760 años: Jaime, Alfonso y Violante 

Salud en el Antropoceno, por María Trinidad Herrero

Miniatura del Tumbo de Toxos Outos (c. 1289), representando a Alfonso X de Castilla, Violante de Aragón y Fernando de la Cerda. Wikimedia Commons.

Hace 760 años, el 2 de febrero de 1266, el Reino de Murcia se incorporó definitivamente a la Corona de Castilla. Sin embargo, no fue una hazaña del rey Alfonso X quien antes, el 1 de mayo de 1243, como infante castellano, había conseguido la rendición de la plaza a través de pactos, sin derramar sangre.

Durante esos 23 años, y especialmente desde 1264, lo preocupante fueron las numerosas y peligrosas revueltas mudéjares contra Castilla, hasta el punto de que si caía Murcia, peligrarían Córdoba, Sevilla y los territorios de la cuenca del Tajo, existiendo la posibilidad de que llegaran a Valencia. Por ello, Jaime I de Aragón, el conquistador, tras la llamada desesperada de su hija, doña Violante de Aragón, a la sazón esposa de Alfonso X, decidió actuar. De hecho, se ha popularizado la frase atribuida al rey aragonés de “Salvemos Murcia para que se salve Castilla, y Castilla para que se salve España”.

Como para Jaime I la plaza murciana era estratégica, durante el mes de enero de 1266, desde Orihuela, asedió a la ciudad de Murcia. El poderío aragonés era tan evidente que Murcia capituló el 2 de febrero de ese mismo año y, concidiendo con la fecha de su propio cumpleaños, don Jaime I entró en la ciudad, en procesión con la Virgen, como lo cuenta él mismo en El Libro de los hechos. Devoto de Santa María, le consagró la mezquita, activó el culto de una imagen mariana del siglo XIII, de origen románico, aparecida en los arrabales musulmanes de la Arrixaca, y se le construyó una ermita. La Virgen de la Arrixaca se convirtió en la patrona del reino de Murcia hasta el siglo XVIII, en el que se estableció a la Virgen de la Fuensanta como patrona de la ciudad.

Los acuerdos con los habitantes locales dividieron la ciudad en dos, una cristiana con la catedral (la mezquita sacralizada) y otra musulmana, en el arrabal, dónde construyeron varias mezquitas. Asimismo, los musulmanes podrían seguir viviendo en Murcia, manteniendo su religión y siendo únicamente juzgados por leyes árabes. No obstante, muchos mudéjares, incluidos intelectuales como Mohamed ibn Ahmed Abubequer Al-Ricoti, abandonaron la ciudad hacia destinos más propicios y Murcia fue repoblada con colonos procedentes de Aragón y de Castilla.

Pero se habla de los dos reyes y poco de Violante. Esta reina fue una gran mujer de genio cárpato heredado de su madre, Violante de Hungría. La consorte de Alfonso X fue enérgica, con criterio político y patrocinadora de la cultura. Junto a San Raimundo Peñafort , influyente en la corte de su padre, contribuyó para instalar a los dominicos en Murcia, quienes recuperaron la estela dejada en Murcia por Al-Ricoti y, cuando el 6 de abril de 1272, el rey sabio les concedió huertas y casas en la Arrixaca para construir el Convento de Santo Domingo el Real, fundaron el Studiorum Generale, origen de la universidad cristiana. 

Este 2 de febrero celebraremos el cumpleaños de Jaime I y los 760 años de la conquista definitiva de la ciudad de Murcia.

María Trinidad Herrero.

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