
El Patio Azul acogió la clausura del Torneo de Billar dedicado este año al socio Juan Pacheco Sornichero, una figura muy apreciada por su compromiso con la vida social del Real Casino de Murcia y su prolongada vinculación a esta disciplina. La jornada puso el broche final a una competición que, edición tras edición, continúa reforzando su peso dentro del calendario deportivo de la entidad.
La cita reunió a cerca de ochenta comensales, entre jugadores, familiares y amigos, en un ambiente de reconocimiento y compañerismo que reflejó el espíritu con el que nació este torneo. El acto fue abierto por D. Ángel Luis Riquelme Manzanera, vocal de Juegos de la Junta Directiva, quien intervino para subrayar el valor humano y social del homenajeado, elegido por unanimidad por la Asociación de Amigos del Billar por su trayectoria, su cercanía y su capacidad para animar la vida cotidiana de la Sala de Billar durante décadas.

A continuación, el presidente del Real Casino de Murcia glosó la amplia trayectoria personal, profesional y societaria de Juan Pacheco Sornichero, arropado durante el acto por buena parte de su familia. El presidente hizo entrega a Juan Pacheco de una placa conmemorativa, así como de una orla con fotografías de compañeros presentes y ausentes. El acto contó también con la intervención de su hijo, Juan Pacheco Jr., quien dedicó unas breves y sentidas palabras a su padre.
En el apartado deportivo, se procedió a la entrega de premios del torneo. El campeón de esta edición, Agustín Baños Díez, y el subcampeón, José Pérez Espinosa, fueron distinguidos con un jamón, cortesía de Jasa Alimentación, vino y una medalla proporcionada por la entidad.

Durante el acto se reconoció igualmente la labor de la comisión organizadora, encabezada por José María Marín, así como el trabajo técnico desarrollado a lo largo del torneo. Se destacó especialmente el alto número de partidas disputadas, la eficacia del calendario cerrado y la implicación de los jugadores que ejercieron como árbitros de manera voluntaria.
La clausura concluyó con el agradecimiento a todas las personas que han hecho posible esta edición, desde participantes y acompañantes hasta el personal del Real Casino de Murcia, en una jornada que volvió a demostrar que el billar es, además de una competición deportiva, un espacio de convivencia y amistad entre socios.
