Irlanda del Norte, “La Isla Esmeralda”

Paisajes maravillosos, castillos en ruinas y preciosos pueblos costeros 

Viajes, por Eliseo Gómez Bleda

Cuando viajé por primera vez a Irlanda del Norte, descubrí que quizás es el país que alberga los paisajes más espectaculares del mundo, todo verde, por eso se le llama la “Isla Esmeralda”. El entorno está lleno de pequeñas casitas blancas, con corderos y vacas pastando. Por cierto, es una de las mejores rutas en coche del planeta.

Para no hacernos un lío, hay que empezar comentando que la República de Irlanda, en su mayoría, es católica. Se trata de un país que pertenece a la Unión Europea y ocupa la mayor parte del centro y sur de la isla. Irlanda del Norte, con habitantes protestantes en un 43% y católicos en un 45%, es una región que pertenece al Reino Unido, junto con Inglaterra, Escocia y Gales.

Al viajar a Irlanda del Norte hay que tener en cuenta que su moneda son las libras esterlinas (en la República de Irlanda, euros). A lo que hay que añadir el uso del pasaporte al tratarse del Reino Unido -a partir del 2 de abril del 2025, además, también una autorización electrónica de viaje asignada al pasaporte-.

Aproximadamente, Irlanda del Norte tiene una extensión parecida a Galicia. Su clima tiene veranos cortos y templados e inviernos fríos. Llueve mucho y suele soplar un fuerte viento atlántico (imprescindible un buen impermeable), por lo que la mejor época para ir es en verano.

Aunque yo viajé desde Madrid a Belfast BFS, he descubierto que también se puede volar desde Alicante. Hay un vuelo directo y se tardan unas 3 horas. El aeropuerto está a unos 20 km de Belfast y en taxi se llegaría por unos 45€.

Al llegar a Belfast, la capital de Irlanda del Norte, percibí un ambiente de tristeza entre sus habitantes. En los últimos años del siglo XX fue uno de los sitios más violentos de Europa por el conflicto entre los republicanos y los unionistas. Después de más de 3.000 muertos, el IRA, el 28 de mayo de 2005, anunció el fin de la lucha armada. Pero, incluso en estos momentos, aún se respira un ambiente un poco tenso.

También llamo a Belfast la ciudad de los murales. Muchas de sus calles están llenas de pinturas en las paredes, con recuerdos de las personas que murieron en el conflicto. Otra cosa impresionante es el muro que todavía separa a los barrios de ambas comunidades, llamado “el muro del millón de ladrillos” que tiene más de 6 metros de altura. Sus puertas se cierran a las 9 de la noche y se abren a las 6 de la mañana.

También podríamos llamar a Belfast “la ciudad del Titanic”. En los astilleros Harland & Wolff se construyó en el año 1912 el más famoso barco del mundo. En este lugar se ha creado una zona dedicada al transatlántico, donde se encuentra el Museo Titanic Belfast. El edificio está justo donde se construyó el barco e imita a la proa original del barco. Aún se conservan las dos grúas que ayudaron a su construcción, “Sansón y Goliat”. En la época fueron los astilleros más grandes del mundo, con más de 35.000 trabajadores. Otro museo que visitar es el “Ulster Museum”, que está situado en los Jardines Botánicos de Belfast, con unas preciosas colecciones de arqueología, historia natural y botánica.

Continuando con la visita a la ciudad, la Catedral de Santa Ana, que es la única en servir a dos diócesis separadas, la católica y la anglicana, está situada en la calle Donegall, que es donde están los pub más famosos de Belfast, el “The Duke of York”, “The Dark Horse”, “Laverys” o “The Crown”. Este es el lugar perfecto para hacer una parada y tomar su famosa cerveza negra Guinness, la más popular de la isla. Como curiosidad, Irlanda del Norte es de los países del mundo que más cerveza consume (103 litros por persona al año). El primero es la República Checa.

Siguiendo el recorrido por la calle Donegall, se llega al edificio neobarroco del Ayuntamiento de Belfast. Es precioso por su impresionante arquitectura, con una cúpula de cobre. Alberga una estupenda colección de arte y unos opulentos interiores, como el Gran Salón y la Sala del Consejo. Las visitas acaban a las 17 h.

A continuación, se puede visitar la Queen´s University of Belfast, con una arquitectura muy representativa de la ciudad y unos preciosos jardines. Es recomendable pasear por el campus, entrar en los edificios y disfrutar del ambiente estudiantil.

Ubicado en una ladera de las afueras, y en uno de los puntos más altos de la ciudad, se halla el Castillo de Belfast. Desde sus jardines se disfruta de unas excelentes vistas del río y la ciudad, pero no se puede acceder al interior.

Caminando por la calle Victoria Street se llega a una de las curiosidades de la ciudad: la Torre del Reloj, en memoria del príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria, tiene un gran parecido al Bing Ben de Londres, pero con la particularidad de que está inclinada, ya que se construyó en unos suelos muy pantanosos. Alcanza los 113 metros de altura y la consideran “la pequeña Torre de Pisa”.

Muy cerca de la Universidad de Queen´s está el Jardín Botánico de Belfast, que es una de las visitas más agradables. Tiene un grandísimo invernadero llamado la “Casa de las Palmeras” y es uno de los primeros invernaderos curvilíneos que se conocen. Otros edificios emblemáticos son el Waterfont Hall, la Grand Opera House y el precioso centro comercial Victoria Square.

Saliendo ya de Belfast, una visita obligada es la destilería de whisky Bushmills, la más antigua del mundo. Está en el pueblo del mismo nombre y, la verdad, merece la pena la visita y la degustación. Muy cerca de Belfast está también el condado de Antrim, muy famoso por sus carreras de caballos y también porque tiene una gran tradición en la cría de estos animales. Pero quizá, a algunos, nos pareció mejor ir al Festival internacional de ostras de Hillsborg que se celebra en septiembre y está muy cerca, al sur de Belfast.

Fuera de la ciudad se encuentra uno de los rincones más mágicos y hechizados de Irlanda del Norte. Se trata de un pequeño tramo de carretera llamado Bregagh Road. En la serie Juego de Tronos era The Dark Hedges, un camino de hayas entrelazadas en forma de túnel que parece mágico. Irlanda del Norte es el sitio con más localizaciones del rodaje de esta serie en todo el mundo.

La joya de la corona de Irlanda del Norte es la “Calzada del Gigante”, patrimonio mundial de la UNESCO. Se puede subir a lo alto de sus colinas, desde donde se divisa, en la orilla del océano Atlántico, un paisaje de 40.000 columnas de basalto hexagonales que se formaron hace 60 millones de años, cuando un río de lava se enfrió al contacto con el mar. Sin embargo, la leyenda cuenta que uno de los gigantes que habitaban la zona, Fionn, construyó un camino de piedras como peldaños por el océano, hasta cruzar a la vecina Escocia, para luchar con otro enorme gigante, Benandonenn. Los dos se odiaban, pero el gigante escoces pensó que era mucho más poderoso y volvió a su país, destruyendo el camino, para que no pudiese Fionn ir a Escocia, dando como resultado de la “Calzada del Gigante”. Sin duda es impresionante y no se puede dejar de verla, pues está considerada la octava maravilla del mundo.

A unos 100 kilómetros de Belfast está la ciudad de Londonderry, la segunda ciudad de Irlanda del Norte y la única amurallada de la isla. Las calles son muy animadas, llenas de pubs y atracciones históricas. Junto al río Foile está el famoso Puente de la Paz, diseñado como metáfora de los lazos tendidos entre nacionalistas y unionistas.

En Derry se encuentra también la Catedral gótica de San Colombo, que data del siglo XVII. Está dentro de la ciudad amurallada y llaman la atención sus ocho campanas, donadas por el rey Carlos I en 1614, que son las más antiguas de Irlanda. Cuentan aquí que, en un trabajo de restauración en el año 1867, los obreros perturbaron la tumba de un antiguo obispo y desde ese momento se escuchan pasos.

Hay opciones para visitar Irlanda del Norte: ir exclusivamente allí y estar unos cuatro días o combinarlo con la República de Irlanda, para lo que serían necesarios un mínimo de ocho días. Unos buenos hoteles en Belfast son “Hamton by Hilton City Centre”, “Holiday Inn Express City” o el “Grand Central Belfast”, los tres bastante céntricos.

Las comidas típicas de la zona son todas bastante calóricas y contundentes debido a su clima. El plato más tradicional es el “estofado irlandés” que está compuesto de cordero, patatas, cebollas y perejil. También hay que probar otros exquisitos platos como el “chowder”, una crema de marisco o pescado de sabor suave y textura espesa; o el sabroso “pastel de pescado”, al horno, con salmón, merluza o bacalao y recubierto de pure de patata. Por supuesto, todo esto acompañado de unas buenas cervezas Guinness y después de un chupito de “poitin”, bebida tradicional de Irlanda, con un 95% de alcohol, por si hace frío. Unos buenos restaurantes son la brasseria “Coq&Bull”, “Darcy´s Belfast” o el “Holohans Pantry”.

Puedo asegurar que os encantará este viaje de leyendas, maravillosos parajes y una larga historia en sus ciudades.

Recomendaciones de Eliseo

Disfrutar una mañana en la “Calzada del Gigante”.

Visitar el Museo del Titanic.

Tomar unas Guinness en el pub “Duke of York”.

Recorrer el Puente de la Paz en Derry.

Pasear por la “Queen´s University” de Belfast.

Eliseo Gómez Bleda.
2 comentarios en «Irlanda del Norte, “La Isla Esmeralda”»

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