Seres montañosos y mutantes 

Plumas cruzadas, por Rosalía Ortiz

Fernanda Trías. Foto de Getty.

Ante la desolación que le provoca la inmensidad del río Amazonas, Javier Reverte infiere que solo habrá una sonrisa triunfante, la de la humanidad ante el desierto o la de la selva frente a la extinción humana. Ambas imágenes, sugerentes a la par que inquietantes, han sido exploradas en las páginas de nuestras literaturas, cobrando mayor relevancia en el siglo XXI. 

Disciplinas como las Humanidades Ambientales y la Ecocrítica analizan el vínculo entre las personas y el entorno natural. Dicha relación es abordada en las letras hispánicas desde perspectivas diversas, siendo paradigmáticas las dos que cruzaremos hoy: la novela El monte de las furias (2025), Premio Sor Juana Inés de la Cruz, de la escritora uruguaya Fernanda Trías (1976) y la colección de cuentos El comienzo del paraíso (2025), del autor boliviano Edmundo Paz Soldán (1967). 

Por un lado, la escritora uruguaya Fernanda Trías (1976) imagina en El monte de las furias (2025) una conexión interdependiente entre la narradora —a la que llamarán “la montañera” porque se dedica a cuidar los cercos eléctricos que protegen la montaña— y la montaña misma; conexión que se insinúa en la silueta de la portada de la obra. 

Esta mujer confiesa que no vive en la montaña sino con ella, lo que se traduce en una suerte de equiparación con este accidente geográfico: ambas son seres estáticos, pues la montaña no viaja, “excepto cuando el viento se lleva hojas y tierra, o cuando las semillas llegan en la panza de los animales”, y ella tampoco, salvo cuando piensa. 

Además, en el momento en el que empiezan a aparecer cuerpos muertos por la zona, la mujer espera que la montaña le diga qué debe hacer, pero no saber leer ni interpretar las señales que la tierra le envía. De esta manera se plasma una de las claves de esta novela: el lenguaje de la naturaleza es secreto e incomprensible para el homo sapiens, pues el idioma humano carece del vocabulario y de la sintaxis requerida para describir los sentimientos de las plantas. “Para describir, por ejemplo, el sentimiento de respeto y alegría que es girar siempre en busca del sol, inclinándose hacia la luz”. 

 Edmundo Paz Soldán. Foto de Liliana Colanzi

Muy distinta es la atmósfera que propone Edmundo Paz Soldán en El comienzo del paraíso (2025). Los protagonistas de los nueve relatos que componen este libro ya no viven con la naturaleza, sino que son absorbidos por ella y por los seres que la pueblan. En estos cuentos, el medio se transforma en un organismo híbrido e imprevisible, resultado de experimentos provocados por la mano humana e incluso de las mutaciones que conforman la portada del volumen, visibles en la cuarta imagen. Así, un piloto de guerra es tomado por el pantano o unos trabajadores del Planetario son atacados por las arañas fluorescentes de una exposición de bio-arte transgénico. 

La frontera entre lo natural y lo artificial se difumina, y los personajes se mueven en un territorio donde la vida parece haber adoptado nuevas lógicas. En ese sentido, destaca la tortuga que vibra y atrae hacia su caparazón todo tipo de seres vivos, atendida por la veterinaria Rossy, quien tiene un chip implantado en la superficie de su cerebro y se comunica a través de su móvil. Otra verbigracia reseñable es la investigación de la misteriosa muerte de unos trabajadores en el planeta minero realizada por seres robóticos, actualizados por la IA del complejo.

En suma, la naturaleza que se dibuja en la novela y los cuentos aquí presentados es un agente que interpela, transforma o incluso desborda a todos los seres vivos que la habitan. Nuestra relación con el entorno natural es tan esencial como compleja, pero debemos cuidarla y evitar que los locus amoenus sean de basura.

Y quizá, en un tiempo en el que lo artificial se integra cada vez más en nuestras vidas, convenga preguntarnos qué nuevas formas de convivencia surgirán entre lo humano, lo natural y lo tecnológico. ¿Seremos seres digitales? 

Rosalía Ortiz Jiménez Filóloga hispánica y coordinadora del Club de Lectura
Rosalía Ortiz Jiménez
Filóloga hispánica y coordinadora del Club de Lectura

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