“PARA MÍ TODOS LOS DÍAS SON VIERNES”

EL PINTOR MURCIANO CARLOS MONTERO MUESTRA EN EL REAL CASINO ‘AQUA’, UNA COLECCIÓN DE OBRAS DE LLUVIOSOS PAISAJES URBANOS Y MARINAS

Por Elena García.
Existe una frase, atribuida al sabio chino Confucio, que encierra el sueño de muchas personas: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”. Carlos Montero (Murcia, 1971) tiene por trabajo una pasión: la pintura, y desde hace diez años se dedica plenamente a ella. “Hay momentos duros porque vivir del arte es muy difícil, y hay rachas malas, pero para mí pintar es alegría, siento que todos los días son viernes”, expresa. Fruto de ese trabajo surge la exposición que se muestra en la Sala Alta del Real Casino hasta el próximo 21 de noviembre. Lleva por título ‘Aqua’.

Y, como sugiere el título, el agua es el nexo de unión de este proyecto artístico. En sus paisajes urbanos, los reflejos de la lluvia llenan de nostalgia conocidos rincones de Murcia y de otras ciudades más lejanas. Su estilo es realista pero sin acentuar los detalles, con trazos decididos. “Valoro más la mancha que la precisión, persigo una idea más pictórica”, argumenta. Los temas marinos también tienen protagonismo en esta muestra. “El agua es el origen de la vida, donde nos reflejamos y vemos reflejadas a las personas que nos rodean, es algo que intento plasmar en mis cuadros”, reflexiona Montero.


“El agua es el origen de la vida, donde nos reflejamos y donde vemos reflejadas a las personas que nos rodean”


Estos últimos años se ha dedicado casi por entero a pintar el agua, sus reflejos en las urbes, así como la fuerza y la intensidad del océano. “Un amigo mío decía que parecía Aquaman, porque todo lo que hacía estaba relacionado con el agua”, bromea. Muchos de sus paisajes son muy reconocibles para los murcianos. “Como pintor intento atrapar lo que tengo más cerca, son mis propias vivencias”, explica. Pero también deja hueco para representar ciudades como Madrid y París, “ambas forman parte de mi vida”, aclara.

Sus óleos (sobre lienzo o sobre tabla) desprenden cierta melancolía, sin embargo consigue este efecto a través de colores vivos y alegres. Preguntado por sus referentes artísticos, responde que “cada semana tengo uno, voy descubriendo y me van atrayendo diferentes artistas”, aunque nunca olvida a los clásicos: “Velázquez y Rembrandt son insuperables”.

Carlos cuenta que de niño era muy inquieto y se pasaba el día dibujando. De joven comenzó a trabajar en un taller que realizaba carrozas para eventos como el Entierro de la Sardina y escultura publicitaria. Entró como aprendiz y quedó fascinado por este universo. “Me enamoré de la escultura”, afirma. Al terminar la jornada asistía a clases de pintura y modelado, y tras unos cuántos años decidió estudiar el Ciclo Formativo de Escultura, aunque no llegó a finalizarlo. “Yo no quería el título, quería aprender, y sentí que no estaba evolucionando”, recuerda. Entonces volvió al trabajo, esta vez en una empresa que daba formas a esculturas de piedra artificial para parques temáticos y otros proyectos.

Fotografía de Miguel Angel Caparrós.


“Velázquez y Rembrandt son insuperables”


Sin embargo, uno de los recuerdos que guarda con más cariño de su trayectoria profesional es su participación en la rehabilitación del Real Casino de Murcia. “Trabajé junto a mis compañeros en la restauración de las yeserías del Patio Árabe, el Patio Pompeyano y las Peceras, y reconstruyendo el techo del Salón Comedor, entre otras cosas; había muchísimo trabajo por hacer, el edificio estaba en muy mal estado”, rememora. “Fue una tarea ardua pero muy fina; disfruté muchísimo la experiencia, y desde hacía mucho tiempo estaba deseando exponer aquí mis cuadros”, desvela.

A pesar de su amor por la escultura, la accesibilidad de la pintura le llevó a decantarse por esta disciplina artística. Empezó a presentarse a concursos de pintura rápida, “el primero fue un desastre pero luego empezaron a premiarme”, relata. Para Montero estos concursos han sido una escuela, “hay mucha competencia y tienes que aprender rápidamente y ser muy creativo; es algo muy diferente a pintar en el estudio”. Luego llegaron las exposiciones, colectivas e individuales y, seguidamente, la oportunidad de mostrar su arte fuera de España: Francia, Alemania y Finlandia son los destinos hasta donde han viajado sus cuadros.

En el futuro cercano, Carlos Montero pretende dar un giro a su manera de pintar, “siento esa necesidad”. Habla de la posibilidad de desarrollar un proyecto que combine pintura y escultura. “Quiero perseguir otras ideas que atraen mi curiosidad, sé que trabajando e investigando surgirán cosas interesantes”, manifiesta.

Mientras llega ese momento, en el Real Casino se podrán admirar sus cuadros de lluvia y de mar. Serán una veintena de obras, en diferentes formatos. Este proyecto es la continuación de una exposición que mostró el pasado verano en Mazarrón y que contó con muy buena acogida y excelentes críticas. No se la pierdan.

Fotografía de Juan Pérez de Lema.


Elena García.

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