Mágicas palabras, por Consuelo Mengual

Miradas perdidas, de Paz Hinojosa (La Fea Burguesía, 2023), es un sorprendente libro de relatos con un lenguaje muy vivo, muy bien expresado, casi en tono de realismo mágico y cercano a la hipérbole irónica, que deja al lector el propio conocimiento personal del mensaje moral, respeto y tolerancia de cada cuento, pudiendo así dialogar con El camino de la vida, de Lev Tolstòi (1911), como libro de vida, de vivencias, fotografías, momentos, colección de recuerdos, enseñanzas, y amor a la naturaleza para saber vivir bien y hacer más habitable el mundo.

Cuando llueve, ¿recibimos el agua como una ofrenda?
Sobre todo, aquí, en Murcia, que es tan necesaria. Recuerdo un tiempo de sequía largo en el que, junto con unos amigos, aplaudimos cuando comenzó a llover. Y la poesía mística a través del agua es el misterio del acercamiento a la divinidad y el misterio de la imaginación.
¿Todos buscamos un jardín?
Ahora, muchos de nosotros, sí. Después de asistir a una conferencia sobre inteligencia artificial quiero estar más en la tierra.
¿El desarraigo no es bueno para nadie?
El desarraigo refleja el miedo de los que vienen de fuera al rechazo. Al concebir los cuentos desde el principio al final, a veces necesito el arraigo a la tierra, la idealización del pasado. Siempre hay una pérdida, aunque encuentres otras cosas. Por eso existe la palabra nostalgia, porque añoramos lo anterior.
“Más vale anhelar cosas positivas que anhelos contradictorios”
Cuando una familia vive en torno a uno de sus miembros, en este caso, la madre, y atiende todos sus deseos, ¿qué pasa con los demás?
Han hecho un sacrificio, hay un gran amor, pero también una renuncia. Los niños se adaptarán mejor, pero el marido es la gran entrega. Ella es una mujer difícil de entender.
Cambiar de estado, de forma de ser, ser más estático… ¿cómo trasmitir lo inefable? Se dice: “…no soy capaz de expresar con mi raíz, con esta pluma que hiere y escribe en la tierra”. Tolstòi decía que “el hombre puede saber lo que debe hacer sólo cuando comprende lo que no debe hacer”.
Quería expresar cómo el personaje, al cambiar de forma de subsistencia, ha perdido en el camino cosas, personas, pero encuentra un mundo subterráneo, desconocido, el núcleo de la Tierra. Vuelve aquí de nuevo la conexión con la poesía mística, la dificultad de llegar a lo místico y de transmitirlo. Como escritora puedo ser también esa mujer que se convierte en árbol y va explorando. Su raíz es una pluma que va dejando rastro de ella a medida que avanza. Es una manera de ver la escritura como herida.
Es difícil encontrar la alegría, siempre falta algo en la vida, ¿hay soledad, insatisfacción?
Sí, al final nos cuesta decir que estamos felices. La vida son renuncias y prioridades. Ella encuentra su raíz en su jardín y anhela el cielo, lo que genera inconformismo y reflexiona sobre ello: “Pero siempre hay soledad, siempre queda un poso de insatisfacción, un anhelo de algo que no tenemos. Eso es consustancial a los árboles y a los humanos”.
“El mejor artista es el que ha roto con lo establecido, el que ha removido algo”
¿No somos libres? Parece que estamos obligados a detener nuestras raíces para poder estar con los demás. Lev Tolstòi viene a decir que el hombre es libre sólo en el presente porque la medida de la vida no depende del tiempo.
Es verdad que hay que vivir en el presente, hay que detenerse y acomodar los anhelos a las necesidades de los demás. Uno no puede explorar todo lo que desea. Serían necesarias más vidas para cumplir nuestros anhelos.
¿Quizás la plenitud se encuentra en el azul del cielo? ¿La libertad de vuelo de las aves es nuestro sueño?
Seguramente, sí. El ser humano siempre ha buscado volar. Un pájaro encerrado es símbolo de prisión, pero en vuelo es de libertad. Tal vez hay que buscar más arriba. Fue una escultura en el Museo de Arte Contemporáneo de León la que me inspiró esta idea: “…, una parte de mí ahora se subleva cuando contempla la libertad del vuelo de las aves y sueña con una ascensión a las alturas”.
¿Deseamos siempre lo que está lejos de nuestro alcance? Forma parte de nuestro pensamiento y Tolstòi defiende la necesidad de tener buenos pensamientos: “Nada te ayudará tanto en el cumplimiento del verdadero cometido de tu vida, cuanto los buenos pensamientos”.
Más vale anhelar cosas positivas que anhelos contradictorios. Esa valoración ha ido cambiando en el personaje protagonista: lo válido es estar con la familia, crecer como árbol y escribir. Su deseo es que sus hijos estén bien. Y para ayudar a sus hijos debe cambiar su forma de vida. Así, los demás pueden emprender su propio camino.
“Las palabras tienen que unir porque son una manera de acercamiento”
¿Es bueno apegarse mucho a la tierra, a las personas, a los recuerdos?
No sé, pero es la tendencia. Realmente, uno puede ser más feliz, si es desprendido. Hay que liberarse y mirar hacia el futuro, aunque duela dejar ideas, afectos, trabajos… El árbol-persona va experimentando muchas cosas: amor, entrega, ser libre…
La muerte puede ser una nueva forma de existencia, “porque la vida está en el alma”, en palabras de Tolstòi.
Sí, “tal vez la muerte no sea el último cambio, sino un cambio más, una nueva forma de existencia”. Lo desconocido da miedo. El árbol duda. A pesar de ese momento de desesperanza, se calman las ansias en esa existencia misteriosa.
Pese a todo, ¿podemos levantarnos contentos cada mañana?
La mayoría de las veces, sí. También hay personas con muchas desgracias y tragedias. Hay que sentirse afortunado por las personas que nos rodean, por escribir, por recuerdos bonitos que atesoro.
¿Es la vida una cadena de separaciones? Tolstòi invitaba a vivir una vida espiritual para no estar apartado de los otros, a alejarnos de las palabras que separan.
Las palabras tienen que unir porque son una manera de acercamiento. Hay que manejarlas con cuidado, evitar malentendidos, no utilizar las palabras para mentir. Hay que utilizarlas para ayudar, agregar, ser bien elegidas para una buena conversación, no pueden ser soltadas sin más. Por eso el silencio tiene su valor, hay que callar y evitar la verborrea o palabrería.
“Nos decantamos por el ocio, lo fácil, lo absurdo”
¿Cuán importante es el juego en la vida?. Para el autor ruso, “un juego amable y divertido es más necesario que muchas ocupaciones”.
Para los niños, por supuesto, en la infancia es sagrado jugar con libertad para aprender. Y a los adultos también nos viene bien jugar, con las palabras, con humor e ironía; tener aficiones y poder perder el tiempo, hablar, hacer cosas que no sean productivas económicamente. Por ello, me asombra tanto que haya que justificar lo bueno que es leer.
¿Levamos muchos pájaros en la cabeza?
Algunos más que otros. Es difícil de evitarlos. Es muy bueno para la creatividad, para la imaginación. Sería más triste todo sin sueños.
¿Qué nos puede delatar una fotografía antigua?
Siempre me han gustado mucho desde pequeña las fotos antiguas de mi familia. Ver cómo vestían y otros detalles me servían para preguntarme por esas vidas, qué puedo tener yo en común con ellos, como vivían. Las respuestas vienen en mi imaginación. Una fotografía la veo como una manera de crear. Por ejemplo, antes todos estaban más serios en las fotografías, había una compostura muy cuidada; hoy todos salimos más sonrientes.
Hay que sentirse afortunado por las personas que nos rodean
¿Dejarán de ser desempeñadas por humanos muchas profesiones y oficios?
Espero haber sobrepasado todo con mi imaginación al escribir el relato. Otros me dicen que debemos estar alerta. A los alumnos ya se les dice que hay facetas que harán las máquinas. Pero la perfección más sutil, la observación, necesita al ser humano.
Otra forma de vivir es interiorizar las rutinas y no pensar, aun cuando no haya creatividad. Dice Tolstòi que “los grandes cambios en la vida de una persona comienzan y culminan en el pensamiento”.
Enlaza con la idea de la productividad, pensar rápido para ser productivo. Hemos perdido la humanidad, el pensamiento. Nos decantamos por el ocio, lo fácil, lo absurdo. Nos estamos mutilando las alas interiores del pensamiento y la razón. Nos falta tiempo.
¿Hay que renunciar a la vida, al amor, por el trabajo, que se convierte en pasión-obsesión?
Hay personas con vocación, pero otras veces hay gente que se vuelca en el trabajo para desentenderse de otros compromisos, por el éxito, porque ha encontrado allí su refugio.
¿En qué consiste el arte?
Que haya una reacción. No tiene que ser agradable o sencillo. El mejor artista es el que ha roto con lo establecido, el que ha removido algo. El que no lo hace no pasa a la Historia. Es difícil porque hay que encontrar un resquicio muy pequeñito para profundizar y decir algo nuevo. “El arte no consiste en agradar, sino en cuestionar lo establecido, en favorecer la reflexión, en propiciar un diálogo con el público”.
"Espero haber sobrepasado todo con mi imaginación al escribir el relato"
¿Podemos no valorar lo sublime y callarlo por parecer que desconocemos lo bueno? Para Tolstòi, la bondad verdadera está en el alma de cada uno. La vida transcurre entre decisión y decisión, En la prisa, mejor no hacer nada. Cuando se conoce el bien, no hay duda. Las dudas surgen ante el mal.
A veces, en el arte hay siempre puntos de dificultad para detectar lo falso. Hay que tener formación, educar el gusto. En lo moral podemos tener más claro qué es lo bueno, pero en lo artístico es muy subjetivo. Cuesta tener decisiones sobre lo que nos gusta.
¿Cómo vemos el cine, la ópera?
No sé si quedarán atrás. Yo tengo la suerte de tener conversaciones interesantes sobe cine y música y me gusta mucho el teatro.
¿Y, si perdemos la mirada?
No me lo puedo ni imaginar. Lo importante que es mirar, contemplar, profundizar. No podemos perder la conversación, el pensamiento. Perderíamos el arte, no encontraríamos la esencia, no podríamos captar dentro de una persona.


Paz una entrevista preciosa, me ha gustado mucho.