Ilustración de portada de José Cuevas
LIBRETO 2

Esta hermosa y bella portada para La Corte de Granada. Fantasía Morisca parece evocar, pues es bien patente su similitud, el Patio Árabe que, a modo de obertura, concibió el decorador Manuel Castaños a imitación del Patio de Embajadores de la Alhambra, como estancia inmediatamente anexa a la fachada monumental, obra de Pedro Cerdán, inaugurada en 1901, que oficia de portón de acceso a nuestro Real Casino de Murcia por la Calle Trapería. La romántica y sugerente ilustración, obra del asturiano José Cuevas, fue impresa algunos años antes de la realización del Patio Árabe.
Este autor de grabados, pintor y dibujante, nació en Oviedo en 1844 y falleció en Madrid hacia 1930. José Cuevas estudió en la Escuela de Bellas Artes de su ciudad natal y pronto se inició, con total aprovechamiento, en el grabado en madera y la litografía –como es fácil apreciar en esta cubierta de partitura– de la mano de sus profesores Vicente Arbiol y Laureano Gordón. En 1865 se traslada a Madrid donde iniciará su labor como colaborador de dibujante-ilustrador en la prensa gráfica capitalina. Sus aportaciones a la Ilustración Española y Americana o a otras revistas más centradas en la identidad y las tradiciones asturianas, como Ecos del Nalón o Asturias –modesta publicación editada por el Centro Asturiano en Madrid–, son de tal calidad y minuciosidad descriptiva, resultan tan exactas y precisas, que han hecho que José Cuevas sea considerado por los especialistas el dibujante y grafista asturiano más importante del siglo XIX.


Pero José Cuevas no solo es autor de esta cubierta para la Fantasía Morisca de Chapí, es también el autor de otras numerosas portadas para la edición de partituras: las zarzuelas en un acto El Barquillero de Ruperto Chapí, publicada en 1900, y Gigantes y Cabezudos del maestro murciano Manuel Fernández Caballero, publicada en 1899. Y, por reseñar alguna más, Enseñanza Libre del maestro Gerónimo Giménez, publicada en 1901. Casi todas estas zarzuelas fueron editadas por Almagro y Cía editores –que se auto publicitaban, con sello en lugar preferente en las ediciones, como proveedores de la Casa Real– y por Casa Dotésio. El Real Casino de Murcia cuenta en sus fondos con dos obras, dos partituras: El Himno Nacional de los Boers, escrito para piano; y la zarzuela en un acto El Niño de Jerez, del maestro Zavala, cuyas portadas ilustra admirablemente José Cuevas; en la primera, con la figura de un afrikáner armado ante bandera y cañón; en la segunda, es un elegante bandolero serrano el que abre la partitura editada, en esta ocasión, por Pablo Martín.
La Corte de Granada. Fantasía Morisca, del alicantino Ruperto Chapí (nacido en Villena en 1851 y fallecido en Madrid en 1909) responde a una moda musical que recorrió y se popularizó en España a finales del siglo XIX llamada Alhambrismo. Parece, así lo recoge la tradición, anclar sus raíces en dos fuentes: una, la más curiosa y divertida, hace nacer el gusto por el ambiente morisco y nazarita a raíz del baile de sociedad que se celebró en la Alhambra, en 1862, con motivo de la visita de la Reina Isabel II a Granada. Otra vincula ese gusto por lo oriental con el espíritu tardorromántico español que tenía en Andalucía sus más cercanas referencias. Aunque no podemos olvidar que estamos en un momento de reivindicación de lo hispano que se adecuaba a la exaltación de los nacionalismos en la Europa de finales del XIX.
Chapí compuso su Fantasía Morisca, según algunos musicólogos, en 1872, según otros, en 1873, para banda de música; aunque seis años más tarde realizaría una versión orquestal, cuyo estreno dirigió Tomás Bretón, que se hizo muy popular y que editó la Sociedad Anónima Casa Dotésio. El gusto por temas de inspiración oriental y morisca en Chapí no está, por tanto, lejos de la influencia que estas propuestas estéticas imponen en las artes y la literatura del momento. Ruperto Chapí incursionó varias veces en estas atmósferas musicales: La leyenda musical-poema sinfónico Los Gnomos de la Alhambra, la marcha morisca de las Cuatro piezas fáciles para piano y algunos fragmentos de sus zarzuelas, sirven, citados aquí, como ejemplo.
