Carta de la directora #87

Diosa

Estimados lectores de RCMAGAZINE:

Mayo tiene algo de experimento social en el que todo sucede a la vez y con cierta falta de coordinación. Uno no sabe si comprarse un antihistamínico o un traje de lino, si quedarse a vivir en una terraza o pedir asilo político en un lugar donde el sol achicharre menos. Y, sin embargo, en medio de ese pequeño caos ocurre algo interesante: reaparecen los rituales, el lujo de la tradición. 

Para una servidora, que tiene la suerte de ser caravaqueña, el lujo es el olor a piel de caballo y a seda bordada con hilos de oro. Luego está Murcia, que en primavera decide no quedarse atrás. El Bando de la Huerta es una de esas cosas que no se explican bien: o te metes o te quedas fuera mirando, que es una forma bastante triste de estar.

Y, en paralelo, proponemos otra forma de acercarse a ese legado en la exposición Ilustrar la música. Las partituras más bellas del Real Casino de Murcia. Aquí la tradición adopta un gesto más contenido, pero no por ello menos elocuente. Las partituras ilustradas nos recuerdan la capacidad de descubrir que la música puede, además, verse.

Mayo seguirá a lo suyo. Desordenado, brillante, un poco exagerado. Nosotros también. Pero, si en medio de todo ese ruido encuentran un momento para entrar, mirar una partitura como quien escucha o, simplemente pasear por nuestros pasillos buscando algo de paz y fresco, quizá todo encuentre su sitio. O al menos lo parezca, que ya es bastante.

Que disfruten de este número. 

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