«Hay gente que nace antes de tiempo»

Mágicas Palabras, por Consuelo Mengual

La habitación secreta (2023, I Premio de Nuevo Periodismo de M.A.R. Editor), del profesor y escritor José Antonio Molina, es una delicada joya literaria de preciosas narraciones cortas sobre el misterio del tiempo que produce el encantamiento de la música, la literatura y todas las artes que estimulan el alma de la humanidad. Su lectura pausada permite trazar una ligadura con Viena, una historia musical, del crítico francés Henry-Louis de La Grange, al ensalzar el esplendor musical de esta ciudad en un contexto artístico extraordinario.

Un verso de Bilitis evoca “Soy feliz entre las sombras”, como si la felicidad sólo pudiera alcanzarse de manera escondida; en otro relato, la música nupcial atraviesa las ondas del tiempo, “en tanto haya bondad en este mundo” ¿Es la música una forma de felicidad?

La música puede conducir a la felicidad, potenciar la grandeza y alegrar el espíritu. Canaliza las emociones, las convierte en algo cósmico, universal, celestial, seráfico. Pero también puede ser trágica, fúnebre, ilustrar cosas terribles y estimular el lado más oscuro, como las marchas militares o las disonancias sin entresijos.

¿Es Wagner un mensajero del futuro? Curiosamente nos cuenta Henry-Louis de La Grange que, a pesar de ser reconocido como “el mayor talento dramático vivo”, en Viena su música no llegó a ser entendida.

Como decían Schopenhauer, “hoy no me leen, mañana lo harán”; o Nietzsche, “sólo  me pertenece el día de pasado mañana”. También  Jesús, en las bodas de Caná: “mi hora no ha llegado todavía”. Es el kairós, representa el lapso de tiempo diferente al tiempo habitual lineal (Cronos). Yo digo que hay gente que nace antes de tiempo. Hay quien nace para convertirse e un referente del mañana. No es fácil verlo en su momento, sólo se reconoce a posteriori.

 Parece que el espíritu de la música es “auxilio y salvación de aquellos a quienes las desgracias y las adversidades habían arrebatado las palabras”.

 Esta idea es de la novela, Todas las mañanas del mundo, de Pascal Quignard, donde hay un proceso de aprendizaje entre un joven y su maestro mayor. Tras tensos conflictos entre ambos para comprender el sentido de la música al fin se entiende que la música sirve para expresar aquello que es inexpresable con palabras. El lenguaje es imperfecto y la música llega a un nivel superior de expresión (alegría, dolor, llanto, pérdida), es algo que puede sanar.

Es el kairós, representa el lapso de tiempo diferente al tiempo habitual lineal (Cronos). 

¿Entonces, qué pudo ser antes, el lenguaje o la música?

La música es anterior a todo porque hay una resonancia universal en todas las cosas y lo único que hacemos es reproducir esa resonancia cósmica a nuestra altura, es una formulación desde el arte, la armonía de todas las cosas se traduce musicalmente (el murmullo del agua, el sonido del objeto que cae,…). El lenguaje, como todo lo que procede del ser humano, es limitado. Por ejemplo, para descubrir los estados del alma acudimos a símbolos o alegorías, así el lenguaje pierde, pero hace posible el arte. La música, como resonancia cósmica, es infinita.

 Viena fue el lugar donde el éxito de Mozart alcanzó su cenit. La noche del estreno de Las bodas de Fígaro “la sala está llena por completo y, dado que la mayor parte de arias se tienen que repetir, la velada se prolonga interminablemente”, nos cuenta el musicólogo De la Gange.

Mozart es un ser tocado por la mano de Dios. Podemos decir que fue el primer hombre espectáculo. Es un personaje de la cultura musical que ha llegado a todos por la claridad de su música, pese a lo compleja que es. Me gusta decir que Mozart es un árbol cuyas raíces crecen en el Barroco, su tronco se desarrolla en el Clasicismo, y las copas alcanzan el Romanticismo.

Miguel Ángel prefería ocultarse tras el misterio a mostrar la belleza.

Lo cuenta Vasari en su biografía. Para hacer el “David” creó un gran armazón y lo deshizo al terminar. Fue un trozo de mármol deshecho por todos los demás artistas, como ocurrió con la piedra angular que fue el pilar de la Iglesia. Hay una novela china, “El sueño del pabellón rojo”, donde a una piedra desechada se le da vida por dos monjes para saber todo lo que le ocurrirá hasta volver a ser piedra al final, donde aparece una inscripción con todo lo que le sucedió. Es una idea filosófica que aproxima al ser humano con su esqueleto al morir, nos confronta con nuestra propia existencia, que es una realidad fósil.

Eso nos recuerda a la visita de Félix Mendelson a la Gruta de Fungal, “paisaje cuya belleza ni necesita, ni parece querer que ojos humanos la contemplen”. Entre las grandes piezas orquestales que se escuchaban en Viena se intercalaban, como era costumbre, solos vocales de Mendelson que eran aplaudidos por la delicadeza de sus detalles. También en Viena, una historia musical,  la “ciudad de los pianistas”, Beethoven “tocaba al piano sus propias composiciones con una imaginación cuya vivacidad, diversidad e inagotable inspiración causan la admiración del observador atento” ¿Fue la música su “amada inmortal”?

Se ha dicho que fue la relación con su discípulo, pero era ficticia; o una la relación erótica de gestos y miradas,  muy sobrevalorada. En realidad, era la música su “amada inmortal”. Así como  en Wagner era “pasión descontrolada”,  o en Mozart era “el amor en perfecto equilibrio”. Y para Mendelson, las impresiones ocasionadas por las moradas submarinas de la Cueva de Fingal se convirtieron, “casi inmediatamente, en música”.

 ¿Es el diablo el detonante de la técnica?

Sí, es el gran amigo de la humanidad, como Prometeo. A través de la técnica intentamos equipararnos a los dioses, pero no sabemos qué hacer con el rayo eterno que nos atrapa. En el diluvio mitológico chino, Gun-Yu intenta evitar la gran inundación robándole a los dioses un tipo de arcilla especial para construir diques; roba a los dioses para construir técnica. Pero no lo consigue, el agua fluye y rompe los diques. Por eso la técnica tiene un elemento de dominar; un método defectuoso que puede ocasionar su destrucción.

¿Todo lo artístico tiene algo de ficción?

El arte es la mentira más allá de su sentido moral.  Como Pigmalión representa la falsificación, o el engaño en el teatro; o ser artista de la mentira. Hay algunas mentiras creadas por el arte que son más verdaderas que la verdad.

Es una idea filosófica que aproxima al ser humano con su esqueleto al morir, nos confronta con nuestra propia existencia, que es una realidad fósil.

El mundo en guerra, ¿olvida la cultura?

Es fácil decir que sí, porque muchas cosas buenas se pierden. La guerra es una creación cultural del hombre, los animales no la conocen. La guerra no es una perversión de la mente humana para perturbar al enemigo; son madres e hijos que sufren. Se ritualiza la guerra. Es el fenómeno cultural más grave. Creamos un derecho y una ley para tiempos de guerra, música para la guerra, hacemos así creer que es ajustada a derecho para convencer de que debemos morir y matar por ella.

 “Expulsada la razón y silenciada la palabra, sólo quedan, victoriosos, los hijos de la venganza: el silencio y la oscuridad” ¿Es Antígona la voz de la razón?

 Sin poder enterrar a los nuestros no se puede vivir. Nos habla de una época de opresión que hoy sería una alegoría de las dictaduras contemporáneas y el riesgo del poder excesivo de la autoridad en una sola persona. Antígona es la voz de la decencia. Si no se puede enterrar a los muertos, ¿qué humanidad hay?.

 ¿Por qué es importante el rostro de una madre?

Porque en el rostro de una madre nos reconocemos, vemos parte de nuestra vida; pasado y futuro se miran. Se reconocen mutuamente. Nos hace ser consciente de nuestra frugalidad pero también de esperanza de futuro. En el recién nacido nos reconocemos y todo lo damos por bueno.

 Mahler, en su Canción del lamento, y Rachmáninov, en su Concierto para Piano nº 2, para buscar la belleza en la música tras la adversidad recurrían a la capacidad del asombro. Mahler leía innumerables partituras y devoraba la gran literatura clásica y romántica de Goethe, nos cuenta Henry-Louis.

Goethe es todo, es el maestro de generaciones enteras, tiene una mente totalizante, consigue comprender el mundo desde todos los puntos de vista. Es un gran poeta, novelista, ensayista, crítico del arte. No es exactamente romántico, está más cerca de la Ilustración. Describe muy bien los sentimientos humanos y fue fuente de inspiración para los músicos, como forma de eternidad.

 La guerra no es una perversión de la mente humana para perturbar al enemigo; son madres e hijos que sufren. Se ritualiza la guerra.

¿Siempre se exilian los mejores?

La tragedia es igual para todos pero cuando hay que reconstruir el país echamos de menos a las personas más talentosas. Aun así, no podemos dejar de apiadarnos de las clases menores, de la gente que no puede defenderse por sí misma, esa es otra forma de exterminio.

 Baudelaire se refleja a sí mismo en la música de Wagner, como la persona que ha recuperado el espíritu griego de la tragedia.

Hay una carta que le dirige a Wagner, sin respuesta. Como poeta rupturista bebe del pensamiento griego de la tragedia, un romanticismo negro de la magia. Él marcó la poesía del futuro con raíces profundas.

¿Qué es morir acompañado en el pensamiento?

Todos morimos en solitario. Tolstoi, en su novela La muerte de Ivan Ilich, nos permite ver el último pensamiento del que muere. Cuando se tiene el nombre de otra persona en los labios no se muere solo. Don Quijote no muere en realidad, quien lo hace es Alfonso Quijano, con ese punto de magia y las palabras exageradas que hacen pensar si está loco todavía. Sin embargo, de Don Quijote no hay rastro al final. De haber muerto lo habría hecho acompañado de Dulcinea en su pensamiento.

 “Voy al Hades, donde, restaurada mi voz, en griego podré hablar con mis compatriotas para toda la eternidad”, son palabras imaginadas de Cavafis.

El alma que muere vuelve a su patria, sigue el camino de los padres, morir es volver a la casa del Padre. El poema apócrifo que invento venera la lengua griega y es una conversión al cristianismo, a la idea de que morir es volver al origen: la lengua griega. Así se cumple el círculo, el punto de origen y del final es el mismo. Como en Ondina, de Ravel, poema musical del eterno retorno.“Nuestras vidas son pequeñas burbujas que brillan un breve instante antes de perderse en el mar”. Pero, “Ningún instante se ha vivido en vano, ni se ha perdido para siempre, si el arte lo rescata y lo eleva”.

Consuelo Mengual @Aladas_Palabras
Un comentario en ««Hay gente que nace antes de tiempo»»
  1. Preciosa entrevista que hace Consuelo llegandoa conquistar al escritor en su alma y pensamientos.Por otro lado en mi caso no conocía a José Antonio Molina,agradezco está oportunidad para saber de el y su obra.

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