“HE ESTADO SIEMPRE ENAMORADO”

Retrato de Gaspar de la Peña. Por Juan José Ballester.

ENTREVISTA A GASPAR DE LA PEÑA ABELLÁN, SOCIO Nº1 DEL REAL CASINO DE MURCIA
Por Elena García.
Gaspar de la Peña Abellán tiene una mirada lúcida, una memoria clara y un humor desternillante. Al conversar con él, el presidente del Senado del Real Casino de Murcia cuenta numerosas anécdotas que han aderezado su vida y revive un sinfín de recuerdos que permanecen intactos en su memoria y en la gran cantidad de papeles y fotografías que conserva en su despacho, donde aún ejerce activamente la abogacía, y que muestra con orgullo. Su trayectoria profesional es larga y prolífica, son muchos los cargos que ha desempañado y los éxitos alcanzados, pero su carácter no ha perdido la humildad.

A sus 96 años Gaspar de la Peña hace gala de una elegancia exquisita, tanto en sus gestos como en su vestir. Mantiene la vitalidad del cuerpo haciendo pilates y ejercita la mente con la lectura y el trabajo. Presume de hijos, nietos y bisnietos, y recuerda con una profunda nostalgia a la mujer que le acompañó durante 60 años.

Con sus 96 años sigue ejerciendo su profesión, la abogacía. ¿Nunca ha pensado en jubilarse?
La afición sigue vigente y además da vida a las neuronas, y por ello sigo, aunque con las limitaciones naturales de la edad. Precisamente en noviembre de este año se cumplen 75 años desde que pago el impuesto como abogado. Y tengo el justificante del primer recibo, que me enmarcaron mis padres.

El pasado año se contagió de Covid-19 y lo superó.
Superé la enfermedad. No me ingresaron, pero no podía salir de casa y perdí mucho peso. Me atendieron por vía telefónica y me recetaron los medicamentos. Por suerte ya estoy vacunado.

¿Sintió miedo?
Ninguno.

Es Socio del Real Casino desde el año 1952. ¿Cómo ha cambiado la entidad?
Me hice Socio por mi abuelo, que fue tesorero del Casino, y por mi padre que también fue Socio. Me inscribí con veintipocos años, cuando pude pagarme mi cuota.
Hasta que llegó el actual presidente, Juan Antonio Megías, el Casino era declinante, estaba muy deteriorado. Juan ha hecho una gestión espléndida y ha rejuvenecido la entidad. Lamentablemente, a pesar de su buena labor, ha tenido que soportar momentos muy duros ajenos a su voluntad. Pero no hay duda de que el Casino no sería lo que es hoy si no fuera por él. También cumplen una gran función los empleados. Y no puedo dejar de mencionar la intervención profesional llevada a cabo por el arquitecto Juan Carlos Cartagena en la renovación del Casino.

Usted es presidente del Senado del Real Casino. ¿Se siente orgulloso?
No hay mérito alguno en ello, ya que solo depende de la Providencia el alcanzarlo.

También fue Cónsul Honorario de México. ¿Qué destaca de esa etapa?
El gran cariño que allí se siente por los españoles y también por los murcianos. Quiero recordar que México acogió en su día a D. Mariano Ruiz-Funes, ministro de la República; a D. José Moreno Galvache, alcalde de Murcia; a D. Rafael Méndez, prestigioso médico lorquino; al pintor Ramón Gaya; y también a Manuel Abellán Ibáñez, hermano de mi madre, que fue miembro de la Junta Directiva del Casino.

¿Qué otros cargos ha desempeñado?
He sido Decano del Colegio de Abogados, y tuve problemas porque me opuse a declarar una huelga en el turno de oficio, ya que consideré que así se dejaban desamparados a los débiles; esto dio lugar a la dimisión de todos los componentes de la junta. También fui presidente de la Diputación de Murcia de 1971 a 1973, dimití por discrepancias con el Gobernador Civil. Y, además, presidí el Instituto Nacional de Previsión (INP) y contribuí a escoger la ubicación de la Ciudad Sanitaria Virgen de la Arrixaca, así como de la Residencia Virgen del Rosell de Cartagena y de la Residencia Santa Rosa de Lima en Lorca, todo con la colaboración del director del INP y del inspector médico.

Ha estado casado 60 años.
Conocí a mi mujer, María del Carmen Velasco Fayrén, cuando estudiábamos en la Universidad, ella Ciencias Químicas y yo Derecho. Era inteligentísima y muy modesta. Cuando nos casamos ella tenía veinte años y se dejó los estudios. Estuvimos toda la vida enamorados, lo que puede parecer cursi, pero es cierto. Fuimos muy felices. Me faltó hace años y la echo de menos constantemente.
Ella participaba en las tertulias del Casino, incluso aparece en una fotografía del libro “El Casino de Murcia” que publicó José Guirao López. Era generosa, donaba sangre con frecuencia porque tenía el grupo sanguíneo 0 negativo, muy escaso, y por ese motivo formamos parte de la Hermandad de Donantes de Sangre, de la que fui presidente durante cuatro años. Me dieron una placa de gratitud, pero realmente la placa debía ser para ella.

Yo nunca imaginé que ella faltaría antes que yo, ¡si le sacaba diez años! Una doctora me dijo en aquellos momentos que yo había tenido suerte y de primeras no la comprendí. Me dijo: si usted muere antes, ¿quién hubiera cuidado de su mujer y estar a su lado cuando estaba enferma y necesitaba ayuda? Tenía razón, y eso me consoló. Pude acompañarla hasta el final. Hay veces que Dios escribe derecho con reglones torcidos.

Fruto de su matrimonio tuvo cinco hijos. ¿Qué profesiones han elegido?
Aquí me vas a permitir que presuma. Gaspar es doctor por Bolonia y catedrático de Derecho Financiero y Tributario en la Universidad Complutense. Conchita es catedrática de Historia del Arte en la Universidad de Murcia. Sebastián, doctor en Psicología, profesor de Criminología también en la Universidad de Murcia, abogado en ejercicio y actual Cónsul Honorario de México. Ignacio, abogado, falleció hace dos años, a él acudían compañeros a pedirle opinión y consejo; y Jaime, arquitecto por la universidad inglesa de Westminster (Londres), que fue premiado en 2004 por el Consejo de Arquitectos de Reino Unido por un trabajo para anexo a un museo.

Tengo además 11 nietos y 7 bisnietos. Para el último bisnieto, Ignacio Gómez de la Peña, ya hemos solicitado su ingreso como Socio del Real Casino. Yo soy el Socio de más edad y él, el aspirante a Socio más joven.

Gaspar de la Peña con su bisnieto.

¿Tiene alguna afición?
Me gusta leer. Ahora estoy leyendo “Míster Witt en el cantón”, de Ramón J. Sender, y me está resultando divertidísimo. Lo compagino con el “Libro de estilo de la justicia de la Real Academia Española”, de Santiago Muñoz Machado, altamente instructivo. También practico pilates de forma habitual, es necesario para mantenerme activo en lo posible.
Siempre me ha gustado viajar, lo que me ha propiciado algún suceso imprevisto, como cuando viví junto a mi esposa un golpe de estado en Kenia, que por suerte fracasó. Fueron unos días emocionantes. Afortunadamente estábamos alojados en la residencia del Embajador de España, el murciano D. José García Bañón, junto a su esposa, Pilar Sanz-Briz, y nos proporcionó un documento oficial que nos permitió salir.

¿Cuál es su visión de la política actual?
Desconcertante. No se entiende tantos cambios repentinos e injustificados.

¿Qué cualidad considera imprescindible en la vida?
La seriedad. En la política, en el matrimonio y en las relaciones sociales es imprescindible ser serio, tener palabra.

¿Teme a la muerte?
No le tengo miedo a la muerte. Si me preguntas ¿quieres morirte?, te digo: no. Y si me preguntas ¿te importa morirte?, te doy la misma respuesta: no. Soy católico y creo que hay algo más allá de esta vida. Fui profundamente feliz en mi matrimonio y confío en que me reuniré de nuevo con mi mujer.

¿Hay algo que cambiaría de su vida?
He tenido mucha suerte.


Elena García Pérez.

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