Edad Media en la Región de Murcia

Huellas de nuestro pasado, por Joaquín Pérez Egea

Castillo de Xiquena (Lorca).

La Edad Media en la Península Ibérica se inició con el reino visigodo y estuvo marcada por la rápida conquista islámica del territorio. La actual Región de Murcia estuvo bajo dominio musulmán entre 713 y 1243, pasando después a formar parte de la Corona de Castilla.

María Martínez, catedrática de Historia Medieval de la Universidad de Murcia, destacó cómo el reino visigodo, aunque fue siempre inestable, “creó la idea unitaria de España, que fue el fundamento ideológico reinventado por los reinos cristianos medievales”. En 713, tras la “conquista bereber dirigida por una cúpula árabe”, se firmó el Pacto de Tudmir que creó, sin lucha, una cora musulmana en el sudeste peninsular.

La rivalidad entre clanes árabes y bereberes generó una rebelión, que obligó al califa de Damasco, en 741, a enviar tropas sirias y egipcias, que, en parte, se asentaron en el valle del Segura. En el siglo IX, “el emir omeya Abd al-Rahman II, para consolidar un estado centralizado e islamizado” creó nuevas ciudades, como la que fundada el año 825 con el nombre de Mursiya.

Basílica visigoda del Tolmo de Minateda.

Julio Navarro Palazón, Investigador Científico del CSIC, adscrito a la Escuela de Estudios Árabes de Granada, arqueólogo y profesor, indicó que “una fundación oficial como Murcia, debió estar fortificada desde su inicio”. También estuvieron amuralladas Lorca, Orihuela, Caravaca, Cehegín, Jumilla, Siyasa (Cieza), Aledo, Moratalla y Alhama.

Alrededor de la ciudad, las élites fundaron almunias “diseñadas por igual como explotaciones agrícolas y como espacios dedicados a la ostentación y al placer”. La de Monteagudo, con el palacio del Castillejo, y la de la Asomada, con el palacio del Portazgo, sufrieron una gran transformación “a mediados del siglo XII, cuando la ciudad de Murcia se convierte en sede de un estado musulmán autónomo (emirato), con Ibn Mardanís a la cabeza”.

Para Jorge A. Eiroa, Profesor Titular de Historia Medieval de la Universidad de Murcia y arqueólogo, “con árabes y bereberes llegó una nueva forma de entender la relación del hombre y el medio”. Socialmente, había una oligarquía árabe dirigente, encabezada en Murcia por los Banu Tahir y los Banu Jattab.

Tras las primeras taifas, “los almorávides, entre 1091 y 1145, son los que convierten a Murcia en una gran capital andalusí, con una topografía del poder que no va a perder nunca”, con la gran mezquita Aljama y la ciudad palatina de Al-Dar al-Sugra, (Santa Clara). “Ibn Mardanis mantuvo y profundizó ese impulso” durante su dominio de Xarq Al-Ándalus (1147 – 1172), hasta la llegada de los almohades.

Francisco Veas Arteseros, investigador y Profesor Titular de Historia Medieval de la Universidad de Murcia señaló que, tras las Navas de Tolosa, en 1212, Ibn Hud dominó el sureste peninsular, “la última vez en la que Murcia tuvo protagonismo peninsular”. En 1243 se firmó el Tratado de Alcaraz, que convirtió el Reino de Murcia en protectorado castellano y en 1264 se produjo la rebelión mudéjar, tras la que Jaime I de Aragón “restableció el orden castellano”, seguido de una masiva emigración musulmana. 

“El testamento de Alfonso X fue un disparate” y su hijo Sancho IV, utilizó el Reino de Murcia en varias ocasiones como moneda de cambio. Jaime II de Aragón invadió el reino en 1295, pero las circunstancias se fueron tornando favorables a Fernando IV de Castilla y “en 1305 se firmó el Tratado de Elche, que dividía el territorio murciano y asignaba a Aragón la gobernación de Orihuela”.

Tal como señaló María José Cañizares Gómez, profesora de Historia Medieval de la Universidad de Alicante, la diócesis de Cartagena fue restaurada en 1250 “mediante la bula Spiritus Exultante del papa Inocencio IV”. Pedro Gallego, confesor del infante Alfonso, fue su primer obispo y poco después se produjo el polémico traslado de la sede a Murcia, aunque “no se conoce actualmente ningún documento vaticano que autorice o confirme este traslado”.

Símbolos de la Corona de Aragón en la catedral de Orihuela.

Tras la división del reino en 1305 “la diócesis mantuvo sus límites territoriales”, convirtiéndose en internacional, lo que dio lugar a problemas jurisdiccionales y de competencias desde el siglo XIV al XVI, con un esfuerzo impresionante en diplomacia. Finalmente, en 1564, por motivos ajenos a todas las reivindicaciones anteriores, el papa Pio IV aprobó la división de la diócesis.

Carlos Espí Forcén, Profesor Titular de Historia del Arte de la Universidad de Murcia e investigador, destacó como visitas obligadas de arte medieval, de época visigoda, los yacimientos de Begastri (Cehegín) y Villaricos (Mula), la basílica del Llano del Olivar (Algezares), los restos de la basílica de Minateda (Hellín) y sus museos asociados.

Del periodo musulmán, siglos XII y XIII, en Murcia el oratorio del Alcázar Mayor, en San Juan de Dios, Madina Mursiya en Santa Eulalia, el palacio mardanisí y hudí en Santa Clara la Real, los tramos de muralla conocidos y el Castillejo de Monteagudo; en Lorca Ntra. Sra. de la Huertas y en Cieza el poblado de Siyasa y su museo.

Del medievo cristiano, siglos XIV y XV, la catedral de Murcia, con la capilla de los Vélez y los retablos de Bernabé de Módena “una joya del arte italiano del Trecento”, la arquería de Santa Clara la Real, las iglesias góticas de Orihuela, la de Santiago de Villena, el castillo de Xiquena y en Lorca las torres Alfonsina y del Espolón, y “la judería y su sinagoga, un conjunto artístico único”.

En los próximos números de RCMagazine, tras conocer el convulso periodo de transición, nos adentraremos en la Edad Moderna, con el Reino de Murcia integrado en la dinámica de la monarquía hispánica.

Joaquín Pérez Egea
Joaquín Pérez Egea

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