ENTREVISTA A JOSÉ MARÍA MARÍN: «MIS PADRES ME DIERON UNA MUY BUENA EDUCACIÓN»

PERFIL DEL SOCIO. Por Pedro A. Campoy

¿Quién es José María Marín? Un murciano del Barrio de Santa María de Gracia, que nació hace 72 años, de origen humilde, al que sus padres le dieron una muy buena educación, predicada con el ejemplo más que con las palabras.

Hoy mi ocupación principal es la gestión del ocio, y en el Real Casino de Murcia he encontrado el hábitat ideal para ello

Que se ha ganado la vida en… Como funcionario público durante cuarenta años; pero mi contacto con el mundo del trabajo se produjo cuando tenía once años, durante las vacaciones de verano, al estar de recadero en una farmacia. Ese año ayudé en casa pagando los libros con “el sudor de mi frente”. Hoy que hay tanta “sensibilidad” con los menores, tengo que decir que me siento agradecido a mis padres por esa lección vital que nunca olvidé.

Con su talante, no me lo imagino como funcionario. Ni yo tampoco. Ser funcionario ha sido sólo mi medio principal de vida, pero muy pronto descubrí que no era mi vocación. En 1994 fui intervenido de un cáncer, del que escapé de milagro. Entonces me planteé en serio que tenía que darle un vuelco a mi vida, con el apoyo inestimable de mi esposa, que me dijo: “Si fracasas y lo perdemos todo, empezamos de nuevo”. Me endeudé hasta las cejas y, junto a mi hermana Mª Carmen, fundamos una empresa de Artes Gráficas.

¿Pero usted tenía algún tipo de formación empresarial? En absoluto. Mi formación académica es jurídica, pero mi osadía no tiene límites y la mezcla de ilusión e intuición fue suficiente para ir salvando todos los obstáculos.

 Y entonces llegó la crisis del 2008. Llegó algo peor: en 2007 perdí a mi hijo Julio, que estaba llamado a ser mi sucesor en la empresa, y ese fue el principio del fin de mi vida empresarial.

¿Y su entrada en el Real Casino de Murcia? En 2012 edité un libro con mis memorias y, aconsejado por mi amigo Tomás Poveda, gestionamos la presentación del mismo en el Restaurante del Real Casino. Unos meses después Tomás me inscribió como socio y hasta hoy.

Últimamente anda usted metido en la organización de los Torneos de Billar ¿Se le da bien? La organización sí. El juego no tanto. Soy un jugador discreto, de mitad de la tabla.

El pasado 18 de mayo organizó un Maratón de Billar por parejas, para un solo día. No debe ser nada sencillo organizar un torneo de este estilo… Cuento con el apoyo incondicional de Ángel Luis Riquelme, todo lo demás es cuestión de tiempo y ganas. Lo más importante corre a cargo de la colaboración y el entusiasmo que ponen todos mis compañeros. La familia de los Amigos del Billar está viviendo un momento magnífico, en donde destaca la relación de cordialidad entre nosotros.

Le he visto con frecuencia por la Sala de Juegos. Hoy mi ocupación principal es la gestión del ocio, y en el Real Casino de Murcia he encontrado el hábitat ideal para ello. Aunque soy un jugador discreto, intento mejorar día a día para no desentonar cuando participo en alguna partida. Mi agradecimiento a Juan Meca, que me inició en el mus; y a Pepe Verdú quien, a base de broncas, me ha hecho avanzar enormemente.

¿Qué es lo mejor que ha encontrado en el Real Casino? A unas magníficas personas que me enriquecen cada día y entre las que quiero destacar a mi querido Antonio Belmonte, a mi estimado Gonzalo Aragón y a mi habitual compañero de billar y “quintos” Paco Hidalgo, con cuya amistad me honro.

Pedro A. Campoy.

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