“La vida es efímera, lo material es efímero”

LA CARA B. Por Antonio Rentero.

“Cuando ves que todo lo que tienes te cabe en cuatro maletas, no quieres acumular más. La omnipresencia de la tecnología puede haber acentuado los dos extremos del comportamiento: la acumulación inacabable que convierte a algunos en Diógenes digitales, descargando contenidos que nunca podrán consumir o a otros en ascetas dos punto cero que casi se toman (nos tomamos) como un reto ir despojándonos de aplicaciones o suscripciones a newsletters hasta quedarnos con la bandeja de entrada a cero.

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«Yo lo tiro todo, creo que soy hasta obsesiva con el asunto de darme de alta en facturas electrónicas para no tener nunca más un papel en el buzón, en la mesa… Lo que tengo es lo que quiero…»

Hay quien tiene el síndrome de Diógenes y acumula los objetos más diversos, yo tengo más bien el síndrome de la bandeja de correo vacía. A medio camino entre limpieza y orden. Mi bandeja de correo es mi lista de tareas y verla despejada significa que he cumplido todas las tareas pendientes.

Yo lo tiro todo, creo que soy hasta obsesiva con el asunto de darme de alta en facturas electrónicas para no tener nunca más un papel en el buzón, en la mesa… Lo que tengo es lo que quiero… hasta que deja de interesarme. Si me llega algo que no me interesa me doy de baja a la primera. La newsletter del embarazo la das de baja al año de vida del zagal… y quizá ya suponga eso demasiado margen.

Pasa como con el armario: si llevas dos años sin usarlo es que no lo necesitas… excepto complementos muy concretos o modelos de ropa clásicos que (con moderación) nunca fallan como fondo de armario. Trato de ser una compradora responsable. Por ejemplo, si hay que comprar unas cangrejeras para la niña las elijo transparentes de forma que en 4 años le vengan al niño y pueda ponérselas sin que sean “de niña”.

Tampoco supone un problema el asunto de los regalos. Te regalan algo y un día te preguntan “¿dónde está?” porque no lo ven en casa. Los regalos del amigo invisible directamente no llegan a casa… salvo que vengan con tiquet regalo. Si lo tiro es porque es completamente inútil, un adorno además feo.

Bolsos puede ser de lo que más tenga, porque ya no me compro bolsos que no sean buenos y me puedo comprar uno o dos por temporada. Puede ser que a los 4 años salga de casa regalado o donado. Una amiga esta “diogenizada”, se compra zapatos que no se pone ni una vez. Resulta curioso que finalmente hayamos terminado conociendo a quien acumula objetos por el nombre de alguien que realmente hizo del desprendimiento de lo material su filosofía de vida hasta el punto de vivir en una tinaja, ni siquiera dejó nada escrito y por no tener no tenía ni ropa (ahora recuerdo que por casa siempre voy descalza). Cuentan que en una ocasión se plantó ante él Alejandro Magno y le dijo “pídeme lo que quieras”, a lo que Diógenes le respondió “apártate, me tapas el sol”.

Mi marido se enfadó una vez por algo que me regaló y lo había tirado. No me lo iba a poner, pero para él la importancia estaba en que me lo había regalado. Llevaba en la percha dos años. No me lo ponía, lo regalé. Pero sí hay objetos que para mi tienen valor sentimental. Trato de que sean cosas pequeñas, una joya que me regaló mi abuela, un libro especial… a veces le coges cariño a cosas absurdas, como una prenda de ropa que no te ha regalado nadie ni tiene una importancia especial pero te sientes cómoda y estás años con ella junto a ti.

Soy CRIS ALCÁZAR y aunque pocos lo saben soy discípula del auténtico Diógenes».


rentero

@AntonioRentero

 

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