LA VICTORIA DE SAMOTRACIA Y UNA CHICA EN CAMISÓN

PINCELADAS. Por Zacarías Cerezo.

Una de las obsesiones del artista es dotar de movimiento a sus figuras, aproximarse al gesto del Creador cuando, al soplar sobre su figura de barro, le dotó de vida.

La Victoria alada de Samotracia (siglo II a. C.), a pesar de haber perdido cabeza y brazos, es una de esas obras maestras que asombran por mostrar un cuerpo en movimiento, con tal ligereza que parece elevarse sobre el suelo. Fue descubierta en el siglo XIX y está expuesta en el Louvre. Mide 2,75 metros.

La escultura se ha convertido en un mito y ha sido fuente de inspiración para muchos creadores. Tenemos muestras contemporáneas poco conocidas, como el símbolo (un ala) de la marca Nike, aunque es difícil relacionarlo con la escultura griega por su simpleza minimalista. Otro ejemplo es la escultura que corona el edificio Metrópolis de Madrid, una Victoria alada; o la Columna de la Victoria de Berlín. Pero la figura más popular es la que simboliza el lujo del Rolls-Royce, una dama plateada llamada El Espíritu del Éxtasis, también conocida como El Espíritu de la Velocidad, Dama Alada, o Émily, en lenguaje popular.

Lo curioso es que Émily está inspirada en Eleanor Velasco, una actriz británica hija de española, amante de Lord Montagu de Beaulieu, director de la revista automovilística The Car, que quiso que su amigo, Charles Robinson Sykes, la inmortalizara para la marca Rolls-Royce. El escultor hizo una estatuilla inspirada en La Victoria de Samotracia.

Lord Montagu, que tenía esposa, llevaba en secreto su relación con Eleanor, pero, como es natural, el asunto acabó sabiéndose y, ante el escándalo, encargó al artista otra versión, llamada El Susurro, en la que la dama de plata se lleva un dedo a los labios pidiendo, sin éxito, que cesaran las habladurías.

A lo largo de la historia de la marca, desde 1906, ha habido varias versiones de la estatuilla: erguida, inclinada, de plata, de acero, de oro, con diamantes, etc. La más cara llega a valer 200.000 euros. La figura se creó para ponerla exclusivamente en los coches dedicados a la nobleza y la aristocracia, pero después se extendió a todos los clientes.

Lo curioso es que el fabricante, Henry Royce, despreciaba la figurilla: la llamaba “la chica del camisón” y nunca la quiso poner en sus coches personales.

La musa, Eleanor Velasco, murió ahogada en 1915 durante la Gran Guerra, con 35 años, cuando el barco, en el que huía con su amante hacia la India, fue torpedeado por un submarino alemán. Lord Montagu sobrevivió.

Zacarías Cerezo.

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