“La pureza no existe”

Mágicas palabras, por Consuelo Mengual

Raúl Quinto ha impresionado gratamente en el panorama literario con su novela, cercana al ensayo, Martinete del Rey Sombra (Jekyll&Jill, 2023), que ha sido Premio de la Crítica 2023 y Premio Cálamo Otra Mirada 2023.  Nos adentra en un momento desconocido de la historia de España que sirve de puente para comprender la cultura gitana, la lucha contra la opresión, el amor y la muerte, motivos que también atraviesan el Romancero Gitano (1928), de Federico García Lorca, a cuyos versos nos aproximamos como símbolos para entender este permanente conflicto vital.

“La noche larga del 30 de julio de 1749 se produjo la mayor redada contra la población gitana de toda la negra historia de los gitanos de Europa”. Esta gran tragedia da pie al desarrollo de la novela: “Soldados con una misión de limpieza y servicio al rey y al progreso”. También el Romancero Gitano apunta la idea de la persecución en sus versos: “En los picos de la sierra/ los carabineros duermen/ guardando las blancas torres”, o “El juez, con guardia civil, por los olivares viene”.

En el libro se habla de la historia de la gran redada contada desde fuera. Son muchas las referencias historiográficas al hilo de las leyes que han perseguido al pueblo gitano. Este año se conmemoran 600 años de su llegada a España. Ya en 1499 se dicta una ley que busca su borrado de la faz de la tierra. Entre esa ley y el decreto de 1749 hay 200 leyes encaminadas a que los gitanos dejen de existir, dejen de usar sus ropas, dejen de ser ellos. Esta es una constante. Después de la gran redada han seguido habiendo más intentos. Con Carlos III, a pesar del indulto, el Conde de Aranda también los persigue. En la dictadura de Franco también se publicaron disposiciones específicas contra los gitanos. Ha sido siempre una persecución legal, institucional y continua. No es hasta nuestro sistema democrático del 78, donde había un gitano entre los diputados constituyentes, cuando se comienza a hablar en términos de igualdad. Los gitanos son un elemento fundamental de España. España es también gitana. La persecución a la que continuamente ha estado expuesto explica la situación actual del pueblo gitano, su forma de estar, su relación con el otro, su desconfianza, porqué viven así, su riesgo de exclusión. Las instituciones han intentado eliminarlos, pero su historia es la de la supervivencia a pesar de los numerosos intentos de empujarlos fuera.

Son muchas las referencias historiográficas al hilo de las leyes que han perseguido al pueblo gitano.

“Pero la luna sigue brillando de la misma manera, una constante en su obra. Para Lorca también la luna es un símbolo recurrente y poderoso asociado a la muerte y lo trágico, un telón de fondo para las tragedias gitanas: “Bajo la luna gitana,/ las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas”. La luna como espectadora pasiva de la tragedia, sin posibilidad de intervenir.

La noche del 30 de julio de 1749 había luna llena en el cielo. Esta señal está siempre y se quedará grabada en las pupilas de los protagonistas del libro. Curiosamente, también a las 12,00 h de la noche en la que es apresado el Marqués de la Ensenada hay luna llena.

“Ya vienen los heraldos de la niebla”, nos dice su novela, que podemos hilar con el verso de García Lorca: Guardias civiles borrachos/ en la puerta golpeaban/ Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas”.

La niebla hace borrar las cosas, viene a evaporarlas de la historia.

Llevan a los hombres a trabajar a los arsenales como esclavos. En Cartagena también estuvieron. “En la caza el factor sorpresa es una ventaja que no hay que desperdiciar. Porque de caza se trata”.

El programa del Marqués no era la limpieza étnica por cuestiones raciales, sino por la ambición de su plan de recuperar la gloria del imperio español con base en ideas ilustradas. Quería una gran flota armada y para ello necesitaba mano de obra barata en los arsenales y astilleros reales, para la gloria del estado. En el Arsenal de Cartagena no hay ninguna placa que recuerde ese momento, siendo, como es, un lugar de memoria.

Ser gitano en cuatro palabras: fuga, canción, pena y presidio. Aunque “Nadie tiene rostro esa noche”. Y el Romancero Gitano así lo sostiene: “Me porté como quien soy. /Como un gitano legítimo”.

También como “Un poeta en Nueva York”, tiene que ver con “los nadies de la historia” en contraste con “los nombres de la corte”. Los gitanos han sido los más nadie de la historia.

La niebla hace borrar las cosas, viene a evaporarlas de la historia.

¿Cómo era el rey Fernando VI?

Un pobre diablo, un pobre hombre. Lo tiene todo, el reino le pertenece, es dueño de las tierras y de las personas, todo era de su patrimonio. Pero era una persona sola, abandonada, se van muriendo su madre y sus hermanos, sus padrastros no le atienden, no tiene acompañamiento. Sólo Bárbara, su mujer, será la tabla de salvación de su propio naufragio. Asolado por complejos, enfermedades mentales, de él dependían todos en España. Para él no tiene importancia la orden de la redada contra los gitanos, banaliza ese hecho.

En el Romancero Gitano “Las guitarras suenan solas”.  En su novela sorprende que un fabricante de claves inventará la guillotina. La música será ahora distinta.

En el libro se describen cosas atroces y espantosas que se hicieron a las mujeres gitanas en el Alcázar de Málaga, pero el tono poético con el que son narradas provoca un efecto más lacerante.

 “Saben perfectamente que ellos son y siempre serán los otros, y en esa otredad no hay lugar para el encuentro”.

Esta historia final de los gitanos es algo universal, la construcción del otro. Hay ciertos poderes que construyen la imagen del otro y generan en ellos todos los males posibles. Así ocurrió también con los judíos. Y hoy, en EE.UU., con los migrantes, se está construyendo una imagen aberrante del otro. Todo esto son ecos de advertencias.

 La perfección de círculo, que no tiene principio ni tiene final, que es la eternidad y el todo, opera como metáfora de las mujeres gitanas que dieron a luz en el Palacio de Carlos V de Granada.

Esa imagen me impactó. Los gitanos nacen, la vida se abre camino a pesar de todo. Ahí siguen y vuelven a nacer. La circularidad del palacio, cárcel de las gitanas embarazadas, las esferas de la Luna y el Sol, el vientre redondo. Todo son revelaciones.

Y hoy, en EE.UU., con los migrantes, se está construyendo una imagen aberrante del otro. 

¿Los gitanos no tienen historia porque ellos no la escribieron, son otros quienes la han contado?

La importancia de la memoria de la historia bien entendida nos permite saber quiénes somos. Si no conocemos ni mencionamos a los gitanos, no conocemos tampoco lo que somos. Por eso hay que revisar a estos colectivos que han sido borrados de los relatos tradicionales.

 ¿Nadie sabe a ciencia cierta de dónde llegaron las caravanas interminables de gitanos ni de qué huían? La voz de García Lorca grita: “¡Se acabaron los gitanos/ que iban por el monte solos!/ Están los viejos cuchillos/ tiritando bajo el polvo”.

En España se acabaron las caravanas porque aquí la persecución y el énfasis en borrarles ha hecho que finalmente perduren. No hay gitanos nómadas en España. Ha sido una integración más conseguida que en otros países, pero de una manera violenta. Ellos han perdido su idioma. En otros países donde no fueron perseguidos los gitanos siguen su vida nómada y conservan su idioma.

La importancia de la memoria de la historia bien entendida nos permite saber quiénes somos. 

 Los gitanos dejaban señales, como hojas rotas, en los caminos para los que venían detrás. Esa idea de la importancia del camino también la menciona el Romancero: “y a la mitad del camino,/ bajo las ramas de un olmo, /guardia civil caminera/ lo llevó codo con codo”.

El largo pueblo de los caminos, le denomino yo en uno de los capítulos. Además, la bandera de la nación gitana hace alusión al camino, a la vida nómada, mediante una rueda de carro, el cielo azul y el verde del campo.

 “En las alturas es fácil que te devoren, si no bailas, si no eres tú el que se los come a ellos”, dice El Marqués de la Ensenada, buscando la idea del progreso como justificación de su misión de exterminar a los gitanos.

El Marqués de la Ensenada era un personaje fascinante, hecho a sí mismo. Sin ser de cuna, llega a ser la persona más poderosa de España. Tiene una visión estadística, ilustrada, de la historia de España, un proyecto ambicioso de estado. Era una persona de grandes fiestas, amantes, caballos, toreo, una vida de espectáculo. Pero era un genocida. El ser humano es complejo, no podemos simplificar las cosas. Pero hay que nombrar las cosas por su nombre.

En otros países donde no fueron perseguidos los gitanos siguen su vida nómada

¿El Papa no permitió acogerse a sagrado a los gitanos? Lorca escribía: “Por las calles en penumbra/ huyen las gitanas viejas/ con los cabellos dormidos/ y las orzas de monedas”.

Benedicto XIV fue también ilustrado, progresista, un Papa bueno, abierto, pero fue el cómplice necesario para detener a los gitanos.

¡Qué significativas son sus ropas de colores!. “Si vinieran los gitanos, /harían con su corazón/collares y anillos blancos”. “No olvides que los gitanos/ te regalaron el traje”, nos recuerda el Romancero. Y el romaní, su lengua, palabras que hoy se han mezclado con las nuestras.

En el castellano hay 200 palabras que viene de su lengua. Es una destilación del paso del tiempo, de comunicación de los distintos que se funden. El castellano viene de muchas lenguas. Todo se mezcla porque la gente se mezcla. La pureza no existe. Todo es de muchos colores.

La arena es un elemento también muy presente en ambas obras: “A menos que a alguien se le caiga el reloj de arena y se llene el aire de polvo y cristales”, se une a las palabras de Lorca: “Silencios de goma oscura/ y miedos de fina arena”.

La arena es un símbolo muy recurrente en mí para evocar el tiempo, el desierto, lo incontable, la desaparición. “Arena de los labios de aire”, dice uno de mis versos.

En el castellano hay 200 palabras que viene de su lengua.

“El dolor es largo, pero siempre lo arrasa el olvido”, nos conduce a la idea del descuido de lo que no interesa, y que el Romancero así lo insinúa: “Pero la Guardia civil/ avanza sembrando hogueras, / donde joven y desnuda, / la imaginación se quema”.

Escogí contar el olvido. Hay inercias que te van llevando de un sitio al otro. ¿Por qué se olvida? No es tanto por conspiración en ocultar, sino por propias inercias que nos van arrastrando. Procede mirar de nuevo, no dar por sentadas las cosas, no dejarnos llevar por miradas contaminadas. Mi propuesta es salir de ahí, abrir la mente, escuchar al otro y hacer una imagen mucho más cabal de todo lo que fue.

Consuelo Mengual @Aladas_Palabras

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