“TENED ÁNIMO FIRME”

MÁGICAS PALABRAS. Por Consuelo Mengual.
Acostumbro a realizar mis entrevistas de modo personal, dialogando y conversando con los escritores, tomando notas de todo cuanto me cuentan y transmiten sus “mágicas palabras”, presencia, gestos, miradas o formas de hablar que delatan el buen rato que pasamos juntos hablando de la vida que hay en los libros. Soy una afortunada por todo lo que aprendo de estos momentos tan especiales que luego, con tranquilidad, intento plasmar y dar forma de la mejor manera para poder compartirlo con mis queridos lectores. Mi propósito es que disfruten de la buena literatura que hay en nuestra tierra, acudiendo a los textos clásicos para reforzar ideas y pensamientos desde una reflexión comparativa. Pero ocurre que ahora, ante la pandemia que nos ha transportado a una extraña realidad, el Real Casino de Murcia se encuentra cerrado sin la posibilidad de entrevistar a los escritores en la Biblioteca Inglesa. Es verdad que podría hacerlo de manera virtual con los medios disponibles para ello, pero se perdería el encanto de las “aladas palabras” que Homero invocaba en la “Odisea” para resaltar el valor de la oralidad y de la comunicación cercana que les da un sentido singular y propio. Por ello, y dado que ahora todo es tan irreal, he convocado a algunos autores clásicos que con sus textos nos ayudan a comprender y dar algo de sentido a este cambio que se ha producido en nuestras vidas, realizando una entrevista imaginaria con todos ellos, sentados en las cómodas butacas de la Biblioteca Inglesa, fascinados ante la belleza del lugar y sorprendidos de la plena actualidad de los libros antiguos que se encuentran en sus estanterías.

¡Bienvenidos todos desde la ficción!

La narración de las historias es tan antigua como la propia humanidad y hoy el mundo está asolado por una grave pandemia que nos ha convertido en protagonistas de la futura Historia que se estudiará cuando todo esto haya pasado.

Me gustaría conversar con Ustedes sobre la inevitabilidad de las cosas, la búsqueda de la virtud, la lealtad, la compasión y lo que quedó escrito y hoy todavía nos estimula y atrapa.

La “Ilíada” se inicia con el verso “La cólera canta, oh diosa, del Pélida Aquiles”, disponiendo al lector para conocer una leyenda no sólo bélica, sino también de venganza. La historia de la guerra discurre paralela a la de Aquiles cuyo valor y sentido del honor reflejan los de la propia nación griega. La cólera es un tema fundamental en esta obra como motivación igualmente de sus personajes. Hoy también nosotros sentimos un fuerte enojo y cada uno lo demuestra de una manera diferente. Pero, al mismo tiempo, son numerosas las muestras de solidaridad y ayuda ¿Cómo podemos interpretar esto?

HOMERO: “Nada hay más mísero sin duda que el hombre de todo cuanto camina y respira sobre la tierra […] Ve al combate […] La victoria cambia a los hombres” (“Ilíada”, siglo VIII a.C.).

La ceguera nos confunde sobre la verdadera realidad de las cosas. “Edipo Rey” es una tragedia anunciada que comienza, precisamente, con la peste que asola Tebas. Edipo, que busca siempre la verdad, al conocerla toma conciencia del problema y reacciona cegándose. Estamos ante el destino, ante el determinismo frente al libre albedrío ¿Qué podemos temer?

SÓFOCLES: “¿Qué podría temer un hombre para quien los imperativos de la fortuna son los que le pueden dominar, y no existe previsión clara de nada? […] Qué terrible es tener clarividencia cuando no aprovecha al que la tiene” (“Edipo Rey”, 429 a.C.).

Eneas aúna las virtudes del héroe con la “pietas” (lealtad) ¿Cómo debemos sentirnos en esta desolación?

VIRGILIO: “Tened ánimo firme. Reservaos para tiempos felices” (“Eneida”, 29-19 a. C.).

El viaje al inframundo que se realiza en la “Divina Comedia” simboliza la búsqueda del sentido personal hasta la salvación ¿Es posible que así sea?

DANTE ALIGHIERI: “No hay dolor mayor que recordar el tiempo de la dicha en la desgracia” (“Divina Comedia”, 1308-1320).

Pero, confinados en casa, añoramos tanto la libertad…

MIGUEL DE CERVANTES: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los Cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurarse la vida” (“Don Quijote de la Mancha”, 1605-1615).

Parece que ahora el mundo es un teatro de ficción y estamos representando muchos papeles.

WILLIAN SHAKESPEARE: “Ser de tal o cual manera depende de nosotros. Nuestro cuerpo es un jardín y nuestra voluntad, la jardinera […] No habiendo remedio, las penas acaban al vernos ya libres de todas las ansias. Llorar la desdicha que no tiene cura agrava sin falta la mala fortuna” (“Otelo”, 1600).

Los reveses de todo tipo hacen que vida, salud y felicidad sean realmente precarios. Voltaire, Ud. que vivió el terrible terremoto que asoló Lisboa en 1755, ¿podría decirnos si la felicidad es posible?

VOLTAIRE: “Si este es el mejor mundo posible, ¿cómo son los otros? […] El hombre ha nacido para vivir en medio de las convulsiones de la inquietud o en la letargia del hastío […] Tenemos que cultivar nuestro huerto” (“Cándido”, 1759).

Es cierto, el trabajo nos hace más humanos. Pero al mismo tiempo la literatura nos recuerda la idea del hombre que vende su alma por una ganancia mundana haciendo pactos con el diablo y enredando la idea de la verdad.

WOLFGANG GOETHE: “La verdad no nos hace infantiles, tal y como se dice, sino que nos encuentra aún como verdaderos niños […] A quien siempre aspira y se esfuerza, a ese salvar bien podemos” (“Fausto”, 1808,1832).

Cierto, el mensaje de Goethe siempre ha argumentado que al vivir, al actuar, el ser humano puede cometer errores, pero el aprendizaje de esos errores le lleva a la rectitud, idea muy interesante que enlaza con la justicia en sentido moral y con la libertad interior, que es la única que estos días atrapados podemos gozar para no inducirnos a la locura ¿Qué opinan las hermanas Brontë?

CHARLOTTE BRONTË: “Yo no soy ningún pájaro, ni estoy atrapada en red alguna. Soy un ser humano libre, con voluntad propia” (“Jane Eyre”, 1847).

EMILY BRONTË: “¡No puedo vivir sin mi vida! ¡No puedo vivir sin mi alma! (“Cumbres Borrascosas”, 1847).

Uds. fueron unas de las voces del confinamiento femenino, de la claustrofóbica limitación de sus vidas, de la ausencia de un verdadero espacio. Así nos sentimos todos ahora, en casa, limitados y sin contactos. Y, al mismo tiempo, necesitamos mucha paciencia,¿verdad?

WALT WHITMAN: “Que vuestra alma permanezca serena, sosegada, ante un millón de universos” (“Hojas de hierba”, 1855).

LEÓN TOLSTÓI: “Tiempo y paciencia son mis verdaderos adalides” (“Guerra y paz”, 1869)

Llegamos incluso a estar aburridos ante el retrato de nuestra vida cotidiana.

GUSTAVE FLAUBERT: “El aburrimiento, araña silenciosa, tejía su tela en la sombra de todos los rincones de su corazón” (Madame Bovary”, 1856).

A pesar de ello nos dicen #quédate en casa y todo se convierte en una nebulosa de confusión.

CHARLES DICKENS: “Niebla por todas partes. Niebla rio arriba, por donde fluye entre veredas mejanas y prados. Niebla río abajo… (“Casa desolada”, 1852-1853).

¿Y qué lugar ocupan los otros?

GEORGE ELIOT: “¿Para qué vivimos, si no es para hacernos la vida más fácil los unos a los otros?” (“Middlemarch”, 1871-8172).

No podemos evitar estos días estar continuamente reflexionando sobre la enfermedad y la muerte, algo que está muy presente en “La montaña mágica”, la novela del mundo, donde los personajes permanecen durante años en el mismo lugar y nos ofrecen visiones contradictorias del mundo evocando el paso tranquilo del tiempo.

THOMAS MANN: “Todo interés hacia la muerte y la enfermedad no es más que una forma del interés que se tiene por la vida […] El amor es lo único que hace frente a la muerte […] Yo nunca he encontrado a un hombre enteramente sano” (“La montaña mágica”, 1924).

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ: “El tiempo no pasaba, sino que daba vueltas en redondo” (“Cien años de soledad”, 1967).

José Saramago en su “Ensayo sobre la Ceguera” nos expone la falta de razón, moralidad y compasión como ejemplo de sátira alegórica que nos habla de cómo las nuevas sociedades se forman en la ceguera mientras que las viejas se hunden en la oscuridad ¿Y si nos quedáramos todos ciegos?

JOSÉ SARAMAGO: “Probablemente, sólo en un mundo de ciegos serán las cosas lo que realmente son” (“Ensayo sobre la ceguera”, 1995).

Recuerdo en esa novela la grandeza de un personaje que, gracias a su humanidad y compasión, finalmente empieza a reconstruirse una sociedad nueva ¿Dónde está el secreto?

ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY: “He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos” (“El principito”, 1943).

Curiosamente, “El principito” nos trae también a la memoria todos los niños recluidos en sus hogares a causa de la pandemia COVID-19, perdidos en un mundo de adultos y en una época extraña, pero que con su imaginación e inteligencia están demostrando ser un gran ejemplo de constancia, tolerancia y perseverancia.

Muchas gracias, amigos escritores de todos los tiempos, que, reunidos ficticiamente a través de sus obras, nos alientan a abrir la mirada y a vivir con esperanza ¿Acaso el futuro no se conquista desde el presente? Pues, ¡valoremos cada una de las pequeñas conquistas de cada día!


Consuelo Mengual.

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