Manuel Coronado 

La geometría del sueño

Por Ángela M. Torralba

Por los salones del Real Casino de Murcia circulan cada día cientos de visitantes, pero hay obras que permanecen ocultas a sus ojos. La sección El otro museo nace con la vocación de sacar a la luz ese patrimonio artístico reservado únicamente a los socios y socias de la institución. Dos obras del pintor murciano Manuel Coronado forman parte de nuestro patrimonio artístico. Ambas proceden de la exposición que el artista celebró en esta casa en el año 2010, y aunque carecen de título, se reconocen al instante por su lenguaje propio, vibrante, inconfundible.

Una de ellas preside el salón de socios, con una imponente presencia: óleo sobre lienzo, de 133 x 198 cm, en la que Coronado despliega su característica fusión entre geometría y lirismo. La otra, de menor formato (59,5 x 60 cm), se encuentra en las oficinas de Gerencia. Pero si el tamaño las diferencia, la misma sensibilidad pictórica las hermana.

Coronado (Águilas, 1942) ha transitado por distintas etapas creativas, pero siempre ha mantenido un vínculo claro con la abstracción, filtrada por una intuición cromática muy personal. En estas dos piezas, el color no se impone, sino que fluye; no grita, sino que susurra desde una paleta suave, que combina tonos pastel con acentos cálidos. Líneas curvas, planos fragmentados, sugerencias de estructuras arquitectónicas y elementos que parecen bailar componen una especie de sinfonía visual, a medio camino entre lo natural y lo onírico.

La pieza mayor invita a la contemplación pausada. Sus planos superpuestos, su juego de luces y sombras y la manera en que las formas parecen brotar del fondo azulado, remiten más al lenguaje musical que al estrictamente pictórico.

La otra obra, más contenida en dimensiones, pero igual de expresiva, condensa en un formato casi cuadrado la misma poética. Es, quizá, más densa, más íntima, como una miniatura abstracta que concentra el gesto del artista con una precisión quirúrgica.

BIOGRAFÍA

Manuel Coronado (Águilas, 1942) se formó en la Escuela de Artes y Oficios de Palma y pronto inició una intensa trayectoria internacional. Durante los años 60 vivió y expuso en Suecia, Grecia, Inglaterra, Francia e Italia, donde su estilo fue evolucionando hacia una abstracción lírica influida por el expresionismo y el arte primitivo. Obtuvo reconocimientos como la Beca de la Fundación Juan March y el primer premio del Ateneo de Mahón. A lo largo de su carrera ha expuesto en galerías de prestigio como la Galería Windsor (Bilbao), el Ateneo de Madrid o el Museo Es Baluard de Palma.

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