MÚSICA. Álbum-Revista Musical. Número 2. 15 de enero, 1917
LIBRETO 9
Pabellón de Música, por Pedro Manzano

El compositor y director de orquesta Bartolomé Pérez Casas nació en Lorca en enero de 1873, falleciendo en Madrid en 1956. Al igual que otros músicos españoles, comenzó su carrera musical en una banda militar, la del Regimiento de Infantería de España, dirigiendo más tarde la Banda del Real Cuerpo de Alabarderos. Catedrático de armonía en el Conservatorio Superior de Música de Madrid, sería miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y primer director titular de la Orquesta Nacional.
Su suite murciana ¡A mi tierra!, compuesta para gran orquesta y publicada en 1905, marcaría un antes y un después en la música sinfónica española: una suite creada basando la orquestación en las melodías populares españolas. Dejando aparte otras obras del compositor, cabe señalar que en 1908 fue el autor de los arreglos y armonización de la Marcha real, un encargo del Rey Alfonso XIII; arreglos que han pervivido en una marcha que hoy es el Himno nacional.
Música es un álbum-revista musical que contiene artículos informativos sobre eventos musicales y los más importantes músicos del momento: Ricardo Villa, Tomás Bretón, Falla, Turina… y que, a modo de otras casas editoriales, incorpora partituras que pueden ser interpretadas en salones y círculos musicales, culturales o recreativos. Música dedicó el número 2, publicado en enero de 1917, a la destacada figura del lorquino. Un álbum, este número 2, que contaba —así constaba en el sumario— con una pieza compuesta por Pérez Casas para violín y piano: “Capricho”. Una revista que ya había hecho mención al músico murciano en su primer número.
Su suite murciana ¡A mi tierra!, compuesta para gran orquesta y publicada en 1905, marcaría un antes y un después en la música sinfónica española
Este álbum o revista musical, de 16 páginas de música y 4 de texto y grabados —se vendía al precio de 50 céntimos—, contaba con sección musical, que dirigía Jesús Aroca, y con sección literaria al cuidado de Ramírez Ángel. El álbum-revista lo editaba Artes Gráficas Mateu, con sede en el número 44 de la Calle Alcalá y talleres en el Paseo del Prado 34 de Madrid. Una casa editora —fundada por el gerundense José María Mateu en los años sesenta del siglo XIX— que era litografía y tipografía, realizaba fotograbados y encuadernaciones, estando especializada en la impresión de carteles, cromos, tricromías, obras de lujo, revistas ilustradas, folletos y catálogos, y en nimiedades, no menos lucrativas, como recordatorios, membretes, facturas y estadísticas.

Se trata de una empresa histórica vinculada a la impresión, líder en las artes gráficas españolas, que llegará hasta 2007 con el nombre comercial de Mateu Cromo. Una empresa que siempre permanecerá unida a Murcia. La Biblioteca Nacional conserva una estampa, impresa en la litografía de D. José María Mateu en 1889, que representa las pruebas del submarino Peral, el 8 de septiembre de 1888, en el arsenal de La Carraca (Cádiz), en el momento del lanzamiento de un torpedo desde el submarino y el impacto ocasionado en un navío cercano. Un cartel editado para enmarcar, de evidente conexión con los antiguos pliegos y grabados que recogen hechos de armas y vistas de puertos y ciudades, y relacionan esta estampa con la idea de lo pintoresco, lo romántico, lo exótico y, desde luego, con la moda del Grand Tour.
Música es un álbum-revista musical que contiene artículos informativos sobre eventos musicales y los más importantes músicos del momento
La revista se presentaba con elegantes portadas sujetas a idéntica estructura: en el centro de la página, la foto-retrato del personaje homenajeado en ese número, en formato cuadrado o encerrado en un óvalo —como corresponde a los modelos fotográficos de la época—; o fotos firmadas en bastantes casos —así ocurre en el número quince de Música, dedicado al maestro Pablo Luna— por Foto Estudio Biedma, con sede en Alcalá 23, que era el estudio fotográfico que solía retratar a la alta burguesía madrileña, desde miembros de la Casa Real a toreros. Fotos rodeadas de orlas y cenefas distintas en cada número, un muestrario decorativo de motivos florales o clásicos, que trasciende la estética decó tan determinante en ese momento. Música, un lujo visual que nos permite asomarnos y disfrutar de la perfección y el cuidado puesto en las publicaciones y los impresos de los primeros veinte años del siglo XX.

