Las recetas de Juanita Banana
Cuando alguien nos dice que quiere algo ligero para comer, no entendemos que quiera comerse un estofado de liebre con chocolate, pues no es a esa ligereza de la liebre a la que se refiere; ni tampoco que se vaya a comer veinte huevos fritos en menos de un minuto, sino a su deseo de consumir alimentos bajos en calorías o de fácil digestión. Y es que eso es lo que ocurre tras la Navidad, densa en comilonas y pletórica de excesos, que el cuerpo y la mente nos pide una cura urgente a base de austeridad, continencia y moderación, una especie de cuaresma saludable en la que sustituyamos los manjares hipercalóricos por comidas sencillas más cercanas al ayuno y abstinencia penitencial que a La Grande Bouffe, aquella película franco italiana de los setenta -un tanto discutida- en la que cuatro amigos se reúnen un fin de semana en la señorial villa de uno de ellos para realizar un suicidio gastronómico colectivo a base de comer sin parar todo tipo de manjares.
Tras la opulenta gastronomía navideña, que comienza con las comidas y cenas de empresa, sigue con los encuentros familiares, alcanza su cima con la cena de Nochebuena y la comida de Navidad y termina con el suculento Roscón de Reyes, el cuerpo nos grita basta y nuestra salud nos reclama la vuelta a la normalidad alimentaria e, incluso, un poco menos que la normalidad. Sin embargo, la austeridad no está reñida con el buen comer y con el disfrute de sabores deliciosos. Antes bien, la cocina tradicional, especialmente los platos de olla y cuchara y el paraíso de las verduras, hortalizas, frutas y legumbres, de las que seguimos siendo Huerta de Europa, nos ofrece alternativas culinarias suculentas al tiempo que ligeras y saludables.
Hoy les traigo tres de esos platos que son una delicia por lo sencillos, por lo económicos y por lo ligeros en el sentido saludable de la palabra. Comamos bien y depuremos nuestro organismo de todos los excesos que hemos cometido durante las fiestas, entre otras cosas porque la primavera murciana con sus celebraciones está a la vuelta de la esquina y, en menos que canta un gallo, se nos echa encima la operación bikini de cara al verano. Hagan pues los deberes y créanme si les digo que disfrutarán con ello. Ahora y después.
PORRUSALDA O PURRUSALDA

La porrusalda o purrusalda es un plato muy sencillo y ligero de la gastronomía vasconavarra. Además de puerros, esta sopa lleva también patata y, en menor medida, otras hortalizas como pueden ser la zanahoria o la calabaza. La liviandad del plato se puede corregir añadiéndole otros ingredientes algo más contundentes. En Vizcaya, por ejemplo, le añaden bacalao desmigado, en la Rioja merluza y en Cataluña butifarra. Ahí es nada.
Ingredientes para 4 personas:
- 500 g de puerros (unos 4 ó 5)
- 300 g de zanahoria (aproximadamente 2 zanahorias)
- 300 g de patatas (aproximadamente 2 patatas)
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta
- 1 litro de caldo de verduras o agua
Elaboración.
Limpiamos los puerros. Para quitarles la tierra cortamos la parte inferior de cada puerro (la punta con raíces) y el extremo más verde, les quitamos la primera capa que suele estar más sucia y, a continuación, les hacemos unos cortes longitudinales, sin llegar a la base, y los lavamos bajo el chorro de agua fría.
Troceamos en juliana la parte tierna de los puerros, pelamos y cortamos las zanahorias y pelamos, lavamos y cacheamos las patatas
Pochamos los puerros en una olla con aceite de oliva, debidamente salpimentados.
Añadimos a la olla las zanahorias y las patatas cortadas y las rehogamos ligeramente.
Añadimos el caldo de verduras, rectificamos de sal y tapamos cocinando la sopa unos 25 minutos hasta que la patata esté en su punto de cocción.
Si lo deseamos, este es el momento de incorporar el bacalao desmigado o la merluza, y dejamos hervir cinco minutos más.
Servimos la porrusalda tal cual, y si la queremos reforzar podemos escalfar un huevo por comensal en los últimos dos minutos de cocción.
ALCACHOFAS GUISADAS CON PIÑONES

Por si no lo sabían, las alcachofas son flores, de manera que la novelería de adornar los platos con flores comestibles es algo que tenemos muy superado en Murcia. Tanto que hace ya muchos años que nos las comemos hervidas, en crudo y laminadas con un chorrico de aceite y otro de limón, en los arroces de verduras y guisadas con piñones. De éstas últimas les voy a hablar.
Ingredientes para 4 personas:
- 12 alcachofas
- 1 cebolla grande
- 2 cucharadas de harina
- 2 cucharadas de piñones
- 1 vaso de vino blanco
- 1 vaso de caldo de cocer las alcachofas
- Aceite de oliva virgen extra
Elaboración
Cortamos el tallo de todas las alcachofas, les quitamos las hojas exteriores y las puntas y las ponemos a remojo en un bol con agua y unas ramitas de perejil para que no se pongan negras.
En una olla con agua, un poco de sal y unas cortezas de limón ponemos a cocer las alcachofas entre quince y veinte minutos hasta que estén tiernas pero no excesivamente blandas, las escurrimos y las reservamos. Mientras tanto, en una cazuela con un chorrito de aceite doramos ligeramente los piñones, incorporamos la cebolla muy picadita y la pochamos lentamente. Después, añadimos la harina y la rehogamos.
Añadimos a la cazuela las alcachofas escurridas, el vino y el caldo de cocción, rectificamos de sal y dejamos que cuezan despacio para que el guiso se espese. En diez o doce minutos estarán listas para servir.
Si nos apetece podemos darle un toque de sabor al plato añadiendo unos taquitos de jamón.
CREMA DE CALABACÍN Y PATATA

Modesta y sencilla, la crema de calabacín nada tiene que envidiar a la sofisticada y remilgada vichysoisse. La sosería del calabacín desaparece como por ensalmo arropada por la patata, la cebolla y el aceite de oliva, y vestida de gala por la nata líquida. Disfrútenla.
Ingredientes para 4 personas
- Dos calabacines
- Una patata
- Una cebolla mediana
- Un diente de ajo pelado
- 1/2 litro de caldo de verduras (o agua)
- Sal y pimienta
- Aceite de oliva virgen extra
- 30 ml de nata líquida
Elaboración:
Cortamos la cebolla en juliana y picamos finamente el diente de ajo, los incorporamos a una olla con un chorrito de aceite de oliva, lo salpimentamos y lo pochamos a fuego lento.
Picamos los calabacines sin pelar y pelamos y cacheamos las patatas. Cuando la cebolla esté pochada, añadimos el calabacín picado y las patatas y sofreímos ligeramente todo ello durante diez minutos, siempre a fuego lento.
Añadimos el caldo de verduras (o agua) y dejamos cocer otros veinte minutos. Luego lo trituramos todo con la batidora.
Rectificamos de sal y pimienta, añadimos la nata líquida y dejamos cocer otros cinco minutos.
Podéis servir la crema acompañada de unos taquitos de jamón, unos picatostes de pan, unos trocitos de huevo duro o una cucharada de queso rallado en cada plato.
