Ilustración de portada de Roberto Martínez Baldrich
LIBRETO 7
Pabellón de música, por Pedro Manzano

El autor de esta portada para la partitura de Worsley, The Crying Fox, es Roberto Martínez-Anido Baldrich, nacido en Tarragona en 1895 y fallecido en Madrid en 1959. Aunque inicialmente parecía destinado a desempeñar la carrera militar, acabaría posteriormente dedicándose al diseño y la ilustración. Colaboró con las más importantes y prestigiosas revistas de su época: Mundo Gráfico, Blanco y Negro, La Esfera y Nuevo Mundo. Incluso llegó a dirigir una revista de moda femenina: Mujeres. Baldrich, uno de los más importantes representantes del estilo decó, destacaría, sobre todo, en su faceta de cartelista e ilustrador, como un dibujante especialista en la figura femenina: un tipo de mujer, las consideradas modernas, muy en boga en los años veinte.
Sabemos que el burgalés Luis Gil de Vicario, afincado en Murcia en los años veinte y máximo exponente de la estética decó en nuestra ciudad, perteneciente como Baldrich a la UDE —Unión de Dibujantes Españoles— tuvo relación de cercanía con el tarraconense. Vicario asiste en Madrid, en el año 1928, al homenaje que los profesionales de la ilustración otorgan a Baldrich. Y es seguramente Vicario —que se mueve a caballo entre Murcia y Madrid— el que favorece y requiere que Roberto Martínez Baldrich colabore como ilustrador con la prensa murciana, aportando ilustraciones al número especial Extra de Invierno de El Liberal en 1927, junto a Ribas, Manchón, Vicente Ros y el propio Vicario. Esta función de nexo entre Murcia y Madrid de Gil de Vicario parece desprenderse de las cartas —existentes en el Archivo Regional de Murcia— fechadas el 4 y el 12 de octubre de 1926, y el 12 de marzo de 1927, enviadas por Vicario, desde Madrid, a Pedro Jara Carrillo, en las que manifiesta su labor de mediación entre prestigiosos ilustradores nacionales y el director de El Liberal. Vicario sería estos años autor de las portadas de dos importantes libretos de música, editados por la casa editorial y almacén musical de Antonio Matamala: Cuadros Murcianos, con música del maestro Emilio Ramírez, en 1921; y el Himno a Murcia, con letra de Jara Carrillo y música de Emilio Ramírez, en 1923.


Roberto Martínez Baldrich dató la ilustración que abre este fox-trot de Worsley en 1919, un momento de pleno auge de la estética decó. En la portada vemos a la guapa señorita, adornada de plumas, con penetrante mirada, sostener entre sus faldas al lloroso, desvalido y compungido zorro, que casi se nos presenta como abandonada mascota. Sí, una sugerente portada, una perfecta invitación al atrevimiento que nos induce a materializar con urgencia el sonido transcrito en la partitura. Una composición que, de nuevo, nos da idea de la gran cantidad, de los múltiples registros como compositor, de Clifton Worsley, de su influencia en todos los ambientes musicales de la época.
Esta pieza, The Crying Fox, este “trote del zorro” del que brotan las lágrimas, no fue editado por Casa Beethoven —editorial con tanta relación con el autor de la partitura— sino por la Unión Musical Española, una casa editora de partituras que publicaría un gran número de obras de Worsley-Astort. En los fondos del Real Casino de Murcia se conservan varias piezas del mismo autor, de distintos géneros musicales: vals, fox-trot, one-step, canciones ligeras, serenatas… editadas muchas de ellas por la Unión Musical Española, algunas con hermosas portadas. Referiremos aquí dos de ellas: la que recoge la pieza The Romantic Girl, un valse triple Boston, que se anuncia con una joven que, junto al río, parece recoger unas flores silvestres; y la portada de La Valse de Pierrot, con esa figura que nos trae recuerdos de otro pintor murciano, Joaquín, y que bien podría haberse presentado al concurso de carteles anunciadores del baile de carnaval del Círculo de Bellas Artes murciano; una partitura, esta última, que, a buen seguro, bien podría haber sonado en los salones del Casino con motivo de algún baile de carnaval.

