Lugares con historia, por Leandro Madrid S.

En Lorca, la ciudad del sol, se encuentra el Palacio de Guevara, conocido también como Palacio de las Columnas, que presume de tener una de las mejores portadas-retablo de la Región. Edificado, como se contempla actualmente, a finales del siglo XVIII sobre otro anterior es magnífico ejemplo de arquitectura barroca. Lo mandó construir don Juan de Guevara, caballero de Santiago desde 1689 y rico hacendado, entre 1691 y 1695 para celebrar su nuevo título.
Es un gran edificio cuadrado de tres plantas, sótano y patio central, construido en mampostería y franjas de ladrillo, tejado a dos aguas y fachada simétrica. En la planta baja destaca, centrada, la magnífica portada-retablo, con vano de acceso, que se eleva hasta la segunda planta. En el primer piso se abren dos grandes balcones con artística rejería, colocados simétricamente a cada lado de la entrada. En la parte superior se abren doce pequeñas ventanas con arco de medio punto, seis a cada lado del escudo final de la grandiosa fachada.

La portada, de forma casi triangular, llega hasta el tercer nivel, disminuyendo su anchura para cada uno de ellos. Está considerada, junto con el imafronte de la Catedral de Murcia y de la Basílica de la Vera Cruz de Caravaca, la tercera más importante de la Región. El primer cuerpo se eleva sobre el zócalo con dos columnas salomónicas, una a cada lado del vano, delante de pilastras y rodeadas por adornos. El segundo cuerpo, también con dos columnas más pequeñas, a cada lado del escudo de los Guevara, y separadas del primero por una cornisa. La autoría de esta obra se atribuye a Nicolás Bassi, compartida con Villanueva y Caro.
El patio es un cuadrado con dos arcos de medio punto en cada lado y ocho columnas de mármol de Macael. Ocupa la planta baja a la que se abren la biblioteca y la sala de armas, entre otras dependencias, así como la amplia escalera, de un solo tramo, que sube a la planta noble, construida en sillería con artísticos artesonados. Un friso decorado con motivos vegetales y escudos familiares recorre todo el contorno del patio, por encima de los arcos. En la segunda planta, arcos simulados entre pilastras cierran la galería.

Los salones reciben el nombre del color de sus tapicerías. Los suelos están pavimentados con bellas cerámicas valencianas del siglo XVIII. En la capilla se encuentra una imagen de la Inmaculada de escuela granadina. Las salas se visten con muebles de gran calidad. Destaca el enorme espejo de marco dorado, que pesa unos 250 kg y ocupa una pared. Cabe señalar también el conjunto de cuadros y obras de arte de los siglos XVII y XVIII, que forman parte del museo palaciego.
Hasta 1896 estaba ubicada en el bajo la farmacia Salas. Al morir la última heredera del edificio, doña Concepción Sandoval, lo legó al municipio de Lorca con la condición de convertirlo en museo. Es BIC desde 2008. Fue muy dañado por el terremoto de 2011, siendo restaurado y reabierto en 2013. Hoy, en muy buenas condiciones, forma parte del rico patrimonio de Lorca.

