TRIBUNA LIBRE

Abrimos un nuevo espacio en RCMAGAZINE para los Socios del Real Casino de Murcia, en el que podrán compartir y expresar sus opiniones y pareceres. Desde la dirección de la revista y el Comité de Redacción, se seleccionarán los textos recibidos para su publicación en este apartado, atendiendo a criterios de interés, relevancia y corrección. Cada texto no podrá superar las 300 palabras. Pueden enviarlos al email: comunicacion@casinomurcia.com.

PARA FRANCISCO SÁNCHEZ BAUTISTA, POETA
Por Consuelo Hernández Carrasco.
Leyendo el poemario “Del tiempo y la memoria” de nuestro poeta, me admira la gran belleza y profundidad con las que aborda cualquiera de los temas tratados, donde refleja fielmente su rica experiencia de vida, su gran cultura de libros y su hábil manejo del lenguaje en el uso de asombrosas imágenes y metáforas.

Los títulos de cada poema atraen la atención y, tras su lectura reposada, surge la reflexión y el análisis de cuantas ideas es capaz de transmitir a través del arte de su poesía. Se le podría calificar sin dudarlo de poeta-filósofo, además de un verdadero esteta.

He seleccionado cuatro poemas para esta ocasión, que me han impresionado especialmente: “El invidente”, “Deshabitado estoy”, “Paisaje muerto” y “Lázaro calla”.

En primer lugar, “El invidente”, con sus ojos como espejos rotos como pozos negros, que han dejado de ver la belleza del mundo pero, a cambio, no ven el dolor de la vejez, ni la quietud de los muertos, ni el rostro en los espejos con la juventud perdida. Así, nos ofrece una lección de compensación espiritual ante la ceguera.

El extraño título “Deshabitado estoy” responde a un profundo poema metafísico, expresándonos el inmenso vacío del ser sin cuerpo, del ser deshabitado, que ha cruzado el umbral de la muerte y que mantiene su consciencia para evocar con añoranza la salud y el vigor de la vida que un día tuvo.

El sentimiento ecologista queda manifiesto en “Paisaje muerto”, con el sentido lamento por la aniquilación de la naturaleza, con sus paisajes sin árboles, sus aguas envenenadas y su ausencia de pájaros, nos presenta la desolación, la destrucción de la belleza natural.

Y por último, “Lázaro calla”, estremecedor poema, donde el autor inquiere con interrogaciones constantes al Lázaro resucitado acerca del misterio de la muerte desde su regreso a la vida, pidiéndole una luz, un testimonio de su vuelta, de su posible soledad y cómo le acogió el mundo tras el prodigio de vivir dos veces.

En definitiva, la poética de Sánchez Bautista contiene un fondo de nostalgia, de pesimismo existencial, con deslumbrantes evocaciones a todo lo bello desaparecido del mundo y una forma con una pulcritud impecable en su expresión, precisa y brillante a un tiempo.

Esta breve muestra es suficiente para captar la calidad de un poeta insigne, cuyo legado literario enriquece el arte de la poesía.

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