ILUSTRAR LA MÚSICA

Las partituras más bellas del Real Casino de Murcia

EXPOSICIÓN, por Ángela M. Torralba

Las partituras no solo se escuchan, también se miran. Ilustrar la música nace de ese eco: el de las partituras que el Real Casino de Murcia fue reuniendo en los siglos XIX y XX y que hoy, tras su catalogación y digitalización, encuentran nueva vida en su archivo. En ellas no solo habita la melodía, también la tinta, el trazo, la intención estética de otra época. Rafael Fresneda y Pedro Manzano comisarían esta exposición como quien abre un viejo piano y descubre que aún late. En esta entrevista nos cuentan qué vamos a encontrarnos en ella.

¿Qué nos vamos a encontrar en esta nueva exposición?

Una selección de las ilustraciones con las que diferentes artistas embellecieron las cubiertas de las partituras más populares interpretadas y bailadas en el Casino, esencialmente a finales del siglo XIX y primer cuarto del siglo XX, muchas de ellas de estética modernista y decó.

¿Cómo y cuándo se toma conciencia del valor patrimonial de estas partituras dentro del archivo del Casino?

La música ha sido una seña de identidad del Casino que, desde su origen, contó con un profesional para amenizar las veladas del salón de baile. Desde 1897 la Sociedad comenzó a adquirir y conservar las partituras que hoy forman parte de nuestro legado. La actual Junta Directiva decidió el pasado año catalogar, digitalizar y difundir este excepcional patrimonio, en cuya descripción ha colaborado el Conservatorio Superior de Música.

¿De qué volumen documental estamos hablando y en qué estado de conservación se encontraban antes de su clasificación?

Nos hemos centrado en unas 300 partituras con cubiertas ilustradas, y en 24 revistas musicales, que han generado un total de 3.850 imágenes digitales de alta calidad en tres formatos: JPEG, PDF y TIFF. El estado de conservación de los originales, pese a no estar encuadernados, es en general óptimo. El fondo musical del Casino está compuesto también por otras muchas partituras reunidas en volúmenes encuadernados que carecen de ilustraciones.

¿Qué nos dicen estas partituras sobre la vida social y cultural del Real Casino a finales del siglo XIX y comienzos del XX?

Nos hablan de los gustos musicales de la exclusiva sociedad burguesa en la Murcia de entre siglos. Nos señalan también la música que sonaba en los bailes de salón organizados en el Casino: valses, fox trot, tangos, chotis, pasodobles… y, por supuesto, nos detallan la música clásica que se interpretaba de los compositores más reconocidos: Beethoven, Albéniz, Falla… y de los murcianos Fernández Caballero, Pérez Casas, Emilio Ramírez y Muñoz Pedrera.

"Nos hemos centrado en unas 300 partituras con cubiertas ilustradas, y en 24 revistas musicales"

¿Algunas partituras de la exposición han sido publicadas en la sección ‘Pabellón de Música’ de RCMAGAZINE?

Sí, se publican en la revista con la idea de que esos artículos, firmados por Pedro Manzano, sirvieran de muestrario de la riqueza documental y cultural que atesora el Casino. Asimismo, se pretendía poner de manifiesto que las partituras no solo son ejemplo del tipo de música compuesta durante unos años, sino también el reflejo de una estética gráfica y artística que se desarrolló, sobre todo, en el posmodernismo y el decó.

"Nos hablan de los gustos musicales de la exclusiva sociedad burguesa en la Murcia de entre siglos"

¿Cómo ha sido el proceso técnico de clasificación y digitalización junto al Conservatorio Manuel Massotti?

El proceso de catalogación se ha llevado a cabo por un equipo del Conservatorio dirigido por el catedrático Juan Francisco Murcia. Su rigurosa labor ha permitido datar algunas partituras sin fechar e identificar el autor de otras sin firmar. En la digitalización, el archivero Juan Luis Albentosa ha empleado un escáner capaz de reproducir los documentos en alta calidad siguiendo las directrices del Ministerio de Cultura y de acuerdo con las recomendaciones internacionales.

¿Se han encontrado anotaciones, dedicatorias o marcas que aporten información sobre quién las interpretaba o en qué ocasiones?

Hay una partitura manuscrita titulada ‘El Congresillo’, en cuya portada se indica que es un himno dedicado a la juventud compuesto en 1909 por el bachiller Antonio García Morell (letra) y el abogado Juan de Aguilar-Amat Barnuevo (música). Se trata de música para ser cantada por un coro de hombres. Su título se refiere a la sala del Casino donde se reunía la peña del mismo nombre. También el ‘Himno a Murcia’ del poeta Pedro Jara Carrillo (letra) y Emilio Ramírez, pianista oficial del Casino (música), con ilustración de Gil de Vicario, está dedicado por sus autores a “la aristocrática sociedad Casino de Murcia”. Y hay numerosos ejemplos de este tipo.

¿Qué supone, desde el punto de vista patrimonial, que este fondo esté ahora digitalizado?

Digitalizar estos documentos ha supuesto un gran avance para la conservación de los originales, que están manuscritos o impresos en soporte de papel, porque ahora para su consulta y uso se utilizan las copias digitales. Además, reproducirlos favorece su difusión, porque permite multiplicar su conocimiento y acceso. La copia digital es un nuevo recurso cultural que el Casino aprovechará para preservar el patrimonio común y ampliar nuestra memoria colectiva.

"Hay una partitura manuscrita titulada ‘El Congresillo’, en cuya portada se indica que es un himno dedicado a la juventud"

Muchas de estas piezas fueron compuestas para ser interpretadas aquí: ¿cómo influía el espacio arquitectónico en la música que se creaba o programaba?

En su mayoría son piezas musicales de salón, creadas para ser interpretadas por solistas o grupos de cámara en palacetes y mansiones, entre los que se integraban los casinos. El edificio era parte esencial de la escenografía: el espacio, el mobiliario y la decoración ayudaron a realzar las composiciones musicales. El Casino de Murcia y la música fueron parte importante en la vida de la sociedad aristocrática y burguesa de la capital, por lo que fueron frecuentes las veladas musicales y festejos en días señalados, con la música como protagonista. El salón de baile del Casino estaba equipado desde 1888 con un piano de cola y un armonio, y se convirtió en el lugar más selecto para escuchar conciertos o bailar al son de la música popular, porque ofrecía el espacio y el ambiente perfecto para cumplir con esta función social. Especial relevancia alcanzó el baile de la Candelaria.

¿Qué criterios han guiado la selección de las partituras que se mostrarán al público?

Sobre todo hemos tenido en cuenta la estética, la belleza de las ilustraciones, así como las partituras de autor murciano. Más allá del gran valor musical de estas partituras, que sin duda lo tienen, hemos querido que la muestra expositiva permita contemplar diseños y aportes gráficos, no demasiado conocidos, de relevantes artistas plásticos del panorama nacional del primer tercio del S.XX: Arturo Ballester, Brunet, Baldrich, Penagos, Vicario, Utrillo, José Cuevas, Faustino Echevarría… o del estudio fotográfico Biedma, por citar algunos autores de estas hermosas portadas.

¿Qué puede descubrir alguien que crea que “solo” va a ver documentos antiguos?

Puede descubrir cómo el arte de ilustrar con el dibujo y el arte de componer música se dan la mano para hacer más atractivas unas páginas llenas de pentagramas y notas musicales escritas en un lenguaje que necesita ser descifrado para ser oído. Las ilustraciones, mayoritariamente coloreadas, presentan de forma artística la información básica de las composiciones: título, autor, tipo de música, etc.

"Digitalizar estos documentos ha supuesto un gran avance para la conservación de los originales"

¿Hay alguna pieza especialmente significativa o emotiva dentro del conjunto?

Para el Real Casino de Murcia tienen especial relevancia las partituras manuscritas de Pedro Muñoz Pedrera, profesor del Conservatorio y músico contratado para deleitar con sus interpretaciones las tardes y noches en los salones del edificio. Sus obras ‘Ella y yo’ (chotis), ‘La carroza del Infierno’ (intermedio de zarzuela, con letra de José Selgas Ruiz), ‘Vida galante’ (rigodones para piano), ‘Andando por Murcia’ (también rigodones para piano), y ‘El Casino’ (pasodoble murciano), serán mostradas en la exposición. Pero también se exhiben otras piezas. como ‘El congresillo’, las obras de Ramírez ‘Cuadros Murcianos’ y el ‘Himno a Murcia’, la jota de ‘Las nueve de la noche’, de Fernández Caballero y Casares, o el número especial dedicado por la revista ‘Música’ al maestro Pérez Casas.

¿Cómo encaja esta iniciativa en la misión cultural actual de la institución?

La Junta Directiva vela por la conservación de todo el patrimonio de la Sociedad, y los documentos en soporte papel son la herencia más frágil que hemos recibido. Sin duda, estaban necesitados de la atención que se les ha prestado en los últimos años. Precisamente, esta exposición responde al valor que la Junta otorga a los documentos históricos y al propósito de dar a conocer el trabajo que se viene realizando.

Ángela M. Torralba Directora de RCMAGAZINE

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