MILÁN, LA CIUDAD DE LA MODA Y EL DISEÑO

La capital de la región de Lombardía nos deslumbrará con su centro histórico, sus calles repletas de lujosas tiendas y una de las mejores gastronomías del mundo

VIAJES. Por Eliseo Gómez Bleda.
Milán es la ciudad de Italia más industrializada, polifacética y cosmopolita. Cuando llegas lo primero que te preguntas es si merecerá la pena su visita, sobre todo si ya conocemos sus grandes rivales: Roma, Venecia y Florencia.

Sin embargo, hay que recorrerla a fondo para poder enamorarse de ella y descubrir sus rincones. Poco a poco os cautivará.

Milán no es solo su Duomo, su Galería Vitttorio Emanuele II o su teatro de la Scala, cuenta con un riquísimo patrimonio y una vida urbana vibrante.

Además, tiene una gran ventaja: sus alrededores son maravillosos. En sus cercanías encontraremos lagos impresionantes: los de Como, Iseo o el de Garda; y ciudades de cuento, como Bérgamo, Pavía o Vigevano, que nos trasladarán a otra época.

Cuando podamos viajar, después de vencer esta pandemia que nos lo impide, podremos ir en avión desde Alicante hasta el aeropuerto de Malpensa, que está a unos 35 kilómetros de Milán. Las compañías Vueling y Ryanair realizan ese trayecto, que puede costar unos 100 euros ida y vuelta, aproximadamente. En la actualidad es más económico salir desde Alicante que ir desde Murcia en tren hasta Madrid para coger allí un vuelo.

Os aconsejo que viajéis en primavera o en otoño. En invierno hace mucho frío por la cercanía de los Alpes, y en verano hace bastante calor.

Siempre que exista algún hotel español en el destino, me gusta reservar en ellos (más de una vez me han sacado de algún apuro). Aquí tenemos unas buenas opciones: el Meliá Milano (la última vez que estuvimos coincidimos con el Real Madrid); y la cadena NH, que tiene varios hoteles en la ciudad, (los más céntricos son el NH President y el NH Touring).

Voy a hacer memoria y recordar cuáles fueron los sitios que más me gustaron para compartirlos con vosotros.

Sin lugar a dudas, lo que primero que nos impresionará cuando lleguemos a la ciudad será el Duomo, su grandiosa catedral gótica. Es la cuarta más grande del mundo y tiene cabida para 40.000 personas.


El Duomo, su grandiosa catedral gótica, comenzó a construirse en el año 1386 y tardó cinco siglos en terminarse


Anteriormente, en ese lugar estuvieron la Basílica de San Ambrosio y la de Santa Tecla, ambas destruidas por un incendio. El Duomo comenzó a construirse en el año 1386 y tardó cinco siglos en terminarse.
Todo su exterior está recubierto de mármol blanco rosado y, en el punto más alto del templo, hay una estatua de cobre dorado llamada la Madonnina, que es el símbolo de la ciudad.

En el interior podemos ver esqueletos de varios santos y su mayor tesoro: un “Clavo de la Cruz de Cristo”. En su cripta también podemos ver los restos de San Carlos Borromeo.

Algo que no debéis dejar de hacer es subir a su terraza panorámica y contemplar las preciosas vistas de la ciudad.

En la grandiosa plaza del Duomo, también se encuentra otro de los lugares más atractivos de Milán: la Galería Vittorio Emanuele II, conocida como “el salón de Milán”. Está construida en forma de cruz, con una gran cúpula acristalada y conecta la plaza de la Scala con la del Duomo. Dentro se encuentran un montón de tiendas de lujosas firmas y cafés famosos, como el “Café de Biffi”.

Galeria Vittorio Emanuele.

Preciosos también los mosaicos de las paredes y el suelo. Destacan la representación de Loba de Roma y el Toro de Torino en los mosaicos del suelo. Este último tiene un pequeño agujero en sus “atributos” y, si queremos tener suerte y volver a Milán, la leyenda cuenta que debemos meter el tacón o el talón en el agujero y dar tres giros mientras pensamos en un deseo.

Saliendo por la plaza de la Scala nos encontramos con uno de los grandes templos de la ópera a nivel mundial: el teatro Scala. Por aquí han pasado los más famosos cantantes de ópera, como Placido Domingo, Pavarotti o María Callas, y en su escenario se estrenaron obras como Otello o Madame Butterfly.


En el teatro de la Scala han actuado los más famosos cantantes de ópera, como Placido Domingo, Pavarotti o María Callas


Es precioso y debemos entrar a verlo. Hay visitas guiadas en español. Como curiosidad os contaré que el teatro mantiene una tradición desde su inauguración: tiene que estar cerrado siempre antes de las 12 de la noche y, si hace falta, empieza la función antes, para poder acabar a la medianoche.

Entre la plaza de la Scala y la de Corduiso nos encontramos la medieval plaza de Mercanti, que en su época era el centro comercial de la ciudad. No es muy grande, pero es preciosa, tiene varios palacios y monumentos de origen romano.

Seguimos nuestra ruta y a unos 20 minutos andando llegamos a otro de los sitios imprescindibles en Milán: la Iglesia de Santa María de la Grazie, antiguo convento de los Dominicos donde Leonardo da Vinci, en la pared del comedor pintó “La Última Cena”. Se dice que la figura que está a la derecha de Jesús, con rasgos femeninos, podía ser María Magdalena, que según algunos era la esposa de Jesús y que fue el argumento de la novela y la película “El Código da Vinci”.


En la Iglesia de Santa María de la Grazie, antiguo convento de los Dominicos, Leonardo da Vinci pintó “La Última Cena


No podemos dejar de visitar el Castillo Sforzesco, fortaleza construida en el siglo XIV. Fue ocupada de forma sucesiva por franceses, españoles y austríacos, y destruida por Napoleón en 1801. Un siglo después, fue reconstruido con el aspecto que tenía en su época de esplendor. En su interior tiene una pinacoteca, dos bibliotecas y diez museos. Además podremos admirar la última obra inacabada de Miguel Ángel: “la Pieta Rondanini”. En sus inmensos jardines, encontraremos rincones misteriosos y un increíble laberinto.

Volvemos al centro de la ciudad y nos dirigimos al famoso Quadrilátero de la Moda, conocido como el Quad d’Oro, donde están las tiendas de moda más lujosas del mundo. En unos escasos 6000 metros cuadrados hay más de 500 tiendas.

Está delimitado por cuatro calles, Corso Venecia, Vía de la Spiga, Vía Manzoni y Vía Monte Napoleoni, esta última está considerada como una de las más caras del mundo. En el paseo por la zona veremos talleres de moda, joyerías, antiguos palacios y espectaculares escaparates. Se calcula que anualmente se organizan más de 700 desfiles de moda.

Castillo Sforza.

Además de ser la ciudad del diseño, Milán también es famosa por su oferta gastronómica. Cuenta con exclusivos y carísimos restaurantes y también estupendas pizzerías y trattorias. Un consejo: la zona cercana al Duomo es muy turística y excesivamente cara, por lo que es mejor alejarse un poco del centro para comer. Aunque hay excepciones, como la trattoria “Bice”, que está en el Quadrilatero y sirve unos tagliatelle con champiñones exquisitos.

“Alla Cucina delle Langhe” es otro restaurante situado en Corso Como, visitado por periodistas y escritores y donde cocinan un estupendo ossobuco a la Milanesa.

En el barrio Navigli, que más adelante visitaremos, hay un montón de restaurantes y pizzerías junto a los canales. Aquí se encuentra la Pizzería “La Tradizionale”, donde sirven unos deliciosos lenguini con langosta.

Otro plato típico de la cocina Lombarda es la “polenta”, una especie de puré, que se elabora con harina de maíz, queso gorgonzola derretido, setas y longaniza.

También debemos degustar el ossobuco, el risotto a la milanesa y la famosa cotoletta, que es una chuleta de ternera (con su hueso), empanada con pan rallado, ajo y perejil.

El postre más famoso en Navidad es el panettone, originario de Milán, una especie de bizcocho relleno de fruta confitada, pasas o piñones y trocitos de chocolate.

Seguimos nuestra visita y nos dirigimos a la Estación Central de ferrocarril, una de las más grandes de Europa. Inaugurada en 1931, tomando como modelo la de Washington, tiene una estructura de acero macizo de 72 metros de altura y una cúpula imponente. Su arquitectura es una mezcla de estilos Art Nouveau y Art Decó.

Estación Central de Milán.

La Iglesia de San Bernardino alle Ossa es a la vez siniestra y curiosa. Tiene una extraña y macabra decoración compuesta de huesos humanos, es muy parecida la Iglesia de Santa María de la Concepción de Roma, que quizás algunos habéis visitado.

El barrio del Navigli no nos lo podemos perder. Antiguamente Milán era una pequeña Venecia, todas las entradas y salidas de mercancía llegaban y salían por sus canales. Todo el mármol que se utilizó para construir el Duomo entró por aquí. Más tarde vaciaron los canales que pasaban por el centro de la ciudad, quedando solo los dos principales: el “Naviglio Grande” y el “Naviglio Pavese”, que conectan con el río Ticino.

Totalmente aconsejable ir al anochecer a este barrio de ambiente nostálgico y mágico, que es el de más vida nocturna de la ciudad.

En Milán tenemos una gran variedad de museos y galerías de arte que podemos visitar. Los que más me gustaron fueron la “Pinacoteca di Brera”, que posee una de las mejores colecciones de arte de toda Italia, y el Museo de Ciencia y Tecnología de Leonardo Da Vinci. También merecen la pena la Pinacoteca Ambrosiana y el Museo de Arte Moderno.

Lago de Como.

Como ya os comenté anteriormente los alrededores de Milán son maravillosos, el lago de Como, rodeado por los Alpes nevados, es una imagen que no olvidaréis. La ciudad de Como está llena de palacios y mansiones donde residen un buen número de famosos -Madonna, Robert de Niro, Berlusconi o George Cloony, son algunos de sus vecinos-.

Un pequeño pueblo llamado Bellagio es la perla del lago de Como. Sus callejuelas, paseo marítimo y sus jardines os enamorarán.

Otras ciudades cercanas que podemos visitar son Bérgamo (a la que le dediqué, en una revista anterior, un artículo completo), Pavía y Vigebano, que tiene una plaza de las más bellas de Italia.

Pero no podía acabar sin hablaros de una de las costumbres más arraigadas del norte de Italia, principalmente en Milán y que cuando vayáis lo tenéis que experimentar: lo mismo que a nosotros nos gusta tomar el aperitivo a medio día, ellos también lo hacen, pero es siempre por la tarde, desde las 19 horas hasta las 22 horas más o menos, y después cenan. En casi todos los bares y restaurantes, a esa hora los milaneses se toman un Aperol Spritz, acompañado de un magnifico buffet. Puedes comer todo lo que quieras y el precio está sobre los 10 euros, bebida y comida.

Unos buenos sitios para tomar el aperitivo son: “Manhattan” o “Spritz”, en el canal Naviglio Grande; y el “Maya”, en el Naviglio Pavese, el escenario merece la pena.

Me gustaría que dentro de poco, cuando vuelva la normalidad, podáis ir a Milán y disfrutarlo mucho.

RECOMENDACIONES DE ELISEO
– Degustar un café en la Galería Vittorio Emanuele II.
– Pasear tranquilamente por el “Quadrilatero de Oro”.
– Subir a la terraza panorámica del Duomo.
– Visitar el teatro de la Scala.
– Tomarse un Spritz en la terraza del hotel Cavalieri.


Eliseo Gómez Bleda.

2 comentarios en «MILÁN, LA CIUDAD DE LA MODA Y EL DISEÑO»
  1. Bella ciudad llena de vida, historia, gastronomía y moda… la mejor del mundo.
    El viaje ha sido genial así es que hay que ir y comprobarlo tomando un maravilloso Spritz.

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