POR TÍ DOBLAN LAS CAMPANAS

NUESTRO REAL MURCIA. Por Damián Mora.
Hace unos días saltó a los medios la noticia del fallecimiento, en la ciudad de San Francisco (USA), donde ejercía su profesión de taxista, de José Roberto Figueroa.

La muerte es una de las escasas certezas que tenemos en nuestra vida. Casi cualquier otro elemento de nuestro existir es simplemente el resultado de innumerables posibilidades que, pueden ser o no ser y que se conjugan momento a momento para formar el hilo de eso que llamamos vida.

Pero la noticia, además de sorprendente por inesperada, habida cuenta de la edad de Roberto (61 años), trajo a la memoria de los aficionados de nuestro Real Murcia aquellas tardes de gloria que nos brindaba el hondureño cuando su pierna derecha encaraba la portería rival. Y si no que le pregunten al guardameta de la Real Sociedad y la selección española Arconada, cuando éste se encontraba en el mejor momento de su espléndida carrera deportiva, en aquella tarde-noche de final del verano del 83, en el primer partido de la Liga en La Condomina, recién ascendido el equipo pimentonero a Primera División, donde Figueroa, por dos veces, obligó al meta Txuri Urdin a recoger el balón del fondo de su portería, marcando la línea de lo que sería su olfato goleador a lo largo de la temporada y de las siguientes.

1984-85 Figueroa.

Era y es típico del fútbol centro y sudamericano que a los jugadores destacados se le interponga entre el nombre de pila y el apellido un mote. Muy usual es un nombre de animal por una semejanza con los rasgos físicos del jugador (“piojo” López, “ratón” Ayala, “conejo” Saviola, “mono” Burgos). Pero también otro tipo de motes que representan un destacado carácter de su físico o personalidad.

José Roberto “El Macho” Figueroa llegó a nuestro Real Murcia con el apodo ya señalado. Recién concluido el Mundial 82, cuya fase final se celebró en España y de infausto recuerdo para nuestros colores, arribó el Macho procedente de la selección de Honduras, que era la primera y única vez que dicho país se clasificaba para una fase final de un Mundial, incorporándose a la disciplina murcianista, entonces en Segunda División.


JOSÉ ROBERTO FIGUEROA CONTRIBUYÓ CON SUS GOLES AL ASCENSO DEL EQUIPO A LA PRIMERA DIVISIÓN


Enseguida dejó una impronta en la afición pimentonera con sus “pelotazos”, donde un gran porcentaje besaban la red de la portería contraria. Al punto que cuando se disponía a lanzar un golpe franco directo a la portería contraria las gradas del campo de la Puerta de Orihuela cantaban ¡gol!, ¡gol!, ¡gol!, antes de llegar a golpear el balón.

Contribuyó con sus goles al ascenso del equipo a la Primera División esa misma temporada de su debut en el conjunto grana y conquistó, desde el primer instante, el cariño y el corazón de la afición en las cuatro temporadas que vistió la indumentaria pimentonera.

Tras un paso efímero por el Hércules de Alicante y un par de equipos de escaso nivel en su país, Honduras, se retiró e inició una nueva andadura profesional en la ciudad californiana de San Francisco, dirigiendo un taxi, hasta que su enorme corazón dijo basta.

Estuvo en nuestra Ciudad en los actos organizados con motivo del último partido oficial jugado por nuestro Real Murcia en su viejo estadio de La Condomina (2006), junto a otros compañeros de esa y otras épocas, siendo “el macho” uno de los más aclamados y queridos de la afición.

D.E.P. José Roberto “El Macho” Figueroa.


Damián Mora.

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