LA EDUCACIÓN DIGITAL EN ESTONIA

MI PUNTO DE VISTA. Por Pilar García Cano.

Marten Kaevats, asesor digital del gobierno de Estonia y colaborador en otros países, nos dice que la digitalización pasa por cambiar la mentalidad de los ciudadanos. La inteligencia artificial es solo una herramienta y tenemos que entender por qué la usamos y cómo ayuda a mejorar nuestras vidas. Haciendo una proyección de futuro, esto pasaba por modernizar la educación para que en el año 2000 todas las escuelas lo consiguiesen.

Actualmente, el 99% de los servicios que presta el Estado en Estonia son accesibles en línea, están centrados en los ciudadanos, son fáciles de usar y seguros. El 98 % de los ciudadanos tienen identificación digital y el Estado cuenta con pocos funcionarios, debido al alto nivel de transformación social. Para ello establecieron alianzas público-privadas que han sido determinantes.

 Mailis Reps, ministra de Educación, habla de que los estonios siempre han creído que la educación abre nuevas posibilidades, siendo una fuerza impulsora de la sociedad. Y que para sostener un sistema educativo de excelencia, con la mayor sofisticación tecnológica, no hay que gastar tanto, sino hacerlo bien. Estonia destina a ello el 6 % de su PIB y aunque internet brinda muchas oportunidades de aprendizaje, también presenta nuevas amenazas a combatir.

Pensando en los empleos del mañana, enseñan robótica, programación, desarrollo de videojuegos, entre otros. En los centros educativos se busca que el uso de los dispositivos vaya más allá de las clases de computación y sirvan para aprender idiomas o seguir proyectos creativos que incluyan a todo tipo de alumnado, indistintamente del tipo de discapacidad o problemas que pudieran tener.

En definitiva, los programas escolares favorecen el análisis, la síntesis y la evaluación reforzando la conexión entre diferentes materias, haciendo hincapié en resolver problemas relacionados con el pensamiento crítico, los valores, la ciudadanía, el emprendimiento y la competencia digital.

En Estonia se considera que las materias creativas son imprescindibles en una educación equilibrada    

Además, en Estonia se considera que las materias creativas son imprescindibles en una educación equilibrada: la música, los deportes y las artes forman parte del plan de estudios. Hay una  biblioteca nacional en la red con más de 20 mil títulos educativos, en la que maestros, especialistas, académicos y editores pueden aportar recursos bajo la supervisión de expertos, que los docentes pueden utilizar y adaptar. Los alumnos tienen que completar un proyecto creativo e interdisciplinario para  conseguir el graduado escolar y entregar un trabajo de investigación al finalizar la enseñanza secundaria.

Los alumnos pueden usar las gafas de realidad virtual para trasladarse a países y ciudades o para estudiar historia, pudiendo conocer el Antiguo Egipto paseando por el interior de las pirámides. Aunque esto sea atractivo e interesante, saben que es un primer paso de aprendizaje; después vienen tareas y ejercicios a realizar para lograr que los alumnos tomen parte activa en su educación. En química realizan experimentos con realidad virtual; en biología pueden ensamblar huesos y construir un cuerpo humano. Los profesores responden de sus alumnos y son los que tienen la obligación de que estos aprendan. Cuando llegó la pandemia y el confinamiento, los alumnos estonios apenas lo notaron ya que están acostumbrados y disponen de medios para trabajar desde casa.

Aunque los grupos de alumnos no se hacen estrictamente por la edad, no suelen pasar de 20 por aula. Actualmente, el Consejo Escolar de Tallin ha empezado a experimentar con la inteligencia artificial para personalizar la educación todavía más.

Como la incultura y la ignorancia gobiernan la educación en Murcia y el PIN parental es su mayor preocupación, la esperanza de avanzar en la enseñanza digital y en la igualdad de oportunidades de nuestros escolares se esfuma irremediablemente.

Pilar García Cano.

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