Valle de Ordesa y Monte Perdido

NATURALEZA EN ESTADO PURO, PRECIOSOS PUEBLOS Y EXCELENTE GASTRONOMÍA

EL TROTAMUNDOS DEL CASINO. Por Eliseo Gómez Bleda.

Acompañado por unos amigos muy unidos al precioso pueblo de Ainsa, realice este viaje el pasado otoño y os puedo asegurar que fue una maravilla y una grata sorpresa.

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Alrededores del Parador de Bielsa.

Me llevaron de la mano y me enseñaron todos los rincones más bonitos del Sobrarbe, sus pequeños pueblos, sus espectaculares valles y montañas, su rica gastronomía, y quiero compartir con vosotros esta experiencia.

El valle de Ordesa está situado en el Pirineo de Huesca y es el 2º parque nacional más antiguo de España. La orografía del parque está dominada por las Tres Sorores, que es el macizo calcáreo más alto de Europa. Su montaña más elevada es el Monte Perdido con 3.355 metros del que descienden crestas montañosas y valles glaciares.

Iniciamos el viaje en Huesca, ciudad que no conocía. Es tranquila y sosegada, no se oyen ni los ruidos de los coches, muy agradable de pasear y con su gente especialmente amable.

Muy interesante es la catedral de Santa María, el monasterio de San Pedro el Viejo, el parque Miguel Servet y su casino “Circulo Oscense”, de arquitectura modernista.

De camino al Pirineo, visitamos la ciudad de Barbastro, principalmente dedicada al comercio y famosa por sus vinos del Somontano. Encontramos varias conocidas bodegas como Viñas del Vero, Blecua o Enate, y os aconsejo una visita a las dos primeras. No dejéis de probar sus famosos tomates rosas de alta montaña o de “piel de doncella”, que venden en la plaza del mercado al aire libre. También visitamos la Catedral de Barbastro y el monasterio de Nuestra Señora del Pueyo.

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Claustro de la Catedral Roda de Isabena.

Aunque no pertenece a esta región, nos desviamos para visitar Roda de Isábena, precioso lugar de la vecina región de Ribagorza, dónde vimos su gran catedral de San Vicente Mártir. Roda presume de ser la población más pequeña de España que cuenta con un templo catedralicio. Se puede hacer una visita guiada y te cuentan el expolio que les hizo Erik El Belga. Muy interesante comer en la Hospedería de la propia Catedral, observando por las ventanas su claustro.

Establecimos nuestro centro de operaciones en el “Monasterio de Boltaña”, un excelente hotel de lujo, con spa, estupendo restaurante y muy buen precio, que además estaba cerca de todas las excursiones que pensábamos realizar.

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Hotel Monasterio de Boltaña.

El siguiente pueblo de nuestra ruta fue Fanlo, uno de los pueblos más deshabitados de la región. Tiene 109 habitantes pero en la carretera que lo une con Sarvisé está el bosque de “la Pardina del Señor” y es el más espectacular de toda Europa en otoño. Tiene una mezcla de árboles que le hacen parecer un cuadro puntillista. Solo en Canadá o en Estados Unidos podemos encontrar algo parecido. Visitamos también la ermita de San Úrbez, un curioso templo rupestre excavado en la roca.

A continuación fuimos a Añisclo, el “gran cañón” del Pirineo. Tiene una longitud de más de 10 kilómetros. Discurre desde el Circo de Añisclo hasta las cercanías del Monte Perdido. En su cabecera tiene un circo glaciar y más adelante se encajona en un profundo cañón donde se suceden las cascadas, algunas de ellas caen verticalmente sobre el valle. Aquí nos encontraremos sombra permanente, mucha humedad y tupidos bosques.

Más tarde llegamos a Plan, precioso pueblo rodeado de cumbres de 2.000 a 3.000 metros de altitud. Visitamos la iglesia románica de San Esteban y la torre de defensa de Casa Moliné del siglo XVI. En sus proximidades se encuentra el “Ibón de Plan”, lago de montaña que según cuenta la tradición está encantado.

Pero sin duda, es conocido por ser el pueblo que organizo en 1985 la “caravana de mujeres”. Sus vecinos anunciaron en el periódico que se necesitaban mujeres de entre 20 y 40 años, con fines matrimoniales en un pueblo del Pirineo. En ese momento habitaban el pueblo 40 hombres solteros y tan solo una soltera. La aventura no pudo tener más éxito pues el resultado fue el de 33 nuevos matrimonios que dieron nueva vitalidad al pueblo.

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Torla.

Seguimos nuestra ruta y visitamos Torla-Ordesa, pueblo fronterizo con Francia, aunque sin conexión por carretera con ella, está situado en el valle glacial del río Ara. Pasear por sus calles es como retroceder a la Edad Media: vemos su Plaza Mayor del siglo XII, sus casonas de los siglos XIII al XVIII y la Cripta de San Jorge. Recomendable comer en su encantador restaurante “El Duende” y comprar algún queso francés en su preciosa Plaza Mayor.

Pero la mejor mañana de nuestro viaje fue la de la excursión a la “Cola de Caballo”. Partimos de la Pradera de Ordesa, donde dejamos el coche y punto de salida del itinerario. Por una pista de tierra remontamos el valle entre bosques fascinantes. El río Arazas fluye a la derecha del camino, el otoño está en todo su esplendor y la verdad son momentos inolvidables. En total son unos 17,5 kilómetros ida y vuelta, se tardan unas 6 horas, pero merece la pena.

El valle de Pineta también me pareció majestuoso. Se trata de un impresionante valle glaciar en forma de U. Todo el valle está rodeado de montañas de casi 3.000 metros y el cierre del valle es una pared muy escarpada de donde fluyen varias cascadas majestuosas y en la parte superior está el Circo de Pineta.

A los pies del valle descubrimos el Parador Nacional del Monte Perdido, absolutamente idílico. ¡Qué lugar tan maravilloso! Tomamos una cerveza en su terraza y nos quedamos prendados, ideal para relajarse unos días.

He dejado para el final, el encantador pueblo de Ainsa. Su casco histórico y medieval está declarado Conjunto Histórico Artístico. Está situado en un promontorio, entre la confluencia de los ríos Cinca y Ara, y es uno de los pueblos más bellos de España. Destacados son su castillo, la iglesia de Santa María, la casa Bielsa, la casa Arnal y su plaza Mayor.

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Bosque de hayas.

En las afueras está el templete de “La Cruz de Sobrarbe” que conmemora la batalla en la que, según la leyenda, el número de musulmanes era muy superior al de cristianos y en plena batalla se apareció sobre una carrasca una gran cruz roja resplandeciente, lo que fue interpretado como un buen presagio y ayudó a ganar la batalla a los cristianos. La cruz aparece en el escudo de Aragón.

Otra tradición del pueblo son los “Punchacubas” que es una feria del vino artesano. Muchas familias elaboraban su propio vino y llegado el momento “pinchaba” cada una su barril invitando a sus vecinos y amigos a degustarlo.

La mejor época para ir a la zona es bien entrada la primavera y sobre todo en otoño. La gastronomía es rica y variada. Algunos de sus platos típicos son la gallina en pepitoria y las chiretas, que son tripas de cordero cosidas y rellenas de arroz con carne. Se celebra mucho la “matacía”, típica matanza del cerdo, que es una reunión social de familia y amigos donde se elaboran longanizas y butifarras y también las famosas tortetas, que tienen forma de rosquillas y se elaboran con harina, grasas, sangre, anís y canela. Los dulces típicos son los crespillos, pastillos de nuez o calabaza y el melocotón con vino.

Un gran baño de naturaleza y bonitos pueblos, que espero disfrutéis tanto como yo. ¡Buen viaje!


LAS RECOMENDACIONES DE ELISEO

HOTELES
Parador de Monte Perdido – Bielsa
Barceló-Monasterio de Boltaña

RESTAURANTES
Ainsa
Callizo
Ordesa 88
Restaurante Monasterio de Boltaña
Torla
El Duende
La Atalaya
Roda de Isabéna
Hostería de la Catedral
Boltaña
Casa Coronel


ELISEO

Eliseo Gómez Bleda

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