Oslo

Arquitectura innovadora, museos de talla mundial y maravillosos fiordos

EL TROTAMUNDOS DEL CASINO. Por Eliseo Gómez Bleda.

Panorámica de Oslo.

Cuando visité esta ciudad, capital del reino de Noruega, me sorprendió su tranquilidad paseando por sus calles, muchas de ellas peatonales. No me parecieron ruidosas, ni con el cierto alboroto que tenemos en España.

Visitando los exteriores del Palacio Real, pude ver directamente a través de una ventana algún componente de la realeza noruega, a menos de dos metros y sin vigilancia.

El periódico The Wall Street Journal la denomina  como “la nueva capital de la tranquilidad nórdica”.

Es ideal para un viaje de unos tres días a la ciudad y después visitar sus pueblos y sus fiordos maravillosos.

Noruega está considerada como una de las mejores naciones para vivir

Los habitantes de Oslo, llamados oslenses, son gente tranquila que nos ayudará a conocer con todo detalle esta ciudad de unos 650.000 habitantes. Noruega está considerada como una de las mejores naciones para vivir y es uno de los países con mayor esperanza de vida: las mujeres, 85 años; y los hombres, 81.

Centro de Oslo.

Oslo significa en el lenguaje nórdico más antiguo “la colina de los dioses”. También fue conocida como “la ciudad de los tigres”, por su clima hostil.

Debido a la situación de Oslo, cerca del Círculo Polar Ártico, el sol dura casi todo el día en los meses de verano y, en invierno, prácticamente todos los días son oscuros. En esta época del año es cuando se produce el fenómeno de las auroras boreales.

La mejor época para viajar a estas latitudes es de mayo a septiembre, y el mes ideal es julio.

Tenemos vuelos directos desde Alicante a Oslo. Con SAS, la duración del viaje es de unas 3,45 horas. Lo ideal si queremos ver los pueblos y fiordos cercanos es alquilar un coche o también contratar una excursión.

Oslo es una ciudad llena de museos, buenos restaurantes y arte. Seguro que sus habitantes tienen dinero para todo ello. Están catalogados como los más felices del planeta, tienen el mayor fondo soberano del mundo y sus habitantes saben que no tendrán ningún problema económico en el futuro.

Los descubrimientos de petróleo y gas en el año 1970 hacen que todos sus ciudadanos tengan un gran nivel de vida.

Pero empecemos a recorrer los grandes tesoros de esta ciudad. Quizá los más destacados sean sus maravillosos museos.

Después de la apertura del Museo Nacional y el de Munch, que son los dos museos de arte más grandes de Europa, esta ciudad se ha convertido en un destino imprescindible para los aficionados al arte.

En Oslo existen más de 50 museos y, como es natural, no visitamos todos; solo algunos de los más importantes y los más curiosos.

Empezamos un pequeño recorrido por la pequeña península de Bygdoy, donde encontraremos cuatro de los museos más interesantes:

En el Museo Fram, veremos las aventuras de los exploradores noruegos en los dos polos y también un grandioso barco polar. Nos parecerá inaudito cómo los exploradores Amundsen, Scott o Fram realizaron esas hazañas sin tener la tecnología y los medios actuales. Recordad que más del 40% del territorio de Noruega está en el Círculo Polar Ártico.

En el pequeño Museo de los Barcos Vikingos disfrutamos de los descubrimientos que se realizaron en el siglo XIX de unos antiguos barcos vikingos: el Oseberg, Gokstad y el Tune, construidos entre el año 789 y el 1100, perfectamente conservados. 

El Museo del Pueblo Noruego es una exhibición de construcciones arquitectónicas noruegas desde el siglo XVI hasta ahora. Podemos ver todas las casas típicas juntas y, la verdad, es muy interesante.

El otro museo que hay en la península es el Kon-Tiki, que nos relata las expediciones que realizaron a principios del siglo XX los noruegos hasta la Polinesia; la historia de la aventura de Thor Heyerdahl, que cruzó el Pacífico a bordo de una balsa de madera.

Otros magníficos museos son la Galería Nacional, que tiene la mayor colección de pinturas y esculturas de Noruega; y también el Museo Munch, dedicado a Edvard Munch, autor de los famosos cuadros de El grito.  

Pero no solo encontraremos museos en Oslo. Hay otras muchas cosas que debemos ver, como el famoso Parque Vigeland, que es un auténtico museo al aire libre. Tiene una extensión de 32 hectáreas y más de 200 esculturas. Las más llamativas son la gran Fuente de bronce, compuesta por seis gigantes  que sujetan un cuenco donde surge el agua; el Puente de granito y el Niño enfadado. Merece la pena dar un paseo.

El neoclásico Palacio Real es la residencia de los reyes de Noruega. Podemos acceder tranquilamente a sus bellos jardines y ver el cambio de guardia todos los días a las 13:30 horas. Cuando ondea la bandera es que están los reyes en el palacio.

Ópera de Oslo.

La Ópera de Oslo es un gran edificio vanguardista y el principal centro de artes escénicas del país. Construido con mármol y cristal, a orillas del mar del Norte, su escenario  está situado a 16 metros bajo el nivel del mar. Subimos a su tejado caminando y allí nos relajamos viendo un panorama único.

El Ayuntamiento es un edificio de estilo sobrio, pero merece la pena visitarlo para ver sus espectaculares murales, que representan la historia de la ciudad. Además, aquí es donde se celebra  la entrega anual del Premio Nobel de la Paz.

Fortaleza de Akershus.

No debemos dejar de ver la Fortaleza Akershus, construcción de origen medieval que fue escenario de varias batallas. Necesitaremos al menos dos horas para visitarla, ya que tiene unos enormes salones, mazmorras y criptas donde descansan varios reyes. Aún es zona militar actualmente, pero se puede visitar.

La Catedral, conocida como la iglesia de Nuestro Salvador, es de estilo barroco. El reloj de su torre es el más antiguo de Noruega; se instaló en 1718. Es una iglesia muy austera. Merecen verse las pinturas de su techo.

Oslo es una ciudad moderna y vanguardista, pero tiene rincones como el barrio de los artistas Grüner Lokka

Oslo es una ciudad moderna y vanguardista, pero tiene rincones como el barrio de los artistas Grüner Lokka, que es interesante visitar. Situado a la orilla del río Akerselva, antiguamente fue una zona donde vivía la clase trabajadora. Aquí nació y vivió el célebre pintor noruego Edvard Munch. En el siglo XX, el barrio cambió totalmente y se llenó de grafitis, pequeñas tiendas de ropa vintage, artículos de segunda mano y músicos callejeros; el sitio ideal para pasear y tomarnos un café en el gran número de tabernas que existen.

Otra de las zonas más animadas es el barrio de Aker Brygge, lleno de bares y restaurantes de comida típica y con un precioso paseo marítimo donde sentarse en verano para disfrutar del sol.

Subimos a The Sneak Peak –una torre de cristal de 54 metros– en un ascensor, y vimos unas vistas maravillosas de la zona.

La calle principal y más famosa de Oslo es Karl Johans Gate, que va desde el Palacio Real hasta la estación de tren, pasando por el Parlamento, el Teatro Nacional y la Catedral. Tiene infinidad de tiendas y restaurantes y está muy animada siempre.

Salmón, comida típica.

La comida de Oslo se basa principalmente en la carne y el pescado, el salmón ahumado y la carne de alce o reno. La veremos en cualquier restaurante. Las comidas más típicas son:

Farikal, que es cordero cocido a fuego lento con patatas y cebollas.

Smalahove, cabeza de cordero ahumada.

Brunost, queso de cabra noruego, dulce y amargo.

Lutefisk, pescado blanco seco preparado con sosa cáustica, con guarnición de albóndigas o panceta.

Y de postre, Risgrot, que es algo parecido a nuestro arroz con leche. Se sirve caliente y con un poco de mantequilla y canela por encima.

Para beber, Aqvavit; orujo típico con sabor a anís.

Debéis tener cuidado con los precios de los restaurantes, ya que Oslo está considerada como la ciudad más cara del mundo.

Los restaurantes de cocina típica que me gustaron fueron Den Glade Gris, The Salmon y Rorbua. En este último la especialidad es un buen filete de ballena.

Para tomar unas buenas cervezas os recomiendo los bares Him Kok y la terraza del Lorry.

Tenemos que recordar, cuando visitemos Noruega, que debemos llevar Kr (coronas noruegas). El cambio aproximado es 1 euro = 10 Kr.

A la hora de hacer compras en Oslo, no olvidéis pedir la factura Tax Free para poder recuperar después el importe de los impuestos y las tasas nacionales. Una vez en el aeropuerto, podréis presentar estos recibos en la oficina de aduanas y recuperar hasta el 25% de los gastos. No es válido para los restaurantes ni los hoteles.

En cuanto a los hoteles, si queréis disfrutar de un buen hotel famoso y caro, el mejor es el Grand Hotel Oslo. Aquí es donde se alojan los ganadores del Premio Nobel de la Paz y se celebra la cena de gala.

Otros hoteles céntricos, más económicos aunque no baratos, son Scandic Victoria y el hotel Bastión.

Cerca de Oslo podemos visitar algunos pueblos que son encantadores, como Drobak, que es un lugar de ensueño, con casitas de madera, hermosos jardines y una puesta de sol interminable junto al mar. También la casa de Papá Noel, abierta todo el año.

La Ciudad Antigua de Fredrikstad es la ciudad fortificada mejor conservada de los países nórdicos: puentes levadizos, casas de madera pintadas de colores y calles adoquinadas que nos transportarán varios siglos atrás.

Casa típica.

También merece la pena –si no tenemos claustrofobia–, es ir a las minas de plata de Kongsberg, que estuvieron en marcha más de 300 años. Un viejo tren nos llevará a sus entrañas para encontrar todos sus secretos.

Noruega es sobre todo un país por descubrir. Más al norte, tenemos varias ciudades  y bellos fiordos, que son maravillosos y tendremos que conocer en otra ocasión.

Espero que, cuando visitéis este país, os sorprenda y os guste como a mí. Buen viaje.

Alrededores de Oslo.

Recomendaciones de Eliseo

  • Subir a la azotea del hotel Radisson Plaza y contemplar el panorama.
  • Pasear en barco por el Fiordo de Oslo.
  • Sentarnos a tomar un café en la calle Karl Johans.
  • Saborear una cerveza al atardecer en el paseo marítimo del Puerto.
  • Ir en Navidad a la ciudad de Tronso y ver las auroras boreales.
Eliseo Gómez Bleda.
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