramaticalmente mal puesto. Pero, el nombre, humana, geográficamente, está bien colocado: en realidad es “Charca donde se revuelcan las alimañas del entorno para desparasitarse”. La intuición popular es muy drástica, no aguanta la extensión, y de toda la frase se queda con lo más significativo, aunque tenga las galas de adjetivo, y no de sustantivo: Revolcadores. ¿Estamos en lo que es? Pues eso. Es el techo de la Región de Murcia, y el final de la falda occidental del citado macizo es ya extranjero, autonómicamente hablando.
Vayan a verlo y me cuentan.

