Nuestra basura se litifica

Salud en el Antropoceno, por M. Trinidad Herrero

Se entiende por litificación el proceso geológico mediante el cual sedimentos no consolidados se transforman en rocas sólidas. Diversos materiales como la arcilla, la arena o el limo forman una masa dura al estar sometidos a una presión que, paulatinamente, elimina los líquidos, reduciendo el espacio entre las partículas. Asimismo, se cementan porque los minerales que circulan entre los sedimentos precipitan al no existir una corriente de agua, lo que, por solidificación, culmina con una roca sedimentaria compacta.

Tradicionalmente, se interpretaba que, dependiendo de la composición química del entorno y del sedimento, de la profundidad a la que estuviera enterrado, de la presión y de la temperatura, el proceso de litificación duraría entre miles y millones de años. Sin embargo, recientemente, en Derwent Howe, en los acantilados de la costa de Cumbria (Inglaterra), en el mar de Irlanda, Amanda Owen, John MacDonald y David Brown, investigadores de la Universidad de Glasgow, cerca de una antigua planta siderúrgica de fundición de hierro y acero de los siglos XIX y XX, han descubierto un nuevo tipo de roca formada por basura y residuos industriales cementados, incluyendo monedas de Jorge V de 1934 y anillas de latas de refresco de finales del siglo XX. Los investigadores han denominado a este ciclo geológico “ciclo de rocas antropoclásticas rápidas”, ya que no se trata solo del acúmulo de sedimentos, sino que, con técnicas avanzadas, han demostrado que diversos residuos industriales, como el aluminio manufacturado, pueden convertirse en roca sólida en menos de 35 años.

Estas rocas se han denominado antropoclásticas, por la unión de ánthropos (‘humano’) y clastos (‘fragmento de roca’ resultante del transporte o erosión de otras rocas o minerales). Además, paradójicamente, estas nuevas rocas, que contienen calcio, hierro, manganeso y magnesio, al reaccionar con la humedad del mar, forman calcita y goethita, que pueden actuar como cemento. Y es que este proceso, a diferencia de la litificación tradicional, no se produce en profundidad, sino a la intemperie, sometido al viento, la lluvia y las mareas del mar. Similar a lo encontrado en la costa de Cumbria, en España lo tenemos en la costa de Gorrondatxe, en las cercanías de Bilbao, así como en otras muchas zonas donde existieron plantas siderúrgicas activas durante décadas en diferentes países.

Como señalan los investigadores, estas rocas de nueva y acelerada formación, generadas por la acción de los seres humanos, no solo existen ya, sino que serán estudiadas por los expertos del futuro como parte del registro geológico. En Derwent Howe se habían acumulado 27 millones de metros cúbicos de residuos y basura industrial, con consecuencias aún desconocidas. Por ello, es evidente que este novedoso hallazgo constituye una realidad aplastante que señala el impacto de la actividad humana en el medio ambiente del planeta y que, en consecuencia, fortalece las teorías del Antropoceno como nueva época geológica.

Pero lo más ilustrativo es que este descubrimiento lanza una urgente llamada de atención para extremar las medidas preventivas con acciones eficaces que optimicen la gestión de los residuos industriales, ya que estas rocas, que se forman en pocas décadas, pueden encapsular metales pesados, plásticos y contaminantes con un potencial de alta peligrosidad para seres humanos, animales y plantas.

María Trinidad Herrero.

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