LA CIUDAD ROSA
Viajes, por Eliseo Gómez Bleda
Fotografías de Rafael Llarena Gómez

Cuando llegué a Toulouse, lo primero que me pregunté es el motivo por el que la llaman “la ciudad rosa” y la verdad es que lo descubrí muy pronto: porque todos los edificios de la ciudad están hechos con ladrillos de terracota rosados, aunque también me dijeron que lo de “rosado” es por su apacible modo de vida.
La ciudad de Toulouse (en español Tolosa), es la capital de la región de Occitania y se encuentra al suroeste de Francia y a menos de 200 kilómetros de España.


Esta ciudad es famosa, sobre todo, por dos motivos: porque en ella está el Centro de la Industria Aeroespacial Europea, sede de la fábrica de los aviones Airbus, y por ser desde la antigüedad la más importante a nivel mundial de la elaboración de tintes de color pastel y oro azul. También es muy importante en los sectores de telecomunicaciones y productos farmacéuticos.
Su clima está entre el oceánico y el mediterráneo, cálido y seco en verano y suave en otoño y primavera. Lo más aconsejable es ir en mayo y junio (aunque son los meses más lluviosos) o en septiembre y octubre.


Se puede llegar a Toulouse de dos maneras: o bien en coche, que desde Murcia está a unos 950 kilómetros (igual que si fuésemos a Galicia), o en avión desde Alicante, ya que existen vuelos directos, cinco días a la semana, y su duración es de una hora.
Cuando visitamos la ciudad, vimos que tiene varias zonas muy interesantes, como la ciudad medieval, que está perfectamente conservada; la ciudad romana, llena de calles estrechas y tortuosas; y varios suburbios del siglo XIX. Todos ellos nos gustaron mucho.
Toulouse es la cuarta ciudad más grande de Francia, después de París, Lyon y Marsella. Tiene unos 1.500.000 habitantes y, según me dijeron, hay más de 100.000 estudiantes y un 10% de habitantes tiene origen español.
Está atravesada por el río Garona y, como curiosidad, algo que no sabía, es que nace en España, en el Valle de Arán, y 40 kilómetros después llega a Francia, cruzando Toulouse y Burdeos. Después de recorrer 538 kilómetros, desemboca en el Océano Atlántico.


Algo que no nos tenemos que perder es el famoso Canal del Midi, un canal artificial, con unos 241 kilómetros de longitud, que conecta el río Garona con el mar Mediterráneo y, posteriormente, junto al canal lateral del Garona, forman el llamado “Canal de los Dos Mares”, que une por vía fluvial el mar Mediterráneo con el Océano Atlántico.
La ciudad está llena de palacios, iglesias y catedrales que merecen su visita. La Basílica de Saint Sernin (San Saturnino) es, sin duda, impresionante. Es el edificio románico más grande de Francia y es uno de los símbolos de Toulouse. Fue construida entre los siglos XI y XIV y es una etapa importante del Camino de Santiago.
El Convento de los Jacobinos, de estilo gótico, es un edificio enorme y muy original. En su exterior es muy sobrio, pero en su interior es muy luminoso y lleno de bóvedas, con una palmera de piedra con 22 molduras. Aquí se conservan las reliquias de Santo Tomas de Aquino, que no tiene nada que ver con esta ciudad, pero el papa Gregorio X ordenó que sus restos fuesen llevados a este convento. Existen dudas sobre la causa de su muerte: se tienen dudas de si fue envenenado por orden del Rey de Sicilia, Carlos de Anjou.


La iglesia de Saint-Étienne es la catedral de Toulouse. Está en el centro de la ciudad y forma parte del triángulo de oro medieval, junto con Saint Sernin y los Jacobinos.
En nuestro recorrido pasamos por el Puente Nuevo. Construido en el año 1632, con una duración de casi 100 años, es el puente más antiguo de la ciudad. Antiguamente servía para poder pasar de un lado a otro, uniendo el casco antiguo con el barrio de Cours Dillon, a ambos lados del río. Es una de las imágenes más famosas de la ciudad.


Visitamos también él Marché de Víctor Hugo, que alberga el mayor y más celebre mercado cubierto de Toulouse. Tiene 5 plantas y fue inaugurado en 1893. Está lleno de delicias gastronómicas y merece una lenta visita, encontraremos todo tipo de delicias gastronómicas. La verdad es que, para los que somos amantes de la gastronomía, es un auténtico placer visitar estos maravillosos mercados y comer allí. Me llamó la atención que su horario fuese de 6:30 h a 13:30 h. Los fines de semana están abiertos y hay un gran ambiente, pero lo mejor son sus famosos “nocturnos”, que tienen lugar en el mercado todos los veranos. Aunque cierra por las tardes, algunos días concretos vuelven a abrir para hacer unos turnos vespertinos.
Otro de los puntos más importantes de la ciudad es la plaza del Capitolio, situada en pleno centro y con más de 800 años de antigüedad, donde está el ayuntamiento y una gran cantidad de tiendas y bares. Podéis visitar el Capitolio, al que se puede acceder gratuitamente y ver la preciosa Sala de los Ilustres, con grandes murales que representan el arte regional. Os recomiendo ir por la noche, cuando veréis la plaza iluminada. La Plaza Wilson también la debemos visitar, que es donde estaba la sede del Partido Socialista Español cuando estaba en el exilio.


Visitamos también varios museos: empezamos por Les Abattoirs, museo de arte contemporáneo, ubicado en un impresionante antiguo matadero restaurado, con obras de Picasso y Miró. El Musée des Augustins es un museo de bellas artes ubicado en un antiguo monasterio, que nos cuenta la historia del arte de la ciudad. Próximo al Puente Nuevo nos encontramos un bello palacete renacentista, el Hôtel d´Assèzat, que alberga el Museo de la Fundación Bemberg, con obras del impresionismo de Monet y Degas. Otro museo que me gustó es el Museo de la Ciudad del Espacio, curiosísimo, les encantará a los niños.
Siguiendo nuestro recorrido llegamos al Parque de Compans-Caffarelli, donde está el maravilloso jardín japonés, que no podemos perdernos. Está copiado de un jardín zen, con puentes tradicionales japoneses, árboles bonsái y un estanque de koi. Si lo visitamos en primavera es precioso.
La leyenda más famosa de Toulouse es la historia de Saint Sernin, primer obispo de la ciudad, que fue martirizado por los paganos en el siglo III. Al parecer, fue atado a un toro, que lo arrastro por toda la zona antigua, hasta la calle Taur (calle del Toro), donde se separó su cuerpo de el del animal. Aquí fue donde se construyó en su honor la Basílica de Saint Sernin.


Las calles más importantes, llenas de tiendas y bares, son: la rue del Taur, que es un bullicioso pasaje comercial y una de las calles más bellas de Toulouse; otra calle importante es la rue Saint-Rome, el corazón comercial de la ciudad y la perfecta para ir de compras; otra de las calles del casco antiguo, quizá la más bonita de Toulouse es la Gambetta, con sus balcones llenos de flores, sus típicos cafés y sus casas rosadas.
Un crucero por el Garona es una cosa que merece la pena y nos gustó mucho, además lo hicimos por la noche, que con la iluminación de la ciudad estaba precioso. La empresa es “Les Bateaux Toulousains”. También podemos alquilar un pequeño barco, por nuestra cuenta, y hacer un pequeño recorrido por el Canal del Midi. La empresa es “Les Caboteurs”.
La verdad es que en la región de la Occitania se come muy bien. Su plato más famoso es el cassoulet de Toulouse, que se compone de una cazuela de alubias blancas, confit de pato, salchichas de Toulouse, cordero y panceta de cerdo. Todo esto se cocina a fuego lento. Supongo que lo comen en invierno.
Otro plato típico es el magret de canard, que es una pechuga de pato, asada en una sartén para quitarle la grasa, acompañada de unos tomates o unas ciruelas pasas.
Su queso tomme de Toulouse es un queso semiduro de leche cruda de vaca, con sabor a nuez, que esta buenísimo.


Tenemos que probar sus famosas violettes de Toulouse, son flores de violetas confitadas y perfumadas. Estos caramelos tan bonitos son ideales para los amantes de los dulces.
Algunos restaurantes que nos gustaron son el The Kanteen, Chez Marcel, Bistroquet Toulouse y, sobre todo, el Marché Víctor Hugo.
Aprovechando que estamos cerca de alguno de los pueblos más bonitos de Francia, no podemos dejar de verlos. Nos gustaron muchísimo y merece la pena visitarlos: Carcasona, está a unos 100 kilómetros de Toulouse, es Patrimonio de la Humanidad y es una de las ciudades medievales más bonitas de Francia. Aquí se rodaron películas como Robin Hood y Juana de Arco. Albi, famosa por su ciudad episcopal de ladrillo rojo y sus antiguos barrios medievales, situada en el valle del Tarn y ciudad natal de Toulouse-Lautrec, está tan solo 80 kilómetros de Toulouse. Cordes-sur-Ciel es un pueblo que flota sobre las nubes, considerado en algunas ocasiones como el pueblo más bonito de Francia. Tendremos que subir andando. También está cerca de Toulouse, a unos 90 kilómetros.
Los hoteles en Toulouse que os aconsejo son Le Grand Balcon, Novotel Place Wilson y el Mercure Centre Wilson Capitole.
Estoy seguro de que os gustarán Toulouse y sus pueblos cercanos. A mí me encantaron.
RECOMENDACIONES DE ELISEO
- Tomar una copa en el patio del Hôtel d`Assèzat.
- Visitar la Citè de l`espace.
- Navegar en un barquito por el Canal del Midi.
- Comer en el Mercado de Víctor Hugo.
- Ver la Sala de los Ilustres en el Capitole.

