“La literatura es escribir con el cuerpo”

Mágicas palabras, por Consuelo Mengual

Yo también anochezco (Ediciones Complutense, 2024), de Carmen María López, es un libro atravesado por la memoria adolescente de su autora, quien tradujo la Eneida de Virgilio, lugar al que ha vuelto mediante el poder de la palabra creativa de unos poemas concebidos como un diálogo rememorativo de sus lecturas y atravesados por las imágenes del cine.

¿Qué nos permite la literatura?

Nos permite acceder a un mundo donde vivir otras vidas que también se convierten en espejo de las nuestras. Los libros nos eligen a nosotros, crean un espacio en el que interviene la memoria, la imaginación, el sentimiento. En realidad, interviene todo el cuerpo. No escribimos solo con el cerebro, sino con todos nuestros sentidos corporales. La literatura es escribir con el cuerpo; es la propia conciencia que estamos habitando; y también es pulsión sensitiva.

¿Están sus noches llenas de Virgilio, como le ocurría a Borges?

Virgilio fue un poeta, y lo sigue siendo, importante en mi formación sentimental de adolescencia. La traducción que hice me dio el pulso. Junto con Borges, ambos poetas condensan la tradición, han leído y conciben el mundo como un libro. Y desde ahí se descubren otros autores. La noche es muy importante, ese yo que se hace noche: diálogo, cultura y elemento cromático de la noche surgen al rememorar las tradiciones.

¿Qué destacaría del amor entre Dido y Eneas? ¿Qué ha influido de ellos en sus poemas?

Los amores de Dido y Eneas representan el gran fatum, el amor presidido por lo trágico. En mi formación fue importante porque también encarnan lo frustrado, lo que no pudo ser. Porque lo que más tenemos en cuenta siempre es todo aquello que dejamos, las amistades que se malograron…

¿Su mirada es la que le confiere la creatividad?

Sí, escribir es saber mirar, proyectar una mirada sobre el mundo. Cada día pasan muchas cosas, coincidimos en otros lugares con otras vidas minúsculas que no conocemos, pero siempre tienen algo. El escritor mira y lee el mundo atentamente.

¿La escritura no se puede cerrar? ¿Siempre se deja un punto abierto en el horizonte?

Sí, la literatura confiere al mundo los desenlaces de los que carece. No ha habido nada más raro que ordenar mis poemas manuscritos. Pasarlos al libro supuso una nueva reescritura. La vida es un cuaderno en borrador, no sabemos el desenlace. Recordaba muchos versos, los memorizaba, ya tenían su propia forma, y en ese último verso, “yo también anochezco”, vi algo que me golpeó y supe que ese era el final del libro. Escribir es borrar. La poesía es un género de una decantación muy lenta, hay que dejar sólo lo que permanece y perdura.

¿La vida elige el argumento? ¿Por qué Virgilio escribió la Eneida?

La Eneida fue un encargo del emperador Augusto. Virgilio murió con la amargura de no haber terminado ese canto épico. Lo cuenta también Herman Broch en La muerte de Virgilio, recoge ese declive, como muere con el dolor de no haber terminado su obra. El concepto de posterioridad se ha ido diluyendo. Así, la vida nos ofrece el argumento y nosotros seleccionamos con nuestra mirada.

¿Falta hondura en el mundo?

Falta hondura en el mundo y esta cuestión me preocupa. Es la vertiente social de este libro. Poemas como American Beauty o Vulgaridad sagrada recogen una idea que ya estaba en Silvia Plath: planchar el alma, relacionado con la mediocridad de la vida, la inmediatez, vivimos narcotizados, no hay espacio ni tiempo para el pensamiento. Dialogo con el cine, pero también con lo que no me gusta de la vida. Los medios de comunicación y muchas esferas quieren aplanar el grosor de nuestras almas para no pensar. Se vive en lo inmediato, prevalece la brevedad, cambia el lenguaje y cambia el pensamiento y, por tanto, nuestra forma de ver el mundo. A los jóvenes les cuesta ir a Virgilio, pero, en sus propios amores, ellos están volviendo al gran poeta que recoge lo que ellos están viviendo.

 ¿Qué no es poema?

“Si no te quema/ ni te muerde al leerlo/ no es un poema” (HAIKU). Un poema no son sólo palabras, no es sólo ritmo, no es un sonar bonito. Un poema se parece a algo que nos quema la piel (en alusión a la pira de Dido) y luego deviene en ceniza. Escribir es haber vivido, andar, y lo que queda después de haber andado.

¿Cómo sana el arte nuestras grietas?

El arte es curativo en sí mismo y sana grietas que nos duelen. Si no escribiéramos, no sabríamos por qué duelen las cosas. Al escribir percibimos lo que nos pasa. George Braque, pintor cubista, dice algo así como que el arte es una herida, un hacha de luz, del dolor de vivir se hace una grieta. El dolor es el preludio, la escritura es la cura. No sabemos qué enfermad tenemos pero escribir es un fármaco.

¿Cuándo aparece la verdadera escritura?

El poema es antes del folio. Observar, mirar, las ideas, todo ello se traslada. Es la inventio de la retórica. El paso previo, la experiencia acumulada, hacen que surja la historia.

En la Eneida Virgilio nos invita a “Tened ánimo firme. Reservaos para tiempos felices”.

Hay una simbiosis entre lectura y escritura, ambas se nutren. Esa montaña anímica y emocional va variando, se va moldeando según pasa el tiempo. Hay que objetivar la experiencia de la que se habla. El poeta no tiene personalidad, va vistiéndose de los personajes. Por eso se convierte en universal; el yo se diluye en las muchachas, hay un canto coral, una experiencia de las vidas de los otros. Cernuda hablaba del monólogo dramático, de la voz de otros personajes. Escribir es salir del yo e ir al encuentro de otras vidas.

Virgilio enfatiza la pietas (lealtad) de Eneas, que es guiado por el destino y la intervención de los dioses. Eneas ama a su patria, la nueva tierra prometida por los dioses después de la destrucción de Troya y que él ha de encontrar para los suyos.

Kierkegaard decía que la pureza del corazón consiste en desear una sola cosa. Elegir una cosa y vigilarla con pasión. Eneas es un pensamiento más clásico, hay un camino, una misión, la fundación de una nueva patria. ¿Sería posible ahora elegir una sola cosa y renunciar a otras?

Por eso Dido y Eneas es la imposibilidad del amor. Es amor y muerte, los dos grandes temas de la literatura.

Sí, son temas clásicos, hilos de Ariadna que permiten Eros y Tánatos anudados. El amor en todos sus formas y metamorfosis. La muerte, la disolución, y entre ellos media el tiempo cronos (nuestros horarios) y el kairos (el tiempo verdadero en el que algo importante sucede).

Lo más intenso que tenemos para sentirnos vivos es el amor, pero siempre prevalece la política y la guerra.

En el Canto II, cuando Eneas abandona Troya con su padre, sus hijos y su mujer, vemos, efectivamente, una escena familiar destruida por la guerra.

 Por eso, el tema de fondo es la incomunicación, el lenguaje humano, que no comunica sino que actúa sobre el otro, como forma de poder. Dido se enamora de Eneas al oírle contar sus hazañas, se enamora por sus palabras. Cuando no puede evitar su marcha, Dido le habla pero no le convence. Le insulta, incluso. Por tanto, ni hablar, ni permanecer en silencio logran evitar el dolor. Viven en mundos diferentes que son incomunicable. ¿Cuál sería entonces el valor de la palabra en el poema?

El poema es como una especie de encantamiento que nos golpea, nos olvida de nuestra realidad prosaica, es el lugar verdadero. Las palabras nos empujan a lograr una forma única. La poesía es la forma más elevada del lenguaje, sacar ese diamante, hablar siempre con las mejores palabras.

¿Qué le ha supuesto anochecer?

Me ha permitido nadar en aguas más profundas, reconocerme. La escritura tiene un tono crepuscular, casi un paso de la luz a la oscuridad, de los mundos que traen luz en sus cabezas hasta el anochecer,  hasta la conciencia. Indago sobre lo que pasa cuando el yo se hace noche. Ese anochecer lleva consigo, a su vez, una vuelta a la luz, a la esperanza, a la autoconciencia. Es un diálogo con la tradición. El último poema, a modo de carta A los artistas muertos, ¿por qué lo escribí? Ese declive es un amanecer a la conciencia del diálogo. T. S. Elliot decía que la comunicación de las mentes tiene lenguas de fuego a través de los vivos. Me gusta concebir la literatura como una gran conversación con las personas que hemos amado.

Consuelo Mengual @Aladas_Palabras

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