Elisa Séiquer, escultora murciana

De Murcia al cielo, por Carmen Celdrán

Escultura ‘Juego de Muchachos’ de Elisa Séiquer

Elisa Séiquer nació en 1945, en el número dos de la plaza de Santa Catalina, en Murcia. Desde muy joven mostró una profunda vocación por la escultura y con tan solo 18 años organizó su primera exposición.

Su obra se nutre de diversas influencias, especialmente de dos familiares muy cercanos: su tío José Séiquer Zanón, escultor y discípulo de Benlliure, y Alejandro Séiquer, pintor animalista. También marcaron su trayectoria los artistas Jardiel y González Moreno.

Elisa estudió en la Escuela de Arte de Murcia y posteriormente en las Escuelas de Bellas Artes de Valencia y Madrid. Más tarde, junto a José María Párraga, Avellaneda y Aurelio Pérez, formó el grupo artístico Aunar.

Escultura ‘El salto’, de Elisa Séiquer

Gracias a una beca, viajó a París, donde conoció a dos figuras determinantes para su desarrollo artístico: Giacometti, con sus esculturas alargadas y expresivas, y Archipenko, escultor cubista que exploraba el volumen y los huecos.

En 1971 obtuvo el Premio Salzillo con su obra El salto.

En una entrevista, Elisa expresó su deseo de “esculpir de forma moderna, pero no abstracta”. Su amigo Párraga diría de ella: “Su arte es auténtico, su mundo va de dentro hacia fuera; su mente capta, elabora, goza y sufre”.

Su obra busca reflejar el lado más profundo y a veces pesimista de la vida. Con esa intención, organizó incluso una visita al manicomio, con el propósito de comprender y representar desde la escultura la complejidad de la enfermedad mental.

En la actualidad, la única escultura de Elisa Séiquer que se encuentra en el jardín de Isaac Peral es Juegos de muchachos. Anteriormente estuvo en el Malecón, aunque tuvo que ser retirada tras sufrir actos de vandalismo.

La escultora Elisa Séiquer fotografiada por Ángel Fernández Saura

Elisa falleció prematuramente a los 50 años. 

Fue una mujer que vivió intensamente, fiel a sus principios y a su visión del arte. Nunca se traicionó a sí misma y por eso su obra sigue siendo inmortal.

Hoy quiero hacer una petición en su memoria: que se coloque una placa conmemorativa en su casa natal, en la plaza de Santa Catalina, para que su nombre y su legado artístico permanezcan vivos en el corazón de la ciudad que la vio nacer.

Carmen Celdrán. @CarmenCeldran

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