SUPERPOBLACIÓN MUNDIAL CENTRADA EN LAS PERSONAS

SALUD EN EL ANTROPOCENO. Por María Trinidad Herrero

Naciones Unidas adelanta que, en noviembre, la población mundial alcanzará los 8.000 millones de personas y que, en 2040, llegará a 9.000 millones. Y esto a pesar de que la tasa de fertilidad sigue bajando no solo por la pandemia COVID, sino también porque el ritmo de crecimiento de la población mundial ha disminuido desde los años 50 del pasado siglo, cuando éramos “solo” 2.500 millones.

Previsiones de crecimiento

A pesar de estos augurios de crecimiento desmesurado, en las previsiones demográficas está apareciendo una nueva dinámica de población. Aunque nos parezca irrealizable, se estima que, en 2100, España no superará los 23 millones de habitantes, casi la mitad de la población actual. Según la Universidad de Washington, la recesión de la población mundial comenzará a partir de 2064. Algunos no lo veremos.

Estas estimaciones se basan en el número de hijos por mujer y en el número de mujeres fértiles sobre el número total de mujeres: parámetros que, en los últimos años, han descendido por debajo de lo esperado incluso en Estados Unidos, poniendo fin al denominado “excepcionalismo demográfico occidental», ya que, respecto al número anual de partos, Estados Unidos era hasta ahora una excepción entre los países occidentales, por encima de la media.

La población mundial va a crecer menos, pero de forma desigual. En 2022, la expansión demográfica se sitúa principalmente en Asia y en África, siendo India, China y Nigeria los países que experimentarán el mayor crecimiento poblacional. La población aumenta en países con menos recursos económicos y, en consecuencia, aumenta la brecha entre los países más y menos industrializados. Por ello, Naciones Unidas hace un llamamiento para la solidaridad y la resiliencia, centrando la solución de los problemas de la superpoblación no en los números, sino en las personas.

Cambios poblacionales, cambios culturales

A pesar del decelerado ritmo, la curva de crecimiento de la población mundial sigue in crescendo y, en 2050, la población mundial será de un 20 a un 30% mayor que hoy día. Sin embargo, ni todos los países ni todas áreas crecerán al mismo ritmo. China va a dejar de ser el país más poblado del mundo dejando paso a la India. Igualmente, habrá poblaciones que culturalmente continuarán aumentando la prole y, con gran probabilidad, serán los que, en el futuro, poblarán muchos de los países. Y quizá provocarán cambios culturales y de costumbres. Así, de 50 a 80 años es muy posible que, de forma natural, la historia afronte cambios culturales no solo por el aumento de la edad media de la población, sino también por la carga cultural de las poblaciones más numerosas que, lógicamente, impondrán sus criterios al conjunto de la sociedad.

Cambio climático y salud

Uno de los aspectos de mayor preocupación a los que se enfrentarán los gobiernos será que el cambio climático afectará directamente a la calidad de vida de la población. Se encarecerá el coste de la vida; por el desempleo, aumentará la pobreza; y los conflictos bélicos y sociales aumentarán las diferencias económicas entre poblaciones y, en muchos casos, entre etnias. Por ejemplo, la pandemia covid-19 provocó que 828 millones de personas sufrieran hambre.

El cambio climático está ligado a la contaminación. El aire contaminado es también un problema para el cerebro. De hecho, un estudio conjunto de varias universidades americanas en casi dos mil mujeres, ha demostrado que la exposición, prenatal y postnatal, al aire contaminado provoca alteraciones cognitivas y de comportamiento en los niños, ya que las partículas pueden atravesar la barrera placentaria y la barrera respiratoria y afectar al sistema nervioso. Esto es evitable mediante la prevención: es esencial conseguir ciudades más sanas para que los niños del futuro tengan un correcto desarrollo cerebral y mental, y donde los humanos vivamos más y mejor.

Ante tal panorama de futuro, en la vuelta a la rutina de este 2022, seamos optimistas: carpe diem (vivamos el momento) y, como el brindis de La traviata de Verdi, “¡disfrutemos!: que el vino, los cantos y las risas embellezcan la noche y que el nuevo día nos devuelva al paraíso…”, que de nosotros depende que lo sea.

María Trinidad Herrero.

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