De mudéjares a moriscos: la lucha por una vida sin sobresaltos

Huellas de nuestro pasado, por Joaquín Pérez Egea

Artesonado de la iglesia de la Concepción de Cehegín. Foto: JPE.

Hoy nos acompaña en “Huellas de nuestro pasado” Juan González Castaño, doctor en historia, miembro de número de la Real Academia Alfonso X el Sabio, Cronista Oficial de la ciudad de Mula y gran conocedor del tema que nos ocupa.

¿En qué situación quedaron los musulmanes en el siglo XIII?

El Tratado de Alcaraz creó un protectorado en el Reino de Murcia con amplios privilegios para la población musulmana, pero tras la represión de la rebelión mudéjar en 1266, los castellanos pasaron de protectores a vencedores y dictaron las nuevas condiciones del juego: aplicación de leyes y tributos, jornadas de trabajo más duras y ocupación de fincas, lo que provocó el éxodo de muchas familias hacia Granada, donde se refugió gran parte de los pudientes y de la inteligencia del reino.

¿Qué actividades desarrollaron los mudéjares en la Baja Edad Media?

La mayoría de los mudéjares se dedicaba al cultivo de la tierra, a la arriería y a los oficios artesanos. Los señores de los lugares, sobre todo las órdenes militares, querían contar en sus tierras con musulmanes, que eran tranquilos y grandes agricultores, no en vano decía el refrán el que tiene un moro, tiene un tesoro. Los arrieros se movían perfectamente entre los reinos de Granada y Murcia, gracias a que conocían las lenguas castellana y árabe.

La situación cambió con los Reyes Católicos.

Tras la conquista en 1492, Hernando de Talavera, confesor de la reina Isabel y primer arzobispo de Granada, comprendió que a los musulmanes granadinos no se les podía obligar a convertirse en masa y propugnó una política de conversión suave, predicando en su propia lengua y oponiéndose a la implantación de la Inquisición, hasta que, en 1499, se impuso la política de mano dura del cardenal Cisneros, arzobispo de Toledo, que destruyó numerosas bibliotecas islámicas (a excepción de los manuscritos sobre medicina). La primera insurrección de Las Alpujarras (1499-1501) conllevó la conversión forzosa de los musulmanes granadinos o su exilio del país, según decreto de los Reyes Católicos de febrero de 1502. A partir de entonces, a los conversos se les conoció como moriscos o cristianos nuevos de moros.

¿Preveían los mudéjares que habrían de convertirse?

Hay una anécdota que es reveladora de que las cosas iban por ahí. En 1490, un grupo de mudéjares de Pliego fue hasta el cerco de Granada y se presentó a los Reyes Católicos pidiéndoles el bautismo, que les fue administrado, actuando los propios monarcas como padrinos.

“Expulsión de los moriscos». Cuadro de Manuel Gómez-Moreno (1882).

¿Quedan testimonios de la cultura musulmana medieval?

Hubo un arrasamiento general. Al convertirse la población al cristianismo, desaparecieron las mezquitas, trocadas en iglesias, y se eliminaron los símbolos musulmanes. Desde ese momento, los moriscos sólo pudieron practicar su religión y continuar con sus ritos y ceremonias en secreto y con un alto riesgo personal, vigilados muy de cerca por la Inquisición. En el siglo XVI hay obras de ascendencia mudéjar en la decoración de las iglesias, especialmente en los artesonados de madera de los techos, en los que se emplearon técnicas y motivos de tradición musulmana, realizados bien por moriscos, bien por cristianos viejos que habían aprendido el oficio.

¿Cómo se desarrolló la vida de los moriscos en el siglo XVI?

En 1526 Carlos I, después del conflicto de las Germanías en Valencia, decretó la conversión forzosa de los musulmanes de la Corona de Aragón, donde eran proporcionalmente más numerosos que en Castilla, con lo cual se incrementó su población en la Península. La Inquisición los consideraba una permanente amenaza y persiguió sus costumbres, tradiciones, nombres islámicos, vestimenta, alimentación y el empleo de la lengua árabe. En cualquier caso, tales costumbres debieron mantenerse, pues fueron prohibidas por la pragmática sanción de Felipe II del año 1567, que fue el detonante de la sangrienta Guerra de Las Alpujarras de 1568-1570.

¿Cuándo comenzó esta guerra?

El día 24 de diciembre de 1568, los moriscos granadinos cayeron sobre los templos cristianos en plena celebración de la Nochebuena e hicieron verdaderas matanzas, que impactaron a Felipe II, en un momento en el que enfrentaba a serios problemas en Europa. La represión duró dos años y fue muy violenta. Inicialmente el Marqués de Mondéjar y el de los Vélez, Luis Fajardo, fueron nombrados para dirigir la contienda, pero su ansía de sobresalir hizo que no se pusieran de acuerdo. Por esa razón, el rey designó como general al mando a su hermanastro Juan de Austria, que terminó en pocos meses con la insurrección. Hubo muchas matanzas de moriscos, como la del Cerro de la Virgen, de Galera, y se aplicó la ley de guerra, que permitía esclavizar a los prisioneros, lo que propició una abundancia de esclavos de piel blanca, muy apreciados en los mercados de Andalucía y Murcia.

Portada de la crónica sobre la expulsión, de Damián Fonseca (1612).

¿Cuáles fueron las repercusiones?

Casi todos los moriscos fueron expulsados del reino de Granada y dispersados por la Península. Se estima que pudieron salir entre 100.000 y 110.000 personas, una parte de ellos a Murcia, especialmente a Mula y a los demás territorios del marquesado de los Vélez. Aun así, el balance poblacional no fue lo positivo que podría pensarse para el Reino de Murcia, porque es posible que emigraran más cristianos al de Granada que moriscos habían llegado, al aprovechar las posibilidades de colonización de las haciendas abandonadas. Por España, se extendió la opinión de que los moriscos, a pesar de haber pasado más de cien años desde su conversión, eran malos cristianos a comienzos del siglo XVII. En muchos casos había detrás motivos económicos y la idea de que se tenía al enemigo en casa en un contexto de guerra contra los otomanos.

Entonces llegó la orden de expulsión.

Entre 1609 y 1613 Felipe III emitió una serie de bandos en los que ordenaba la salida de los moriscos de los reinos peninsulares. Los barcos que, en 1609, partieron de Cartagena, desembarcaron a los provenientes del reino murciano en el norte de África, donde muchos se proclamaron cristianos y fueron martirizados, mientras otros se reafirmaron en la fe de sus mayores. No obstante, en tierras de Murcia quedaba una minoría descendientes de conversos en 1501-1502, de la cual el monarca recibió informes contradictorios sobre su cristianización. Por eso, en 1612 envió al fraile jerónimo Juan de Pereda para que le informara si eran o no acrisolados creyentes. Recorrió a pie las veinte localidades y doce pedanías y dos barrios de Murcia capital, el de San Ginés y el de San Antolín, de mayoría mudéjar, y sus conclusiones no dejaron lugar a dudas: eran excelentes cristianos. Aun así, en enero de 1614, fueron expelidos y enviados a puertos italianos y franceses, lo que permitió que muchos volvieran andando a sus lugares de origen, como Cervantes reflejó en el episodio del morisco Ricote en El Quijote.

Los lectores que deseen saber más sobre los moriscos, qué pueden leer o visitar.

A nivel nacional, pueden consultar las obras de Julio Caro Baroja y la de Antonio Domínguez y Bernard Vincent y, a nivel regional, las de Francisco Flores Arroyuelo y mi artículo de 1985 sobre el informe de fray Juan de Pereda, aparecido en la revista Áreas. De ascendencia mudéjar, construidos en el siglo XVI, se conservan magníficos techos de madera y artesonados en iglesias de Alguazas, Ulea, Mula, Cehegín, Caravaca, Totana y Mazarrón.

Juan González Castaño es doctor en Historia por la Universidad de Murcia, miembro de número de la Real Academia Alfonso X el Sabio y Cronista Oficial de la ciudad de Mula. Es autor de más de una treintena de libros, entre los cuales mencionamos: Cuatro generaciones de una familia española. Los Chico de Guzmán (1736-1932); Una villa del Reino de Murcia en la Edad Moderna (Mula, 1500-1648) o La «Casa Pintada» de Mula. Arte e Historia.

Joaquín Pérez Egea
Joaquín Pérez Egea

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.