Lugares con historia, por Leandro Madrid S.

La ciudad de Olite-Erriberri, en la Comunidad Foral de Navarra, se encuentra a 42 kilómetros al sur de Pamplona y tiene una población de 4.000 habitantes. Fue fundada por el rey visigodo Suintila con el nombre de Oligicus u Oligite en el año 621, según San Isidoro de Sevilla. El rey fortificó la ciudad para protegerla de los ataques vascones. En ella se encuentra el conjunto arquitectónico conocido como Castillo-Palacio Real de Olite, formado por tres núcleos diferentes: la Iglesia de Santa María la Real; el Palacio Viejo o de los Teobaldos; y el Palacio Nuevo de los Reyes de Navarra.
La Iglesia de Santa María la Real es gótica con influencias francesas y cistercienses. Se comenzó a construir en el siglo XIII como capilla palatina y se completó durante el reinado de Carlos III el Noble, entre 1390 y 1420. Destaca su portada gótica con representación de los doce apóstoles y un rosetón enmarcado en un arco ojival. Lo mejor del interior es un retablo renacentista de Pedro de Aponte presidido por una talla gótica de la Virgen con el Niño y veintiocho pinturas al óleo que narran la vida de Jesús. En 1432 se construyó frente a la fachada, por orden de la reina doña Blanca I, un atrio gótico con una escultura de la reina en el arco de entrada, obra de Johan de Loma.

El Palacio Viejo o de los Teobaldos es un edificio residencial y defensivo construido por los reyes Teobaldo I y II en la primera mitad del siglo XIII sobre otro del siglo XII. Hoy, muy restaurado y modificado, alberga el parador del Príncipe de Viana.
El Castillo-Palacio Real de Olite, que dio nombre a todo el conjunto, es una sucesión de torres, pabellones, patios y murallas mandados a construir por Carlos III y su esposa, Leonor de Castilla, en estilo gótico palatino. Las ruinas de una antigua capilla y un espacio vacío lo separan del Palacio de los Teobaldos. Es un Bien de Interés Cultural desde 1925.
Estuvo ricamente decorado, pero desde el siglo XVI se ha ido deteriorando, perdiendo su rico interior, sobre todo por el incendio que sufrió casi al final de la Guerra de la Independencia. Desde 1937 se intenta su restauración, aunque se han perdido muchos elementos.
Pueden visitarse su Torre Central, la de Homenaje y la más alta. También las salas nobles y los aposentos del rey, con su doble galería de arcos góticos y una escalera de caracol. También destaca la Torre de los Vientos con tres balcones orientados a tres puntos cardinales; la Torre del Aljibe, que guarda el depósito de agua; y la Torre de las Tres Coronas, de forma ochavada dispuesta en tres niveles decorados que le dan forma de corona.
En este palacio tuvo lugar la primera corrida de toros celebrada en Navarra, en el siglo XIV, y se hicieron famosos los juegos de pelota durante el reinado de Carlos III. Durante el reinado de Blanca I tuvo lugar la boda de su hijo, el príncipe de Viana. Gustavo Adolfo Bécquer escribió la obra El Palacio Real de Olite con una postura romántica y nostálgica. El conjunto fue elegido como primera maravilla medieval en el año 2008 por la Revista Medieval.

