SPLIT, LA JOYA DEL ADRIÁTICO

VIAJES. EL TROTAMUNDOS DEL CASINO. Por Eliseo Gómez Bleda.

Split es una bellísima ciudad que nos invita a realizar un viaje en el tiempo, trasladándonos hasta la época romana. Es la segunda ciudad de Croacia, después de Zagreb, su  capital. Está situada en una pequeña península al sur del país y, aunque no es muy conocida, es uno de los destinos más importantes del Mediterráneo debido a su riqueza monumental. Cuando la visité me llevé una gran sorpresa. Indudablemente fue la ciudad que más me impactó del viaje a Croacia y, desde luego, merece un reportaje para ella sola.

Split de noche

Al llegar a la ciudad, lo primero que buscamos con la mirada, por todos los sitios, es el famoso Palacio de Diocleciano, pero no logramos verlo. La gran sorpresa, es que sin darnos cuenta estábamos ya dentro del palacio. Es una ciudad que a primera vista enamora y encanta. Prácticamente todo el centro de la ciudad de Split lo ocupa el palacio de Diocleciano, unos 30.000 m2.

Prácticamente todo el centro de la ciudad de Split lo ocupa el Palacio de Diocleciano, con unos 30.000 metros cuadrados

Pero, como os dije, lo sorprendente es que casi todas las construcciones del centro histórico se hicieron utilizando como base las murallas del palacio, por lo que dependiendo de quién invadía la ciudad, variaba el estilo de construcción. Así que podemos ver en el palacio los estilos romano, renacentista, veneciano y persa.

Puerta norte del Palacio Diocleciano.

El emperador de Roma Cayo Aurelio Valerio Diocleciano Augusto lo mandó construir en el siglo IV d.C. para su futuro retiro, ya que nació en Solin, a unos pocos kilómetros de allí. En la actualidad es quizás la obra más importante de la antigua Roma y es considerada Patrimonio de la Humanidad.

Su construcción se realizó con piedra caliza blanca de la mejor calidad que existe y tiene rincones muy famosos como su peristilo monumental, uno de los patios históricos más famosos del mundo.

Su mar está sembrado de pequeñas islas, por eso a Croacia la llaman «El país de las mil islas».

En el interior del palacio encontramos: la plaza con su columnata, el templo de Júpiter, el vestíbulo del palacio original y los restos del mausoleo de Diocleciano, que ahora son la Catedral de Split.

En los subterráneos y en los alrededores del palacio, se grabaron muchas escenas de la popular serie Juego de Tronos. Hay tours específicos para recorrer los lugares utilizados para su filmación.

Dentro de las murallas nos perdemos por sus estrechas callejuelas, llenas de tiendas y bares. Una de estas calles es la considerada como la más estrecha del mundo, llamada “Pusti me da Prodjem”, que significa “déjame pasar”. Mide 57 cm de ancho, solo puede pasar una persona. Mi impresión tras la visita al centro histórico, que realmente es el palacio en sí, es que es fascinante.

La mejor época para visitar Split es sin duda en los meses de mayo y septiembre, porque es cuando la temperatura es más agradable. En verano hace muchísimo calor y, además, los propios habitantes de la ciudad nos contaron que las playas y toda la costa están saturadas de gente. En invierno hace mucho frío y llueve. Yo fui a mediados de octubre y no había demasiados turistas.

Para ir hasta Split lo ideal es coger un vuelo directo de Iberia desde Madrid y alquilar a la llegada un coche para poder movernos por los alrededores, que son maravillosos. Las ciudades más cercanas que no nos podemos perder son Trogir (30 km), Sibenik (88 km) y Zadar (160 km). Realmente espectaculares.

Sibenik.

Si queremos ir mucho más lejos, podemos madrugar y llegar hasta Dubrovnik (230 km), la otra belleza del Adriático, aunque, quizás, esta ciudad por sí sola ya merezca un viaje exclusivo.

Lo que nos sorprenderá si miramos al mar es que está sembrado por todos lados de pequeñas islas, por eso a Croacia le llaman “el país de las mil islas”. Si tenéis tiempo, también es muy agradable darse un paseo en algún barquito por la costa o hacer una excursión de un día a la isla Hvar y la Gruta Azul, que es una gran formación rocosa en medio del mar. Se visita en lancha y ofrece un espectáculo visual maravilloso.

Os voy a recomendar dos hoteles ideales. El primero está un poco alejado del centro, en la playa: el Hotel  Meridiem Lav. Me encantó, estuve alojado en él y fenomenal. Hay autobuses que te llevan al centro. El segundo es el Júpiter Heritage, en la zona histórica, al lado del palacio.

Las comidas típicas de Split siempre comienzan con un chupito de licor de hierbas o de uva, típicos de Dalmacia, para abrir el apetito. Seguidamente los entrantes suelen ser jamón, chorizo, queso en aceite y unas aceitunas negras. También sirven un “brodetto”, que es una sopa de pescado servido con polenta. Y, para finalizar, pescado a la plancha o pulpo asado. De postre unos buñuelos típicos de Dalmacia y la tarta Makaran o Kastel.

Hay abundante oferta gastronómica. Dos buenos restaurantes son el Portofino y el Ciri-Biri-Bela.

En la calle Majstora Jurja encontraremos mucha animación y ambiente para tomar una copa. Mi sitio preferido es la terraza del “Riva”. El precioso paseo marítimo, que está lleno de edificios renacentistas, es una pasada.

Seguimos visitando Split. Vamos ahora a contemplar la famosa plaza del Peristilo, que como ya os he dicho es la joya de la corona del palacio. Es rectangular y en tres de sus lados tiene columnas de capiteles corintios. En el lado este vemos el mausoleo y la catedral de Split; en el sur el pórtico de entrada al palacio; y en el lado oeste el templo de Júpiter. Por la noche está muy animada y la gente se sienta en las escaleras de la plaza para tomar algo y escuchar música en directo.

La ciudad tiene cuatro puertas impresionantes para entrar en ella: la Puerta de Bronce, que se usaba para pasar los alimentos desde los subterráneos; la Puerta de Hierro, que es la única que se usó ininterrumpidamente y que  tiene un reloj que marca 24 números en vez de los 12 habituales; la Puerta de Plata, que tenía dos torres octogonales y que estuvo cerrada desde la Edad Media hasta el año 1952; y la Puerta de Oro, que es la más importante de todas, ya que solo podían acceder por ella el emperador y su familia.

Junto a la Puerta de Oro está la famosa estatua de Gregorio de Nin, obispo que se enfrentó al Papa y logró (en el año  926), que los oficios religiosos se hicieran en la lengua nacional. Según la leyenda tocar el pie izquierdo de la estatua de Gregorio de Nin da muy buena suerte. Como veréis esta desgastada, la toca todo el mundo.

En nuestro paseo por el interior del palacio vimos algo que nos sorprendió. De pronto, en alguna pequeña plaza o callecita estrecha, un grupo de cinco o seis cantantes entonan algunas canciones típicas de la ciudad, sin ningún tipo de instrumento musical, es decir, “a cappella”. Estos grupos se denominan “Klapa” (grupo de amigos) en croata.

La catedral de Split es la más pequeña del mundo y fue la más antigua de Europa en constituirse como catedral

La catedral de Split, llamada de San Domnius o San Duje, también se encuentra en el conjunto monumental del palacio, anteriormente fue el mausoleo de Diocleciano, pero a mediados del siglo VII, se convirtió en catedral. Llama la atención que Diocleciano fue un gran perseguidor de los cristianos y que su tumba se convirtiera en catedral.

Catedral de San Duje.

Como curiosidad, la catedral de Split es la más pequeña del mundo y fue la más antigua de Europa en constituirse como catedral. El campanario tiene una altura de 57 metros. Es el edificio medieval dálmata más auténtico, construido en el siglo XIII. Merece la pena subir sus escaleras para divisar una gran vista de la ciudad.

Inspirada en la Plaza de San Marcos de Venecia, la plaza veneciana de la República está al lado del paseo marítimo Riva. Es el principal centro de reunión de la ciudad. En ella se realizan habitualmente conciertos y actuaciones.

Justo al lado de la Plaza de la República se encuentra el mercado del pescado llamado “Ribarnica”. Es un interesante monumento arquitectónico, construido hace más de 120 años, en estilo Art Nouveau. Es muy pequeño, pero podremos ver todas las clases de pescado que se pescan en el Mar Adriático. Además, como curiosidad, no hay ni una sola mosca, porque está construido cerca de un balneario y el fuerte olor a azufre, al parecer, repele a las moscas.

Plaza del pescado.

Croacia forma parte de la Unión Europea, pero aun no   pertenece a la zona Schengen, ni tampoco adoptó el euro. Ambas cosas se producirán los próximos años, pero con el DNI podemos visitar el  país.

Su moneda actual es la “Kuna”, 1 euro equivale a unas 7,5 Kunas. En bastantes comercios nos aceptarán los euros, pero no siempre lo harán, por lo que tendremos que cambiar al llegar a Split o sacar de los cajeros.

Aquí finaliza el relato de un viaje que me encantó y una ciudad que me sorprendió, haciéndome volver a otra época. Espero que cuando la visitéis os guste tanto como me gusto a mí. ¡Buen viaje, amigos!

RECOMENDACIONES DE ELISEO

  • Sentarse y tomar algo en el paseo marítimo Riva
  • Hacer el tour de Juego de Tronos
  • Visitar Trogir y Sibenik
  • Escuchar el “klapa” (a Cappella), en el Palacio
  • Dar un paseo por las islas cercanas
Klapa (Cantantes a cappella).
Eliseo Gómez Bleda.
3 comentarios en «SPLIT, LA JOYA DEL ADRIÁTICO»
  1. La descripción es genial hasta el punto de recordar rincones olvidados y volver a vivirlos ha sido una gran sorpresa.
    No dejes nunca de deleitarnos con tus maravillosos viajes.

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