El legado de los Peña: Hierro, camas, dragones y fútbol en Murcia

De Murcia al cielo, de Carmen Celdrán

Detalle de dragón en la Casa Peña. Foto: C. Celdrán.

Todo comenzó a finales del siglo XIX, cuando Francisco Peña Vaquero estableció en la calle Corvera una imponente fundición de hierro, que además se convirtió en la primera fábrica de camas de toda España. Este complejo industrial no solo era un motor económico, sino también el hogar de la familia. Justo detrás de la fachada principal se ubicaban las oficinas y el almacén. Hoy, de aquel esplendor solo sobrevive el frente del edificio, un vestigio que se salvó milagrosamente de la piqueta. Sin embargo, su conservación se ve empañada por elementos distorsionantes como un enjambre de cables, el rótulo de un negocio moderno, grafitis y un balcón en estado de abandono.

El árbol genealógico de la familia es clave en esta historia. Francisco Peña Vaquero contrajo matrimonio con Ascensión Mánquez, con quien tuvo dos hijos: Elvira y Magín Peña Mánquez. Este último se casaría con Dolores Torres, la madre e impulsora de la fachada con dragones, en la Plaza Belluga.

Columna en las Peceras con firma de Francisco Peña. Foto: C. Celdrán.

Hablamos, por supuesto, de la Casa Peña, popularmente conocida como la «Casa de los Dragones». Las iniciales de Dolores Torres, «D.T.», coronan la parte superior del edificio, pero los dragones no son los únicos protagonistas de esta joya arquitectónica diseñada por Joaquín Dicenta. La puerta principal, es custodiada por un león que vigila el paso del tiempo junto con otras figuras. También destaca el conjunto escultórico de Nicolás Martínez Ramón titulado «El robo del nido», que representa la dramática escena de un niño siendo picado por un águila.

El legado continuó con el hijo de Magín y Dolores, Magín Peña Torres. Fue un hombre polifacético y comprometido con el progreso de Murcia. No solo colaboró en iniciativas tan relevantes como la implantación del tranvía, sino que también fue un importante mecenas del Real Murcia, llegando a ser su segundo presidente en la historia.

Casa Peña. Foto: C. Celdrán.

La huella de la fundición Peña se extiende por toda la ciudad. Las robustas columnas de hierro en la fachada principal del Real Casino de Murcia llevan su firma, así como las elegantes verjas del jardín de Floridablanca, la Estación del Carmen y las del jardín de Viudes, entre otros muchos trabajos que demuestran su maestría.

Por si todo esto fuera poco, la familia nos dejó también un último y perdurable testimonio de su oficio: su panteón en el cementerio de Nuestro Padre Jesús. Se trata de un singular y majestuoso monumento funerario de ocho metros de altura, forjado completamente en hierro. En él descansa Francisco Peña Vaquero, cuyo rostro, inmortalizado en un medallón, preside la estructura junto a los símbolos de su profesión: el yunque y el martillo. Un final monumental para una familia que moldeó, literalmente, parte de la historia de Murcia.

Carmen Celdrán. @CarmenCeldran
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