Huellas de nuestro pasado, por Joaquín Pérez Egea

Contamos con la participación en Huellas de nuestro pasado de Francisco Veas Arteseros, Profesor Titular de Historia Medieval de la Universidad de Murcia, investigador, autor de numerosas publicaciones y gran conocedor de este periodo histórico.
¿Cuál fue la posición de Ibn Mardanis frente a los almohades?
Fue quien capitalizó, en gran medida, la oposición del islam peninsular frente al poder almohade, llegado desde el norte de África a mitad del siglo XII. Es la época en la que Murcia tuvo una mayor presencia histórica y su autoridad se extendía desde Valencia hasta Córdoba y Carmona, aunque no se ha dilucidado si Ibn Mardanís, que le debió mucho a su alianza con Alfonso VII, era reconocido más por su enfrentamiento con los almohades que por su dominio efectivo del territorio. Esta invasión fue mucho más reaccionaria que la de los almorávides y se mantuvo en el poder desde la muerte del “Rey Lobo”, en 1172, hasta su descomposición tras las Navas de Tolosa, en 1212.
Se inició entonces el periodo de dominio de Ibn Hud.
Ibn Hud, a partir de 1228, se encontró con una época muy diferente, con otras circunstancias, en la que no tuvo la apoyatura monárquica castellana, sino un enfrentamiento con Fernando III, un rey de miras abiertas que se había dado cuenta de que la resistencia del territorio andalusí era muy precaria. Aun así, Ibn Hud logró, hasta su asesinato en la alcazaba de Almería en 1238, que su extenso señorío fuera reconocido, aunque sin llegar a convertirse en el dirigente único de Al-Andalus. Fue la última vez en la que Murcia tuvo protagonismo peninsular.
Ibn Mardanís era reconocido más por su enfrentamiento con los almohades que por su dominio efectivo del territorio
¿Cuándo se firmó el Tratado de Alcaraz?
El gobierno de los sucesores de Ibn Hud fue una catástrofe, hasta que en 1243 se firmó el Tratado de Alcaraz, que fue una conquista encubierta e irreversible. La Corona de Castilla asumió la defensa frente a Aragón y Granada y el Reino de Murcia se convirtió en un protectorado en el que los musulmanes conservaron sus bienes y pudieron mantener sus costumbres y practicar su religión, a cambio de pagar el 50% de las rentas al rey castellano, que controlaba las alcazabas y fortalezas.

¿Qué implicaciones tuvo este tratado?
Poco después, en 1244, se firmó entre el infante Alfonso de Castilla y Jaime I de Aragón el Pacto de Almizra, que fijó los límites entre los reinos de Valencia y Murcia. En el interior del Reino de Murcia se fueron dando pasos hacia la castellanización, con los primeros repartimientos de tierras abandonadas y con la restauración de la diócesis de Cartagena en 1250, por la bula Spiritus Exultante del papa Inocencio IV, con la consiguiente llegada de clérigos con una potente vocación evangelizadora, aunque la diócesis apenas tenía fieles cristianos. La mayoría de la población musulmana poco a poco fue sintiéndose incómoda, lo que desembocó en la rebelión mudéjar de 1264.
¿Cómo se enfrentó Alfonso X a esta rebelión?
El rey cristiano siempre tuvo un cuidado exquisito en tomar medidas que no hiriesen a los musulmanes, pero no dependía directamente de él. Debía estar confiado, sin conocer bien la realidad interna del reino y la rebelión le pilló por sorpresa, en Sevilla. Recurrió por ello a su suegro, Jaime I de Aragón, buen negociador, que restableció el orden castellano con tropas castellano-aragonesas, sin apenas lucha. Los musulmanes no tenían una organización eficaz desde el punto de vista militar y solo eran una sociedad defraudada por el incumplimiento del Tratado Alcaraz.
En el interior del Reino de Murcia se fueron dando pasos hacia la castellanización
Después, el reino de Murcia se reincorporó a Castilla.
Jaime I era un hombre que siempre hacía honor a su palabra y era coherente con su forma de gobernar, plasmada en los tratados de Almizra con Castilla y de Corbeil con Francia, ambos de delimitación de fronteras, y en la proyección mediterránea de la Corona de Aragón. Además, políticamente no le convenía una guerra con Castilla, incluso cuando Alfonso X, su yerno, incumplió la mayoría de sus acuerdos.
¿Cómo se planteó la defensa del reino?
En la conquista tuvieron relevancia órdenes militares como la del Temple y sobre todo la de Santiago con su maestre Pelayo Pérez Correa, íntimo colaborador del rey, pero después su papel se limitó a las encomiendas fronterizas con Granada. También se creó en 1270 la Orden de Santa María de España, de carácter naval, con sede en Cartagena, con una vida breve ya que en 1280 se integró en la Orden de Santiago. Alfonso X encomendó la defensa de la frontera con Aragón a su hermano Manuel, al que concedió un gran señorío y nombró Adelantado Mayor del reino.
El rey cristiano siempre tuvo un cuidado exquisito en tomar medidas que no hiriesen a los musulmanes
¿Qué nos puede contar de la población y la vida social?
La idea de las tres culturas en el siglo XIII es un mito, porque siempre hubo una cultura dominante, primero musulmana y después cristiana, y las otras dos estuvieron subordinadas. No había tensiones raciales y podemos hablar de coexistencia de tres sociedades, pero por un concepto fundamentalmente religioso, no de convivencia de culturas. Entre 1244 y 1264 se produjo una emigración contenida de musulmanes, que se convirtió en masiva a partir de esa fecha, quedando grandes espacios deshabitados. La población se concentró en las ciudades, que no sufrieron grandes cambios, y los cultivos se limitaron a los terrenos cercanos a las murallas.

La sucesión de Alfonso X fue muy problemática.
Alfonso X, con sus muchas cualidades e ideas brillantes, tenía también enormes defectos y un concepto patrimonial del reino que no correspondía a un rey de su época. Su testamento fue un disparate, contrario a la tradición castellana, por el que nombraba heredero a su nieto Alfonso de la Cerda, mientras desgajaba de Castilla el reino de Sevilla y Córdoba, para su hijo Juan y el de Murcia para su hijo Jaime. Este testamento, que nunca se cumplió, lo enfrentó con la nobleza y desembocó en una guerra civil con su hijo Sancho, que finalmente heredó el trono a la muerte de su padre en 1284. Los infantes de la Cerda se refugiaron en Aragón.
¿Cómo afectaron al Reino de Murcia estas cuestiones sucesorias?
El Reino de Murcia sería utilizado como moneda de cambio en varias ocasiones, con Alfonso de la Cerda respecto a Jaime II y con Enrique de Trastámara respecto a Pedro IV de Aragón. A la muerte de Sancho IV, en 1295, heredó el trono su hijo Fernando IV, menor de edad, circunstancia que aprovechó Alfonso de la Cerda para proclamarse rey de Castilla, haciendo valer los derechos otorgados por su abuelo, ofreciendo el Reino de Murcia a Jaime II de Aragón a cambio de su ayuda. El monarca aragonés accedió e invadió muy poco después el territorio murciano. Pero las circunstancias se fueron tornando favorables a Fernando IV y en 1304 se estableció la sentencia de Torrellas, que dividía el territorio murciano, asignaba a Aragón la gobernación de Orihuela y Cartagena y compensaba a los infantes de la Cerda por su renuncia al trono.
Alfonso X, con sus muchas cualidades e ideas brillantes, tenía también enormes defectos
Esta división ha sido siempre polémica.
La inclusión de Cartagena no creo que fuera fue un error geográfico, como se ha afirmado, sino una maniobra aragonesa para tener frontera con Granada. Finalmente, tras una reunión de la comisión, en 1305 se firmó el Tratado de Elche que fijaba la frontera definitiva, con Cartagena en el lado castellano.
No menos polémico fue el traslado de obispo a Murcia.
El papa Nicolás IV autorizó a dos enviados para ver la posibilidad del traslado, por motivos de seguridad. Tras la visita y con el beneplácito de Sancho IV, en 1289 se trasladó a Murcia el obispo, que no el obispado de Cartagena.
El monarca aragonés accedió e invadió muy poco después el territorio murciano
¿Qué lecturas y visitas recomendaría a nuestros lectores?
Los tomos de la Edad Media de la Historia de la Región Murciana, la Historia de la Región de Murcia, de Miguel Rodríguez Llopis y todos los trabajos sobre la frontera del profesor Torres Fontes. De época musulmana recomiendo, sin vacilar, la visita a Medina Siyasa en Cieza y de época cristiana el castillo abandonado de Xiquena, cerca de Lorca, que te transporta a la frontera en la Edad Media porque el paisaje no ha cambiado desde entonces.

Francisco de Asís Veas Arteseros es profesor titular de Historia Medieval de la Universidad de Murcia. Cuenta con numerosas publicaciones y direcciones de tesis, centradas principalmente en la Historia del Reino de Murcia en la baja Edad Media.

