ESPÍRITU DE TERTULIA

José María Ródenas
Pienso que si algo puede caracterizar a un Casino Cultural como el nuestro es la capacidad de acoger actividades sociales de diverso tipo y, en particular, las denominadas tertulias, tanto formales como informales.

Hace ya un tiempo que nos planteamos, entre varios socios y amigos, el tener una tertulia periódica sobre temas de interés y actualidad, invitando a quien pudiera preparar una somera exposición para dar luego cabida al coloquio y la participación, en un ambiente relajado de diez o doce personas.

Desde entonces y hasta la obligada suspensión por la pandemia, hemos tenido unas quince tertulias de los temas más variopintos, en función de los conocimientos y sugerencias de los asistentes, la mayoría profesionales ya jubilados, así como de la disponibilidad del “experto” en la correspondiente materia, escogido también entre el abanico de amigos y conocidos.

Hemos tocado así temas polémicos, como los medios de comunicación, la ideología de género, el islam, el cambio climático, el relativismo, la cibernética o la eutanasia y otros más divulgativos como la gestión del agua, el urbanismo, los alimentos, la estrella de Belén (en Navidad) o las historias del Hotel Victoria.

Tampoco podía faltar una tertulia con el arquitecto Juan Carlos Cartagena, que nos ilustró sobre los pormenores de las obras de rehabilitación del Casino, en cuyos renovados salones hemos podido reunirnos, unas veces en la Pecera y otras -la mayor parte- en el Congresillo, donde sin duda se respira el genuino espíritu tertuliano.

Quiero hacer especial mención, como agradecimiento, al entretenido coloquio que tuvimos con nuestro presidente, Juan Antonio Megías, sobre Chesterton y el arte de debatir, quintaesencia de nuestras tertulias y referente para aquellos que quieran entender la vida y la amistad como valores inapreciables.

Como se ha podido deducir, el objetivo que se pretende es tanto facilitar el encuentro personal y de amistad como la formación y el entretenimiento. La gente está necesitada de hablar y ser escuchada en foros donde se respete la ideología de cada cual, de forma desinteresada y tranquila.

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