JUAN DE LA CIERVA: GENIO Y LEYENDA

Por Elena García.

Juan de la Cierva fue “Un español universal”, como rezaba el título de la conferencia que ofreció, en el Real Casino, Carlos Artiñano de la Cierva, ingeniero y secretario de la fundación que lleva el nombre del gran inventor. Thomas Edison declaró que el autogiro constituía, «después del primer vuelo de los hermanos Wright, el mayor progreso aeronáutico alcanzado por el hombre», y gracias a su creación fue consagrado al Olimpo de los grandes inventores de la Historia Universal. Un murciano insigne, cuya figura recordamos aquí gracias a la ponencia de Artiñano.

Nace en Murcia en 1895. Hijo de Juan de la Cierva y Peñafiel, destacado socio del Real Casino de Murcia, que fue vicepresidente de la Junta Directiva de la entidad, empresario, abogado, político y cinco veces ministro en los gobiernos del reinado de Alfonso XIII.

Desde su infancia siente pasión por los aviones. En 1910, con tan solo quince años, construyó junto a dos amigos un aeroplano con un motor de un avión estrellado. El aparato alzó el vuelo. Este hecho constituye un importante hito en la historia de la aviación española.

Estudió ingeniería de Caminos, porque aún no existía la ingeniería Aeronáutica, y ésta era la más antigua y prestigiosa. Realiza como proyecto final de carrera un biplano trimotor. Una maravilla de aparato que, sin embargo, se estrelló en la presentación oficial y supuso un doloroso fracaso para el inventor.

La Cierva decide encontrar otra forma de volar. Con un lápiz y un papel se da cuenta de que puede desarrollar una opción que autorrote. Empieza a trazar gráficos. El ve que tiene que ser un movimiento circular y continuo.

El murciano logra construir, después de numerosos prototipos, una máquina voladora capaz de despegar y aterrizar con unas alas giratorias. Este invento se convirtió en el célebre autogiro, el gran precursor del helicóptero.

En 1926 fundó en Londres ‘La Cierva Autogiro Company, Ltd.’

En 1928 cruza el Canal de la Mancha pilotando su invento.

En Estados Unidos fundó ‘The Pitcarm-Cierva Autogiro Company of America’, para el desarrollo del autogiro en este país. Allí tuvo contacto con personalidades destacadas como el fabricante de automóviles Henry Ford y el presidente Hoover, llegando a aterrizar en los jardines de la Casa Blanca con su creación.

El 9 de diciembre de 1936, con 41 años, falleció, curiosamente en el despegue de un avión regular cuando se disponía a volar de Londres a Ámsterdam.

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