Reino de Murcia: Tierra de Fronteras

Huellas de nuestro pasado, por Joaquín Pérez Egea

Castillo de Lorca. Imagen de dominio público de José Lorca. 

Hoy nos acompaña en “Huellas de nuestro pasado” Juan Francisco Jiménez Alcázar, Catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Murcia, gran conocedor el periodo bajomedieval y especialista en humanidades digitales.

¿El Reino de Murcia era un territorio netamente fronterizo en la Baja Edad Media?

Este reino lo reinventa Alfonso X, sobre todo a raíz del sistema de repoblación que impone, y tras el Tratado de Elche, de 1305, todo el territorio se convierte en una demarcación fronteriza con Granada, con Aragón y con el Mediterráneo. La guerra con Aragón de 1296 a 1305 da paso a una serie de malas cosechas, sequías y hambrunas y después a la gran epidemia de peste negra de 1348, lo que provoca un enorme descenso demográfico y la concentración de la población en las villas principales del reino. Un lugar periférico, en guerra casi permanente, expuesto a los peligros del cautiverio y aislado respecto al corazón de Castilla, lo que condicionaba totalmente la vida de sus habitantes.

¿Cuál era la estructura de poder?

El carácter periférico facilitó que una casa aristocrática pudiera centralizar el poder, frente a la corona y frente a los hidalgos locales. En un primer momento esta posición de superioridad la ostentó el infante D. Manuel, hermano de Alfonso X, y después su hijo D. Juan Manuel, un auténtico referente aristocrático peninsular en su tiempo, que ejercía, como Adelantado Mayor y a través de sus redes clientelares, un control absoluto sobre el reino, incluidas las ciudades de realengo como Lorca. Solo en la ciudad de Murcia se conformó una oligarquía fuerte que controlaba el concejo, capaz de oponerse al Adelantado, sobre todo a partir del regimiento cerrado promulgado por Alfonso XI en 1325.

Después tomó relevancia el linaje de los Fajardo.

En la segunda mitad del siglo XIV la familia Manuel protagonizó una pugna con los Fajardo, que habían ascendido socialmente por su influencia en el territorio santiaguista, que ocupaba el valle de Ricote, Caravaca y gran parte de la frontera con Granada, por sus vínculos con otras estirpes de la oligarquía murciana y por haber sabido capitalizar la oposición concejil. Tras la guerra de los dos Pedros entre Castilla y Aragón y la llegada al trono de Castilla de Enrique II de Trastámara en 1369, Juan Sánchez Manuel, conde de Carrión, fue nombrado Adelantado, aunque en la práctica fue desplazado del cargo por su lugarteniente Alonso Yáñez Fajardo, que le sucedió a su muerte en 1383, comenzando entonces un tiempo convulso marcado por una auténtica guerra civil interna entre Manueles y Fajardos y por la epidemia de peste negra de 1395.

¿Cómo se resolvió esta situación?

En 1399 intervino el rey Enrique III, nombrando Adelantado al condestable López Dávalos, quien impuso la autoridad real y pacificó el reino. En la década de 1420 Alonso Yáñez Fajardo II fue nombrado Adelantado Mayor, consolidó la primacía de la dinastía de los Fajardo en el Reino de Murcia y fue muy activo en la guerra fronteriza con Granada. Tras su fallecimiento se produjeron luchas intensas entre distintas ramas de la familia Fajardo, que no finalizaron hasta que en la década de 1460 Pedro Fajardo se afianzó en el poder, con el apoyo de Juan Pacheco, marqués de Villena, bajo la protección de Enrique IV de Castilla y, posteriormente, de la reina Isabel. Pedro Fajardo gobernó y controló todo el reino, incluidos los concejos de Murcia y Lorca, algunas encomiendas santiaguistas y Cartagena, que recibió como señorío.

Santuario de la Vera Cruz de Caravaca. Foto de Joaquín Zamora.

¿Por qué era tan importante en esta época “tener pasado”?

En un territorio fronterizo había muchas posibilidades de movilidad social, si se podía demostrar al resto de la sociedad que tus antepasados habían estado allí antes, habían participado en los repartimientos alfonsíes o habían prestado servicios de guerra. En unos casos era cierto y en otros, imposible de demostrar, pero constituía la clave para ser nombrado caballero o para lograr ser hidalgo, con las consiguientes exenciones fiscales.

¿Cuáles eran las claves de la economía en la Baja Edad Media?

La población estaba concentrada en ciudades y villas amuralladas, por seguridad ante las habituales incursiones nazaríes que Torres Fontes llamaba “guerra chica”. Disponían de un magnífico espionaje en tierras granadinas, de una red de atalayas de vigilancia fronteriza y de un sistema de ahumadas que les permitía avisar desde los campanarios a la población, para que pudiera refugiarse, pero en este contexto la agricultura era meramente de subsistencia, sin un mercado integrado. Al disponer de grandes espacios de pastos, la principal actividad económica del reino en la Baja Edad Media y parte de la Edad Moderna fue la ganadería, con la producción dedicada a la exportación. La guerra y el contrabando aportaban algunos recursos complementarios.

¿Se mantuvo la relación comercial con reinos extranjeros?

El siglo XIII supuso una disrupción completa en la consideración de Murcia como una de las grandes ciudades peninsulares, con manufacturas y artesanía potentísimas. Sabemos que desde el siglo XIV comerciantes italianos, en concreto genoveses, exportaban lana por el puerto de Cartagena, que era la salida de Castilla al Mediterráneo. La presencia italiana se incrementó notablemente a raíz de la concesión real al marqués de Villena y a Pedro Fajardo de los alumbres de Mazarrón, en la segunda mitad del siglo XV.

¿Cuál era la estructura social?

En una marca militar era fundamental la defensa del territorio y de las ciudades, de la que se ocupaban las milicias concejiles y de órdenes militares, apoyadas por la caballería villana, muy ligera y con gran movilidad, compuesta por vecinos con capacidad económica para mantener un caballo a su costa, a los que se llamaba “cuantiosos” y que participaban periódicamente en los alardes. Los descendientes de estas familias tenían más opciones de promoción social y medios para obtener la hidalguía e integrarse en la oligarquía concejil.

Castillo de Jumilla. Imagen del Ayto. de Jumilla.

¿Qué pueden visitar nuestros lectores de este periodo?

A quien quiera pasear por la frontera de la Baja Edad Media le recomiendo visitar los castillos y cascos antiguos de Lorca, Caravaca, Jumilla y Villena y los restos de entramado urbano medieval de Mula y Cehegín.

Eres especialista en la relación entre la Edad Media y los videojuegos.

Yo crecí con los ordenadores y eso llevaba de la mano la afición a jugar. Más tarde me encontré con alumnos a los que la vocación por la Historia les había venido a través del videojuego y entonces planteé abordar este tema con seriedad, desde el mundo académico. Los buenos videojuegos dan mucha más información histórica al jugador que las películas de cine, pero hasta ahora hay pocos que estén basados en episodios de la Historia de España.

Catedrático de Historia Medieval en la UMU y presidente de la Sociedad Española de Estudios Medievales. Sus líneas de investigación se centran en el antiguo reino cristiano de Murcia, en la frontera entre castellanos y nazaríes, en la conquista y repoblación de Granada y en el ámbito de las Humanidades digitales, concretamente en el impacto del videojuego sobre el conocimiento del pasado. Su producción en abierto puede consultarse en: www.historiayvideojuegos.com Son numerosas sus publicaciones e intervenciones en eventos científicos, tanto en España como en el extranjero.

Joaquín Pérez Egea
Joaquín Pérez Egea

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