Una operación entre un millón

JESUS TORNERO, URÓLOGO Y SOCIO DEL REAL CASINO DE MURCIA, NOS CUENTA LA OPERACIÓN PIONERA DE PIEDRAS EN AMBOS RIÑONES  A UN BEBÉ QUE REALIZÓ JUNTO A MARIANO RIGABERT EN LA ARRIXACA

Por Concha Alcántara. 

resized_tornero“Esta ha sido una operación única, una entre un millón. Aquí en España no tenemos constancia de que se hayan operado niños tan pequeños de piedras en el riñón. Era un niño de 11 meses que se quedó en 5 kilos y medio debido a una alteración metabólica muy importante y tenía una carga litiásica muy alta, es decir, una gran cantidad de piedras en los riñones. De hecho, ocupaban casi la totalidad de los dos riñones. Tuvimos que actuar de urgencia y colocarle dos catéteres para que pudiera salir la orina porque estaba en insuficiencia renal. Si no llegamos a intervenir podría haber muerto en poco tiempo. Es muy extraño un caso así en un niño tan pequeño y puede estar provocado por alteraciones genéticas.

Es la operación de más tensión y también la más atractiva que he realizado en toda mi carrera. Impone mucho.

Es la operación de más tensión y también la más atractiva que he realizado en toda mi carrera. Impone mucho. Esta técnica, la endoscopia, la tenemos muy depurada porque hacemos muchas cirugías al año. Lo complicado en este caso era hacerlo en un cuerpo de un niño tan pequeño. La adrenalina estaba por las nubes en el quirófano. Lo más novedoso es que además hicimos los dos riñones al mismo tiempo, no en distintas actuaciones quirúrgicas. En principio nos planteamos hacer sólo un riñón y ver qué pasaba, esperar un tiempo y hacer el otro. Pero la intervención fue muy rápida y todo fue muy bien, así que en la misma operación decidimos también abordar el segundo riñón. Fue todo la misma mañana. La operación duró unas cinco horas y fue muy cómoda, sin ninguna complicación ni sangrado ni infección ni nada de nada.

La técnica que empleamos consiste en introducir en el riñón un endoscopio que lleva una cámara en un extremo con la que podemos ver el interior del riñón. A través de ese aparato podemos pasar el láser para pulverizar las piedras y no hay que abrir. El control que tienes lo produces tú, no puedes manipular el riñón como en la cirugía abierta. ¡Abrir lo hace cualquiera! Lo difícil es hacerlo con esta técnica que es muy precisa. Pero es mínimamente invasiva y la recuperación es mucho mejor. El niño a las 24 horas estaba ya pidiendo comida y a los dos días le quitamos los dos drenajes. Lo volvimos a ver al mes y el niño estaba perfecto.

Aún no hemos publicado la operación pero lo hemos enviado al congreso de la especialidad en Londres para marzo y en enero lo vamos a presentar en La Coruña en el otro congreso y en el Journal of Urologist, que es la publicación más prestigiosa del mundo en la especialidad.

Se ha producido mucho revuelo con esta intervención y es normal cuando se trata de un niño tan pequeño. Era algo muy novedoso y nos alegramos mucho por él y por la madre, que estuvo treinta y tantos días en el hospital con él. Afortunadamente nosotros somos médicos que nos gusta lo que hacemos y nos motivamos con todas las intervenciones. Supone una satisfacción personal muy grande ver que lo que haces tienen resultados positivos para la gente. Es un reto total y merece la pena.”

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