Cachemira Un viaje al paraíso escondido

VIAJES. Por Eliseo Gómez Bleda.

Siempre recordaré mi viaje a Cachemira como una experiencia inolvidable y maravillosa. Fue una aventura que me cuesta transmitir, porque creo que no sabré describir con la intensidad que merece lo que vieron mis ojos y lo que disfruté.

Cachemira es una región situada a los pies de la cordillera del Himalaya, lindando con India, Pakistán y China. Cuando India se independizó del Reino Unido en 1947, sus territorios de población con mayoría musulmana se segregaron a su vez para constituir el estado de Pakistán. La excepción fue el principado de Cachemira y, para afrontar una rebelión interna, su maharajá pidió ayuda a India, que accedió a ello a condición de que el territorio pasase a formar parte de su jurisdicción.

En la actualidad la región se encuentra dividida entre China, Pakistán e India. Nuestro viaje se centrará en la zona India, denominada Jammu y Cachemira.

Cachemira ha estado cerrada al turismo más de veinte años. Afortunadamente, a mediados del 2019, el gobierno indio estabilizó la situación y está volviendo el turismo extranjero, aunque con algunas medidas de control un poco incómodas.

La mejor forma de ir es, indudablemente, en un viaje organizado por alguna agencia de viajes especializada. Es lo más cómodo y seguro. Sin embargo, nuestro viaje fue un poco más emocionante, ya que fuimos por nuestra cuenta y, ya en Cachemira, contratamos un conductor y un guía con un coche grande en el que íbamos una pareja de amigos, mi mujer y yo.

El viaje comenzó en Madrid, donde cogimos un avión de Etihad Airways, destino Nueva Delhi, con escala en Abu Dabi. Ya en Delhi embarcamos en otro avión hasta Srinagar, la capital de Cachemira. Por cierto, a pesar de la distancia no me pareció muy caro, unos 800 euros ida y vuelta.

A la región de Cachemira y por su cercanía a la cordillera del Himalaya lo mejor es viajar en los meses de abril a junio, ya que en primavera las temperaturas oscilan entre los 10º y 15º.

En Srinagar, la ciudad más grande de Cachemira, teníamos contratado un sorprendente hotel, una casa flotante de la época británica. Resulta que los ingleses no podían adquirir tierra en el valle, pero sí hacerlas en la orilla del lago, por lo que se construyeron un montón de casas flotantes (house boats) en las laderas del Lago Dal. Actualmente hay más de mil casas flotantes en el lago.

Casa-barco.

Esta fue una de las vivencias mejores del viaje, los barcos por dentro son estilo “lujo asiático”. Tienen unas cuatro o cinco habitaciones, cada una con su baño, balcón, amplia terraza, comedor y un gran salón. Las paredes y los techos están tallados con maderas nobles y los suelos con alfombras de kashmir. Un lujazo.

Los dueños normalmente viven en casas situadas en la orilla, a la espalda del barco.

Para que veáis el nivel: teníamos un mayordomo que nos servía la mesa y que el primer día nos llamó la atención y nos hizo levantarnos para colocarnos en la mesa siguiendo el protocolo adecuado.

Al atardecer, cuando regresamos a la casa barco y estábamos en la terraza contemplando la puesta de sol en el lago, acudían vendedores en sus barcas típicas, llamadas shikaras, ofreciéndonos trajes, vestidos, sedas y abrigos de piel. Subían a la casa barco para que nos lo probáramos y al día siguiente regresaban con todo a nuestra medida.

Srinagar, situada a 1585 metros de altura, está rodeada de montañas. Se le conoce como la “Suiza de la India”. En el centro de la ciudad se encuentra el lago Dal, que es la joya de Cachemira. En sus jardines flotantes se cultivan verduras, flores y frutas.

Comerciantes en el lago Dal.

Una de las bellezas mejor conservadas de Srinagar son sus jardines, de la época de los mogoles, tienen unas vistas y unas plantas impresionantes. El más hermoso es el de Shalimar Bagh, construido para su esposa por el emperador mogol Jahangir, en el año 1619.

Otros fabulosos jardines para visitar son el Jardín de la Alegría, que limita con el lago Dal, el del palacio Pari Mahal, con sus maravillosas vistas sobre el lago Dal y el Jardín Botánico, donde en el mes de abril se celebra el famoso Festival de los Tulipanes.

Al lado de estos jardines mogoles veremos la mezquita de Hazratbal, donde se guarda según la creencia popular “un pelo de la barba de Mahoma”.

En el Jardín Botánico se celebra cada mes de abril el famoso Festival de los Tulipanes

Ya en el centro de la ciudad, veremos la bella mezquita construida de piedra Jama Masjid y el santuario de Khangah-e-Moula, que es uno de los lugares con más devoción. No está permitida la entrada a los no musulmanes, pero se puede ver desde el exterior.

Otro sitio sagrado que vimos en la ciudad  es el llamado Yuz Asaz, que fue la “tumba de Jesucristo en la India”. Esta leyenda explorada por varios estudiosos nos asegura que Jesús no murió en la Cruz, sino que una vez curado de las heridas causadas por la crucifixión, emprendió la huida hacia el Este en busca de las tribus perdidas de Israel y llegó a Cachemira, donde empezó una nueva vida y murió a los 84 años, de muerte natural. Cerca de allí, en Pakistán, junto la frontera con Cachemira, se descubrió una tumba que podría ser de la Virgen María, que habría acompañado a Jesús en su huida, muriendo en el camino, muy cerca de su destino.

En Srinagar no podemos dejar de ver la infinidad de miradores que hay en la ciudad y contemplar sus maravillosos valles. Nosotros vimos el del templo de Shankaracharyaplo y también el del  hotel The Lalit.

Muy cerca de Srinagar visitamos la estación de montaña de Gulmarg, que es el mejor destino de la India para practicar deportes de invierno y admirar los bellos paisajes nevados.

Srinagar.

Otra localidad que visitamos fue Pahalgam, donde vimos varios templos hindúes en ruinas. Desde aquí llegamos a la zona de los pastores nómadas con sus rebaños de caballos y ovejas.

Recuerdo que esta ruta, con unas preciosas vistas al Himalaya, la hicimos montando en caballos jóvenes y también recuerdo que de pronto me encontré “volando” por encima de la cabeza del caballo y aterrizando en el suelo. Menos mal que el caballo no era muy grande y no me pasó nada.

La estación de montaña de Gulmarg es el mejor destino de la India para practicar deportes de invierno

Una experiencia inolvidable, como os comentaba al principio, es alojarse en una casa-barco, pero también os recomiendo algún hotel de Srinagar, como el Dar-Es-Salam, que parece sacado de una película, el Four Points by Sheraton Srinagar o el Radisson Srinagar. Otro hotel en Gulmarg, junto al Himalaya, es el Grand Mumtaz Resorts Gulmarg.

La cocina de Cachemira es una mezcla de la de India y Asia central. No te puedes perder los kebabs indios, que aquí se cocinan a la perfección. Y para los vegetarianos, las semillas de la flor de loto y los tallos son dos delicias.

Los platos más típicos son: el Rogan Josh -un curry clásico de cordero, con arroz basmati y picante-, y también el Chicken Kanti, pollo marinado con una mezcla de especias y cebolla.

Me gustó mucho su típica bebida caliente, el kavha, que es una infusión con varias especias: azafrán, miel y almendras laminadas.

Unos buenos restaurantes en Srinagar son: Shamyana Restaurant y Ahdoos.

Si estamos alojados en una casa barco, nos dará un poco de pereza abandonar este lugar mágico y  desplazarnos a la ciudad vieja y perdernos por sus callejas, pero merece la pena recorrerlas, ver sus sitios históricos y callejear también por los bazares a orillas del río Jhelum. También podemos ir al Lal Chowk, el barrio más de moda, donde hay cafeterías y restaurantes para sentarnos y tomar un kavha viendo pasar a la gente.

Ciudad de Ladakh.

Posteriormente nos dirigimos a la región de Ladakh, que también forma parte de Cachemira, pero que hace solo unos tres años (2019) se convirtió en un territorio de la India, situada al norte de la cordillera del Himalaya y al sur de las montañas Kunlun. Es otro paraíso llamado el “Pequeño Tíbet”. Es famosa por sus montañas remotas y su cultura. La altura de sus cadenas montañosas oscila entre los 5000 a los 7000 metros.

Ladakh es otro paraíso, llamado el “Pequeño Tíbet”. Es famosa por sus montañas remotas y su cultura

Ladakh es un desierto frío de gran altitud, ya que los Himalayas crean una zona sin lluvias debido a que evitan la entrada de las nubes por su altura. La única agua que tienen es la de la nieve que cae de las montañas. Las temperaturas alcanzan en invierno los -50º. Aquí encontraremos el lago de agua salada más alto del mundo, de 4267 metros y más de 160 kilómetros.

De gran belleza son sus numerosos monasterios budistas que hay en la región, todos situados en los picos de montañas de gran altura. Su capital es Leh, enclavada en el valle del mítico río Indo, a unos 3500 metros de altura, es una ciudad mágica, con infinidad de templos y aislada durante varios meses por la nieve. Sus habitantes llegaron hace siglos desde el Tíbet. Son bajitos, con rasgos mongoles y van vestidos con ropajes de lana oscura.

Ciudad de Leh.

Necesitaremos un visado para acceder a todos estos territorios y varias vacunas.

Tal como os dije, Cachemira es un paraíso escondido, difícil de descubrir y también difícil de describir, porque tanta belleza y grandiosidad no es posible plasmarla en un papel.

Si algún día os decidís a visitarla, disfrutaréis  muchísimo y os sorprenderá esta parte tan mágica del mundo.

Kutan.

Recomendaciones de Eliseo

  • Recorrer el Lago Dal en shikara a la puesta de sol.
  • Subir en un camello bactriano.
  • Visitar Ladakh y ver las cumbres nevadas del Himalaya.
  • Ir por la mañana temprano al mercado de verduras en el lago Dal.
  • Dormir en una casa barco y comprar alguna prenda de piel a los vendedores que nos visiten.
Eliseo Gómez Bleda.

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