UNA MIRADA A NUESTRO PASADO ISLÁMICO

EL MUSEO DE SANTA CLARA NOS TRASLADA A LA ÉPOCA DE MAYOR ESPLENDOR DE LA MEDINA MURSIYA. UN VIAJE A TRAVÉS DE NUESTRA HISTORIA QUE RELATÓ SU DIRECTORA, MARÍA ÁNGELES GÓMEZ, EN UNA CONFERENCIA EN EL REAL CASINO DENTRO DEL CICLO ‘LUNES DE MUSEO’

Por Elena García.

Pocas edificaciones en nuestra ciudad soportan el peso de tanta historia sobre sus cimientos. El Conjunto Monumental de Santa Clara es el reflejo de casi 900 años de avatares, sucesiones, conquistas y reconquistas. Desde el periodo esplendoroso en el que Ibn Mardanis -conocido como Rey Lobo- convirtió la Medina Mursiya en capital de Al-Ándalus; pasando por el ambicioso reinado de Ibn Hud, último emir murciano; o la entrada triunfal, en 1266, del rey Jaime I de Aragón, que entregó el reino a su yerno, Alfonso X.

El Museo de Santa Clara, inaugurado en el año 2005, ocupa una amplia parte del conjunto monumental y supone para Murcia “el descubrimiento de un periodo de nuestro pasado que era totalmente desconocido”, apunta María Ángeles Gómez, directora del espacio, que ofreció una conferencia enmarcada en el ciclo ‘Lunes de Museo en el Real Casino’ . “Estos restos se han conservado en tan buen estado gracias al convento de clausura de las Hermanas Clarisas”, apunta.

Mucho antes de que se instalaran las monjas en el edificio, el Rey Lobo decidió elevar, allá por el año 1147, un palacio de recreo situado fuera de las murallas de la medina, en el arrabal conocido como la Arrixaca, cerca del discurrir de las aguas de la Acequia Mayor Aljufía. De este alcázar, denominado Al Dar al Sugra, se han rescatados algunos restos, y su amplio patio de crucero puede contemplarse actualmente en el museo.

Pero la mayor parte de los vestigios islámicos que se mantienen en pie corresponden al reinado del emir independiente murciano Ibn Hud. Él construyó, entre 1228 y 1238, sobre el antiguo palacio mardanisí, el denominado Alcázar Seguir (Qasr al-Sagir) o palacio de recreo. Su gran alberca y sus cuatro arriates se han rescatado casi en perfecto estado. Su diseño supone, según explican desde el museo, una clara muestra de la transición entre la arquitectura almorávide, con patios de crucero, a la nazarí, con patio granadino, cuyo máximo exponente encontramos en la Alhambra. “Es una gran hallazgo que servirá para completar la evolución del arte islámico en la Península”, señalan.

Entre 1266 y 1272 el palacio pasó a manos de la Corona castellana. Alfonso X se lo regaló a su esposa doña Violante junto con el Real de Monteagudo. No fue hasta 1365, cuando el rey Pedro I entregó el edificio a las monjas clarisas y la Orden se instaló en el antiguo palacio.

Los monarcas cristianos no hicieron grandes modificaciones en la edificación, según comenta la arqueóloga que dirige el museo. “Cuando lo ocupan las religiosas hay dos evidencias claras: la primera es que gracias a ellas se conservan los restos arquitectónicos andalusíes; y la segunda que en el siglo XV hay una aportación de los Reyes católicos importantísima, con la construcción del claustro tardogótico. Posteriormente se eleva el templo barroco en el siglo XVII”.


“El museo pone de manifiesto la monumentalidad y la propia historia de la ciudad, porque se superponen los estilos arquitectónicos y se puede observar la evolución de la propia medina”


Además de la sección dedicada al arte y arqueología andalusí que ofrece el museo, el visitante también puede contemplar la exposición ‘Tiempos de silencio’, dedicada al arte sacro proveniente del monasterio, que incluye entre sus piezas el retablo de Santa Clara, del siglo XVI, obra Jerónimo Ballesteros, entre otras valiosas joyas.

“Lo que aquí se pone de manifiesto es la monumentalidad y la propia historia de la ciudad, porque se superponen los estilos arquitectónicos y se puede observar la evolución de la propia medina”, relata la directora. “A través de las excavaciones arqueológicas que se han ido produciendo a lo largo de más de 40 años se ha ido poniendo de relieve la importancia de la Medina Mursiya, sobre todo a partir del siglo XII, del periodo almorávide, cuando la ciudad adquiere una fuerte entidad dentro del contexto de Al-Ándalus”, considera María Ángeles Gómez.

Sin embargo, uno de los retos de nuestra región y sus dirigentes está actualmente en la recuperación de la fortificación de Monteagudo, de la misma época que los restos islámicos de Santa Clara. “Monteagudo tiene una situación muy particular: el Castillo es del Estado, la fortificación de Larache es de la Comunidad Autónoma y el castillejo es propiedad privada, lo que complica mucho las intervenciones. Pero sí se debería hacer un esfuerzo por parte de las administraciones para poner en valor el conjunto”, manifiesta esta experta. “El centro de interpretación es un paso adelante y se va a realizar una exposición sobre el tema, pero sería interesante hacer una excavación en profundidad y una consolidación de las estructuras”, añade.

Mientras tanto, los murcianos y sus visitantes pueden viajar a través de varios siglos de historia y descubrir su pasado islámico en el Museo de Santa Clara. El espacio donde su ubica pertenece a la Orden de las Clarisas, y se estableció gracias a un convenio de colaboración que expira en 2030. No obstante, la relación de armonía que existe entre las religiosas y el espacio museístico hace prever que esta vinculación podrá prolongarse en el futuro. “Sin duda estamos ante unos de los restos mejor conservados de la ciudad”, asegura su directora. Por lo que ningún murciano debería dejar de visitar este centro, que además de ofrecer cultura y conocimiento, presume una magnífica belleza y monumentalidad.


 

MUSEO DE SANTA CLARA
DIRECCIÓN: Avenida Alfonso X el Sabio, 2, Murcia.
HORARIO:De martes a sábados de 10 a 13 horas y de 16 a 18.30 horas.
Domingos y festivos de 10 a 13 horas.
TELÉFONO: 968 27 23 98

 


 

Elena García

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