TOPONIMIAS MESTIZAS: LIBRILLA

ETIMOLOGÍAS. Por Santiago Delgado.

Antiguamente, en mis tiempos, de Barcelona a Cádiz había que pasar por Librilla. Yo les recuerdo a los seniors y les informo a los juniors. El pueblo presentaba una recta estupenda, guarnecida a los lados por edificios de algún porte, como el del palacete decimonónico de Villa Rosalía, presumiblemente de gente muy principal y hoy una penosa ruina. Y otros, dedicados a la conserva vegetal, muy dignos de ser rescatados por algún esfuerzo de la moderna Arqueología industrial. Bien, pues en el centro del pueblo la carretera daba un brusco giro a la derecha, para encontrarse a la izquierda con un puente sobre un barranco, a modo de Ronda, pero en humilde y murciano. Bien, pues la carretera, luego de atravesar el puente a 10 km/h, iba ya directamente a Cádiz. Quien lo probó, lo sabe. Luego, pusieron semáforo de entrada y salida. Pero en los tiempos salvajes, no se pensó que se pudiera dar la casualidad de que dos vehículos se encontraran. Y si eran dos carros de arrieros pertigueros, mucho menos todavía. Hoy, la autovía, bastante más al norte evita estos contratiempos, claro. La modernez y eso.

El nombre de Librilla, su topónimo, quiere decir Barranco de los Fantasmas

Bien, Librilla, el nombre de librilla, su topónimo, quiere decir Barranco de los Fantasmas. Como lo oye. Una gran historia para no dormir se esconde ahí. En árabe legible para cristianos, era Limbraía, ardua palabra que el aparato fonador castellano/murciano simplifica en Librilla. Hoy, como en el mayor número de los casos, ya no se tiene conciencia de tan morboso significado, y los nativos son tan felices como cualesquiera otros humanos de la Tierra.

El barranco es conocido, antes de llegar a Librilla, como Rambla de Librilla, que nace en Fuente Librilla, para ameno con su poquico de agua y todo. Mientras es rambla, es de orillas de baja altura, que limita un cauce casi a su mismo nivel; por eso es rambla. Pero al llegar al pueblo, se ahonda y hace, ya se dijo, un pequeño Tajo de Ronda, nuestro Tajo de Ronda en el valle del Sangonera.

–Oiga, oiga, no se irá usted a ir sin explicar lo de los fantasmas o espectros –me interpela un lector previo con acceso a mi cacumen.

–Pues mire usted –le digo– todo apunta a un cementerio islámico, o muqbara, ubicado más o menos por allí. O en Fuente Librilla. Nada raro, verdad. Bueno, pues imagine una riada de estas nuestras del Sureste, en aquellos tiempos. Llegan las aguas furiosas, anegan tumbas, sacan huesos y tal, y los dejan por allí, por aquí… cuando cede la crecida. Retiran algunos, los más visibles, pero según pasa el tiempo, van aflorando más. Ya tienen nombre para el barranco, que ya no es rambla: Barranco de los Fantasmas o Espectros. ¿Vale?

Santiago Delgado.
@sanmadelmar

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