El canal de Panamá, tumba de gallegos 

110 años de historia

Lugares con historia, por Leandro Madrid S.

El 15 de agosto se cumplen 110 años de la inauguración del canal de Panamá, que une los océanos Atlántico y Pacífico. Ese día de 1914, el barco Ancón, estadounidense, fue el primero en atravesar sus 82 km de canales, esclusas y el lago Gatún. La celebración fue pobre por la I Guerra Mundial y la muerte del papa Pio X.

El imperialismo estadounidense que, con la supuesta autodestrucción del Maine, se había apoderado de Cuba, obligó a Colombia a dar la independencia a su provincia de Panamá, donde se construía el canal bajo su “amparo y protección”. Sin embargo, los primitivos habitantes americanos ya tenían la idea de comunicar las dos orillas de los océanos. Hernán Cortés y otros virreyes posteriores estudiaron la posibilidad, pero la orografía lo impedía. 

En el siglo XIX, el Barón Humboldt preparó un proyecto de excavación en la parte más estrecha del istmo, pero no pudo hacerlo realidad. El ingeniero Lesseps, famoso por su obra del Canal de Suez quería horadar la montaña, pero Eiffel opinaba que tendrían que hacer esclusas para salvar los metros de desnivel. 

El canal comenzó a construirse en 1880 por Lesseps y una compañía francesa, pero un terremoto dos años después destrozó las obras, aunque pronto se retomaron. Problemas políticos y económicos hicieron que dimitiera en 1888. Le sucede Barilla que, con dirigentes panameños, quiere un acuerdo con EE.UU. Colombia se opone, pero pronto llega la revolución con el apoyo estadounidense y Colombia cede. En 1903, Panamá se convierte en república y, pocos días después, Barilla cede el canal a los estadounidenses con 8 km de terreno a cada lado en soberanía. 

Durante 10 años, EE. UU hace realidad el canal. Son los más interesados económicamente. El nuevo ingeniero jefe es el Sr. Stevens, que aprovecha lo que había construido, pero había que hacer nuevas estructuras en varios tramos. Con el río Chagres cerrando su salida natural, se crea el lago artificial Gatún. 

Era un sueño que se hacía realidad. Acortaba varios días la navegación, beneficiando al comercio mundial con grandes resultados económicos. En esta ocasión, quiero recordar a aquellos trabajadores españoles, la mayoría gallegos, que contribuyeron a su construcción, algunos pagando con su vida. Los trabajadores vivían “libremente secuestrados”, con escasas medidas de higiene y con enfermedades como la malaria y el cólera. 

Para controlar las enfermedades, el Dr. W. Gougas y su equipo se esfuerzan al máximo, pero es difícil luchar contra las inclemencias. El presidente Roosevelt visita la zona y “soluciona” el problema de la mano de obra pidiendo más gallegos para la construcción. Se calcula que murieron cerca de mil gallegos y otros cientos se establecieron en aquellas tierras.

Sean estas palabras una oración para los que dieron su vida en el canal, especialmente los españoles “gallegos”. 

Leandro Madrid S. Ldo. en Historia del Arte.

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