Huellas de nuestro pasado, por Joaquín Pérez Egea

Hoy contamos en “Huellas de nuestro pasado” con la presencia de Pedro Miralles Martínez, Catedrático de Didáctica de las Ciencias Sociales en la Universidad de Murcia, experto en el comercio de la seda en Murcia y en la enseñanza y aprendizaje de la Historia.
¿Se tiene constancia de la presencia de comerciantes italianos en el Reino de Murcia en el periodo andalusí y en el medievo cristiano?
Así es, fueron principalmente genoveses, que iniciaron sus actividades comerciales en Murcia en el siglo XIII. Las funciones que realizaron aquí estos mercaderes son las que anteriormente ejercieron los judíos: prestamistas, banqueros, administradores, arrendadores o recaudadores de impuestos y rentas reales, señoriales, eclesiásticos y municipales, etc. Según María Martínez, catedrática de Historia Medieval, hay que destacar que fueron los introductores en la ciudad de seda y productos textiles séricos y de lana de buena calidad procedente de Andalucía y de Italia, junto a plantas tintóreas.
¿Cuáles fueron sus principales actividades?
Se convirtieron en los únicos con potencial económico para llevar a cabo negocios importantes. El comercio y la banca serán sus actividades esenciales, monopolizando, especialmente, el gran comercio de materias primas textiles, así como el de productos tintóreos. Prestaban dinero al Concejo y a particulares, incluso los que se integran en la elite cubrieron las necesidades monetarias de la Corona, que después utilizaron con éxito en sus pretensiones de ascenso social. Constituyeron una poderosa minoría integrada en la sociedad murciana que vertebró el comercio, protagonizando la incorporación de Murcia a las redes del comercio internacional.

¿Cuándo se convirtió la seda en el principal producto tratado por estos comerciantes?
Los ligures residentes no van a dar el salto al comercio sedero hasta la segunda mitad del seiscientos, antes se habían dedicado sobre todo a la lana. Durante la Edad Moderna la seda era la principal producción de Murcia. En los siglos XVI y XVII prosiguió la activa presencia genovesa en Murcia con idénticas actividades iniciadas en el periodo medieval. A finales del XVI y comienzos del XVII se produce una nueva oleada de emigrantes genoveses que se afincan en Murcia, adquiriendo la condición de vecinos para favorecerse de los privilegios y las franquezas inherentes a la vecindad. Su vinculación a la sociedad murciana va a ser total, se desligan de su lugar de origen. No sólo no tienen intención de abandonar la ciudad, sino que periódicamente facilitan la llegada de nuevos parientes suyos.
¿Cuáles fueron las principales familias genovesas establecidas en Murcia y Cartagena?
La respuesta estaría en el libro de referencia ya clásico de Francisco Candel: Familias genovesas en Murcia (Verdín, Ferro, Dardalla, Mayoli y Braco). Siglos XVII al XIX. Murcia, 1979. En mi tesis doctoral sobre Murcia en el XVII añadí Piani, Dhigueri, Squarzafigo, Vigo y Mombello. Y en los siglos XV y XVI se habían asentado los Pagán, Espinardo, Rey, Grimaldo, Oria, Pinelo y Salvago.
¿Se asentaron en las ciudades del reino?
Principalmente en Cartagena y Murcia, siguiendo la estela de todo el Mediterráneo peninsular desde Barcelona hasta Málaga. En Cartagena, desde el siglo XVI, también se produjo este avecindamiento de tratantes genoveses; sin embargo, al principio estos no eran más que factores de otros grandes mercaderes. Entre finales del siglo XVI y principios del XVII un buen número de familias genovesas accedieron al Concejo cartagenero. Muchos genoveses afincados en Murcia habían estado antes en la ciudad portuaria.
¿Cómo operaban estas familias? ¿Se limitaban a la materia prima o elaboraban tejidos?
Las actividades económicas que realizan los ligures afincados en Murcia durante el siglo XVII son muy diversas, pero van a tener como eje esencial la compraventa de seda, el comercio de la materia prima. Sólo algunos comerciantes se incorporaron a la producción manufacturera. Se llegó a exportar manufactura de seda murciana a América, pero poca cantidad y tejidos de calidad inferior.
¿Qué influencia tuvieron en el conjunto de la economía y la sociedad?
Los genoveses lograron vincularse a la sociedad murciana, a la vez que conservaron la cohesión propia de una nación extranjera. Van a constituir una auténtica red social que dominaba la economía con grandes influencias en los poderes políticos y eclesiásticos. Apoyados en la familia y la nación genovesa, y recurriendo a unas estrategias y relaciones sociales adecuadas, progresaron y multiplicaron sus negocios, consiguiendo una acumulación de capital impresionante. Cohesión religiosa, identidad nacional, creación de compañías comerciales, inversión en manufacturas sederas, matrimonios con familias de su nación o de las elites intermedias o foráneas, endogamia y consanguinidad, patronazgo, etc. son algunas de las estrategias que emplearon para convertirse en elite de poder.

¿Fueron admitidos de buen grado por parte de los patriciados urbanos?
Al menos no para Mateo Alemán: “los tratantes de Génova, que traen las conciencias en faltriqueras descosidas, de donde se les pierde y ninguno la tiene” (Guzmán de Alfarache, Cátedra, 1997, I, p. 410). Les costó llegar a integrarse en la oligarquía. Lo explico en mi artículo “Socios pero no parientes. Los límites de la promoción social de los comerciantes extranjeros en la Castilla moderna”, publicado en Hispania. Facilidad para los tratos comerciales, pero dificultad de emparentar con las elites: costó decenios y solo lo lograron los más ricos. Los únicos que llegaron a tener títulos nobiliarios fueron los Ferro (conde de la Real Piedad), casi doscientos años después de que sus antepasados arribaran a las costas murcianas procedentes de Varazze. En definitiva, les costó porque en la Castilla moderna el dinero era un elemento necesario, pero no suficiente, para ascender socialmente. El factor “honorífico” era tan importante como el factor económico.
¿Acabaron integrándose en las oligarquías locales?
La elite local hacía negocios con ellos, pero se mostraba remisa a emparentar con una familia de mercaderes. No sería hasta la cuarta generación cuando consiguen enlazar con la oligarquía linajuda: hasta ese momento sólo logran casar con miembros de los estratos intermedios de la oligarquía o de elites foráneas. No cabe duda de que la posesión de riqueza facilitó, vía obtención de honras y cargos prestigiosos, el ascenso social de varias familias mercantiles. Pero ni siquiera en el caso de una familia tan rica y bien situada en la administración regia y la Iglesia como fueron los Ferro-Verdín, la posesión de estos capitales suponía una fácil y rápida integración en una elite tan “tradicional” como era la de la ciudad de Murcia.
¿Una última reflexión?
Las actividades económicas que realizaron los comerciantes genoveses en la Murcia moderna fueron muy diversas: especulación comercial con la seda y otras materias primas, compraventa de tejidos, manufactura de la materia prima, finanzas: créditos, depósitos y fianzas, arrendamiento de impuestos y de rentas feudales y eclesiásticas; adquisición de bienes inmuebles: casas, tierras, etc. En la actualidad han perdurado esa presencia y esas actividades inmobiliarias porque disfrutamos de varios topónimos derivados de las grandes fincas que adquirieron los mercaderes genoveses como Lo Ferro (Torre Pacheco) o Los Ginovinos (Sucina); incluso de forma indirecta Espinardo y Lo Pagán tienen relación con apellidos de origen italiano.

