«CUANDO NO SE SABE AMAR SE DEJA DE SER»

MÁGICAS PALABRAS. Por Consuelo Mengual.

Marisa López Soria, escritora plenamente volcada en la literatura infantil y juvenil, ha vuelto de nuevo la mirada a los adultos evocando los recuerdos de su padre y  los momentos especiales que hacen la vida única. Así, de una manera muy sublime, enlaza cuidadosamente las palabras y nos ofrece un interesante poemario, con un título que nos saluda, “Muy señores míos” (Difácil, 2020), y que nos permite entablar un diálogo con el lenguaje culto de las “Coplas por la muerte de su padre” (1501), de Jorge Manrique, donde el “yo poético” pasa a ser universal.

La escritora Marisa López Soria.

“La orilla rota”, muerte del padre, desolación

La idea de la inestabilidad está en Jorge Manrique, en la fortuna, en el tiempo que fluye, en las ilusiones humanas, en la muerte como la gran igualadora. ¿Cuál sería la condición del hombre?

Fundamentalmente, el hombre es lo perecedero, lo que acaba, finiquita y termina. En el tiempo de nuestra vida podemos cambiar y aprender muchas cosas, pero no somos nada. Lo más humano es la condición de finitud.

Manrique ensalzaba a su padre y sus virtudes, no halló culpa, pero, en realidad, ¿todo hombre bueno carga también con algo de culpa?

Sí, siempre digo que el amor no debe cegar. Amar, volver a lo positivo, a pesar de todo está la aceptación del otro, de sus errores y defectos. Pese a todo, el amor lo ensalza todo. Manrique lo sublima; lo mío es más terrenal. Mi padre tenía sus defectos como todos los demás. Pero lo sigo amando. Lo otro es una ilusión que lo acabamos viendo cuando se cae la verdad del amor perfecto. Si uno no ha sabido aceptar las propias imperfecciones, no puede soportar las demás. Aprender es siempre un trasvase de mejora.

¿Podemos elegir los recuerdos? Jorge Manrique sólo tenía recuerdos de perfección de su padre.

Con el tiempo todo se dulcifica y tendemos a quedarnos con lo bueno, con una memoria selectiva. Podemos gestionar nuestro dolor, pero ver sufrir a los demás es complicado.

“El amor lo ensalza todo. Manrique lo sublima; lo mío es más terrenal”

¿Cuándo dejamos de ser? Lo podemos hilar con el “buen morir” del que habla Jorge Manrique, afrontar la muerte con serenidad y valentía.

Soy muy escéptica en casi todo. Dejamos de ser cuando dejamos de amar y de interesarnos por lo que nos rodea. El amor y llegar a tener empatía son dos ejes fundamentales. Dominar el arte de amar es la mayor fortuna. Puesto que nuestra vida es efímera, si tenemos amor y podemos darlo a los demás, hagámoslo. Tenemos una asignatura que nos falta y es la inteligencia emocional que aborda nuestros afectos. Cuando no se sabe amar se deja de ser; es una forma de no existencia.

“¡Clamo porque carezco!” ¿De qué adolecemos?

Somos carentes porque tenemos los objetivos equivocados. Estamos preparados o iniciados en el tener más que en el ser y eso conlleva una falta de conocimientos, de cultura, de arte. Aquí estaría la carencia de la persona amada, mi padre, pero también lo enlazo con la posesión de las cosas como centro de nuestra vida y, bien mirado, no necesitamos tanto. Lo material debiera compaginarse con la parte más espiritual, que es la que nos falta. Así podríamos ser más inmortales en nuestro paso por la tierra.

«Si fuéramos conscientes de nuestra finitud, sería terrible la vida»

¿Qué evoca “la sombra que se desploma”?

La sombra es la muerte, la enfermedad, la parte negativa, oscura, lo que no controlamos. El poema habla de esa sombra en septiembre, el mes de las fiestas en Villena, el pueblo de mi padre, en el que murió. Era enólogo y todo lo que tiene relación con la vid ocurre también en septiembre. Al mismo tiempo, septiembre es el mes de la puesta en marcha, del inicio de nuestro ciclo. Por ello, quiero pensar que nos dejó, simbólicamente, en su plenitud.

¿Recordamos a través de las historias que nos han contado?

Sí, pero también es verdad que con el paso del tiempo el recuerdo va cambiando. Uno se fija más en las vivencias, en los pensamientos, lo que somos y vamos a ser. Por eso es tan importante la tradición oral en voz alta. A todos nos encantan las historias.

La muerte, como un hecho cotidiano, nos hace vernos iguales.

Afortunadamente, así es. Si fuéramos conscientes de nuestra finitud, sería terrible la vida. Nosotros mismos nos protegemos de lo que sabemos. En mi casa, de niños, nos evitaban el proceso de la muerte. En otros países, sin embargo, los cementerios son tan bonitos que están integrados en la ciudad, en la vida, en los paseos.

Memoria y olvido, ¿cómo combinarlos? El “buen morir” permitía una tercera vida, la de la fama, para no ser olvidado.

Me interesaba contar la muerte, no con la gloria de las estatuas y mausoleos que la recuerdan, sino en la idea del tremendo olvido que queda cuando no dejas huella. Pero si la has dejado en las personas que están a tu lado, ahí está el recuerdo.

¿Nadie es imprescindible?

Mi padre podría ser una persona más, pero para mí, su hija, era especial, lo engrandezco con mi recuerdo y con todo lo que me ha aportado. Todos somos imprescindibles, estamos inmersos en algo que ni siquiera controlamos. Y ahí mi padre era mi memoria, que la salva de ese olvido.

¿Son ciertos los cuentos?

Hay que creer en los cuentos. A lo largo del tiempo he ido cambiando las historias. Me gustaba dejarlas abiertas, pero los niños quieren certezas, de manera que, poco a poco, he ido cerrándolas. Así lo digo en mi currículum: “Y, como creo en los cuentos de hadas, vivo felizmente casada con Frédéric Volkringer”. Soy optimista y pensadora; me hago hueco para salir de las calamidades.

¿Dónde se alojan las palabras?

La dificultad del lenguaje es alojar correctamente las palabras. Soy constructora de historias y es fundamental saber cómo acomodarlas bien. Cuando inicio este poemario necesito encontrar las palabras adecuadas a mi sentimiento; retratar y decir lo que quiero haciéndolo bien. Pero, a veces, el lenguaje me parece escaso para poder expresar el dolor que siento. Lo importante no son las palabras sino cómo las ubicas, una buena selección y combinación de ellas para conseguir un verso acertado, como decía Saramago.

¿”A qué edad duele más el dolor”?

Parece que cuando nos hacemos mayores estamos más acostumbrados al dolor, pero hay que atender al dolor del niño, a su llanto, a su sufrimiento, que es tan importante para él. El dolor es un intruso siempre, a cualquier edad, como perder a un padre.

“Trampantojo (Poemas reos)”, o el proceso vital

¿Quiénes son los niños?

Son la base y nuestro futuro. Contienen ya desde pequeños el ADN de otras memorias y vidas pendientes de descubrir. Tenemos que ayudarles a sacar lo que saben de sí mismos. Son pequeños sabios a los que hay que escuchar con atención porque te sorprenden. El adulto ha olvidado qué sentía siendo niño.

¿Quién nos cambia?

Los adultos, los objetivos equivocados. Estamos enseñando cosas que no son vitales. Los cuentos de tradición oral están para eso. La base de ellos son sus enseñanzas, son formativos, hablan de cosas que luego se encuentran de adultos.

“Errar es decidir«. El que no se mueve no se equivoca o, como dice el refrán: “El que asa y amasa de todo le pasa”. Vivir es errar.

¿”Todo es exacto”?

El mundo que nos rodea es exacto, aunque nosotros seamos caóticos. Todo lo de alrededor es perfección. Estamos en una bola colgando y es asombroso. Todo encaja con una precisión que se nos escapa y, por otro lado, el ser humano es imperfecto.

“La vida es una esquina de tropezarse con la sorpresa”

Siempre hay sorpresas, al caminar, al moverse. Si no doblas la esquina, no vas a encontrar nada.

“París”, ¡ahí está!

¿Siempre nos quedará París?

Sí, estoy loca por volver. Nos solemos alojar en la Casa de España, con su maravillosa biblioteca y todas las librerías de viejo que hay enfrente.

¿A dónde van a ir todos los besos almacenados?

Tiene que ver con las ganas de ver a los demás. Yo los lanzo, que caigan esos besos y sean recogidos por los demás. Es un regalo.

Portada del libro ‘Muy Señores Míos’ de Marisa López Soria.

Consuelo Mengual @Aladas_Palabras
Un comentario en ««CUANDO NO SE SABE AMAR SE DEJA DE SER»»

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