Lugares con historia, por Leandro Madrid S.

A orillas del río Ambroz se encuentra Abadía, término municipal de la provincia de Cáceres, junto a la Vía de la Plata. Tiene 340 habitantes y su altitud sobre el nivel del mar es de 450 metros. En época romana fue una villa de la que quedan restos. Durante el dominio islámico, sobre ellos se construyó una fortaleza que, posteriormente, fue entregada a los templarios.
En el siglo XII, año 1168, por bula de Alejandro II, el papa romano, se convierte en abadía del Císter con el nombre de Sotofermoso. Alfonso X el Sabio, en 1260, lo transforma en señoría y nace el pueblo con el nombre de Abadía. El rey Enrique II cede Abadía a García de Toledo y, en 1444, don Fernando Álvarez de Toledo, conde de Alba y señor de Abadía, amplía el monasterio y lo torna en el Palacio de Sotofermoso. Los famosos duques de Alba fueron sus propietarios hasta el siglo XX. En el siglo XIX, Abadía se convierte en término municipal, con su propio ayuntamiento.
En época medieval, para facilitar el paso de la trashumancia, se construyó sobre el río Ambroz un puente, de un solo vano en forma de arco, con sillería granítica. Próximo al puente, el río forma una piscina natural —la mayor de la zona— con agua corriente, que es aprovechada en verano y de gran belleza con su entorno natural.

A 800 metros de Abadía están las ruinas del convento de Santa María de los Ángeles de la Bien Parada. Se trataba de un conjunto de edificios formados por Iglesia, claustro y dependencias conventuales. Era un sitio franciscano del siglo XVII, época de los Austrias, de estilo barroco construido en sillería. Sufrió la Guerra de la Independencia y la Desamortización cuando solo quedaban cinco frailes. En 1844 fue vendido a un particular que lo convirtió en casa de labranza y establo. Pronto quedó ruinoso y el ayuntamiento lo expropió, sin repararlo, por lo que pronto puede desaparecer, a pesar de que está considerado BIC. Una valiosa imagen de Cristo fue trasladada a la iglesia parroquial de Santo Domingo.
El palacio de la casa de Alba, Sotofermoso, es un edificio de planta cuadrada con un patio mudéjar de dos plantas, con doble galería de 5 arcos. El exterior es austero —casi de fortaleza— recuerdo del temple, y con varios edificios auxiliares de servicio. En el palacio se recibían visitas de nobles, literatos o artistas. En sus salones leyeron sus obras Lope de Vega y Garcilaso. La duquesa era amiga de Teresa de Jesús.
El duque, hombre del Renacimiento, mandó realizar un maravilloso jardín de estilo italiano, con fuentes, paseos y cenadores. Actualmente está bastante ruinoso y apenas es una sombra de lo que fue. Todo material es perecedero.

